El Gobierno juega sus fichas a la independencia del Banco Central: por qué es importante para la gente
El proyecto impulsado por Javier Milei propone reformar la Carta Orgánica del BCRA para blindar las reservas, eliminar la posibilidad de emitir dinero para financiar al Tesoro y concentrar el mandato de la entidad en el control de la inflación.
El presidente Javier Milei pretende un Banco Central de la República Argentina que sólo tenga como misión defender el valor de la moneda.
NAEl gobierno de Javier Milei pasó de la promesa de "dinamitar" el Banco Central durante la campaña electoral de 2023 a elevar un proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica, que busque blindar al BCRA de cualquier intento futuro de usar las reservas para usos que no sean la defensa del valor de la moneda.
En la visión del Gobierno la inflación es un siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, por lo que abortar toda posibilidad de emisión monetaria contribuirá al objetivo de bajar la inflación.
Aunque aún no se conocen los detalles del proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, se sabe que la idea del Gobierno es avanzar en algunos puntos específicos. Lo primero que hay que comprender es que la Carta Orgánica es la ley que establece los principios fundamentales de la autoridad monetaria, su finalidad, sus principales funciones y facultades.
Y aquí justamente es cuando quedan expuestos los argumentos principales de la administración Milei. Un informe de IAE Business School destaca a los artículos 3 y 7 de la actual Carta Orgánica, como los focos de la reforma.
El cambio radical
Según las modificaciones incluidas en 2012, el artículo 3 establece que "el banco tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social". En la versión de 1992 el mismo artículo 3 decía que "es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda".
Este es el punto al que quiere llegar Javier Milei con la nueva Carta Orgánica, y evitar los usos extendidos. Desde IAE Business School el informe del economista Lucas Pusetto, destaca que éstos son "objetivos ambiciosos, amplios y difícilmente evaluables porque la inflación, el crecimiento económico, la generación de empleo y la equidad dependen de múltiples instrumentos de política económica, muchos de ellos no propios de la política monetaria".
"Milei quiere volver al espíritu original de la Carta Orgánica, eliminando funciones del Banco Central y concentrando la atención en un único objetivo: el control de la inflación. Y como la inflación es un fenómeno monetario (fundamentalmente en el largo plazo), quiere suprimir cualquier posibilidad de financiamiento al Estado mediante la emisión de dinero", detalla Pusetto.
Mandatos en cuestión
El otro aspecto clave, es la estabilidad de las autoridades, que según el artículo 7 de la Carta Orgánica tienen mandato de seis años, un plazo fijado para evitar la coincidencia con los mandatos presidenciales, asegurando de esta manera una mayor independencia de sus decisiones. Sin embargo, la experiencia de los últimos años demuestra que en Argentina el promedio de permanencia de los titulares del BCRA fue bastante menos al período fijate en la ley.
Si bien la reforma de la Carta Orgánica del BCRA es una de las recomendaciones que el Fondo Monetario internacional viene haciendo de manera formal - en el Staff Report- e informal, no es menos cierto que la experiencia internacional de los últimos años muestra que hay una tendencia global hacia el fortalecimiento de la independencia de los bancos centrales, a partir de "ola de reformas particularmente marcada desde 2016, que se aceleró tras el repunte inflacionario después de la pandemia", dice IAE Business School.
"La mayoría de esas reformas mejoraron la autonomía de las autoridades monetarias y un dato llamativo es que los países de ingresos bajos o emergentes muestran hoy niveles de independencia similares a los de las economías desarrolladas, lo que matiza la idea de que se trate de un privilegio exclusivo de países ricos", explica el autor.
Sin embargo, apunta, "persiste una pregunta abierta a nivel internacional que es, en el fondo, la misma que se plantea para el caso argentino, es decir, si esa mayor independencia legal se traduce realmente en mejores resultados de estabilidad de precios o si la ley por sí sola no garantiza que la práctica cotidiana acompañe lo que dice el papel".
La pelea de fondo
Pero incluso ante una eventual reforma el Gobierno deberá abocarse a un tema crucial, que es salir de un esquema de bandas de flotación cambiaria a uno de metas de inflación, como tienen la mayoría de los países con bancos centrales independientes.
"La pregunta es si del aumento de la independencia del Central se sigue un esquema de metas de inflación, como el que tienen muchos países de la región (Brasil, México, Chile, Perú y Colombia, entre otros). Es razonable pensar que, si el objetivo del Banco se limita a preservar la estabilidad de precios, ese objetivo debería cuantificarse", señala Pusetto.
Metas de inflación
Y agrega: "Si bien no se trata de un requisito indispensable, sí constituye un paso lógico. Y ese paso, además, está condicionado por la tensión cambiaria descripta más arriba porque, sin mayor flexibilidad del tipo de cambio, resulta difícil fijar una meta de inflación creíble".
La clave es resolver el desafío de la administración o no del tipo de cambio. "Un mandato monetario acotado a estabilidad de precios suele ir de la mano, en la literatura y en la experiencia comparada, de un tipo de cambio flotante, no de una intervención cambiaria discrecional y cotidiana", acota el informe.
Sin embargo, la pregunta que llegó plenamente al debate público es "cómo convive, en la práctica, ese mandato único con un régimen cambiario que, en los hechos, sigue siendo administrado", expresa Pusetto.


