El Financial Times alertó por el aumento de la morosidad en Argentina y advirtió: "Hay crecimiento económico, pero la gente no lo nota"
Un artículo del periódico británico puso el foco en el crecimiento de la morosidad de los créditos personales y en las dificultades de los hogares argentinos para afrontar sus compromisos.
El artículo analiza no solo la morosidad con los bancos sino también en las fintech y las empresas de crédito no bancarias.
La situación de los hogares argentinos frente a la morosidad se convirtió en uno de los puntos de discusión sobre el impacto de la política económica del Gobierno. Así lo planteó la periodista Ciara Nugent en un artículo publicado por el Financial Times, titulado “Los argentinos tienen dificultades para saldar sus deudas en el doloroso proceso de reestructuración económica de Javier Milei”.
El artículo pone el foco en el aumento de los créditos impagos y sostiene que el fenómeno podría convertirse en un problema de mayor escala de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
-
Te puede interesar
Subieron las tasas de plazo fijo: qué bancos pagan más este 27 de agosto
Según datos citados de Equilibra, un 16,3% de los créditos otorgados a particulares acumula al menos tres meses de atraso. Esto representa unos 5,8 millones de personas, casi un tercio del total de prestatarios.
¿Por qué aumentó la morosidad de los créditos en Argentina?
Según el análisis del Financial Times, el incremento de los préstamos impagos se produce en el marco de los cambios económicos implementados durante la gestión de Milei. El Gobierno redujo el gasto público y consiguió disminuir la inflación anual desde un máximo del 289% a comienzos de 2024 hasta el 34%, de acuerdo con las cifras mencionadas en el artículo.
-
Te puede interesar
Subieron las tasas de plazo fijo: qué bancos pagan más este 27 de agosto
La estabilización, a su vez, generó mayores incentivos para que los bancos otorgaran créditos. Pero la combinación con las medidas de austeridad también llevó a muchas familias a recurrir al endeudamiento para afrontar sus gastos.
El escenario se volvió más complejo porque los argentinos estaban acostumbrados a que la inflación redujera el peso real de sus deudas. Con la desaceleración de los precios, los tipos de interés reales pasaron a ser positivos y, en algunos casos, superaron ampliamente el 100%.
El caso de un conductor de Uber que terminó con una deuda de US$11.000
El artículo presenta el caso de Jonatan Verón, un conductor de Uber de 41 años de La Plata. A comienzos de 2025 solicitó un préstamo bancario de aproximadamente US$1.300 para reparar el motor de su automóvil. Sin embargo, sus ingresos no fueron suficientes para afrontar los pagos y comenzó a acumular atrasos.
Después de que se le reventara una rueda, pidió otros US$330 a un prestamista informal, con una tasa de interés del 300%. Desde entonces, según relató al Financial Times, sus deudas crecieron hasta superar los US$11.000. También aseguró que debía dinero a su hermana, a su exmujer y a su operador de telefonía móvil. “Es muchísimo”, afirmó Verón, quien explicó que no tenía otra alternativa.
“Hay crecimiento, pero la gente no lo nota”
El artículo también recoge la mirada de Nery Persichini, director de investigación de GMA Capital, quien planteó que la recuperación económica no necesariamente se refleja en la situación cotidiana de todos los argentinos.
“Hay crecimiento [económico], pero la gente no lo nota”, sostuvo. Para el economista, muchas personas atraviesan dificultades durante la transición.
En ese contexto, los sectores de la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista sufrieron una desaceleración, mientras que actividades vinculadas con las exportaciones, como la agricultura y la energía, experimentaron un crecimiento.
La deuda se convirtió en un eje de la crítica contra Milei
Según el Financial Times, el endeudamiento personal comenzó a ocupar un lugar importante dentro del descontento generado por el impacto desigual de las reformas económicas.
La oposición peronista se unificó en torno a la cuestión de la deuda y sus dirigentes cuestionaron al Gobierno por llevar a las personas a endeudarse para afrontar sus gastos. Los sindicatos también realizaron una manifestación en Buenos Aires para reclamar medidas de alivio.
Desde la oficina del Presidente respondieron que las cifras “no reflejan una situación de crisis” y señalaron que la morosidad presenta una tendencia descendente. La posición oficial se apoyó en los datos de junio, que mostraron que la proporción de préstamos impagos se había estabilizado respecto de mayo.
¿Qué dice el Gobierno sobre los créditos impagos?
Los funcionarios de Milei sostienen que el aumento de la morosidad responde en parte a una expansión del mercado de crédito privado que llevaba años pendiente.
Según el artículo, el crédito privado argentino representa aproximadamente el 12% del PBI, una proporción pequeña frente a la de otros países de la región.
El Gobierno también atribuye parte del problema al fuerte incremento de las tasas de interés durante el año pasado, cuando las entidades financieras buscaron protegerse de la volatilidad del mercado vinculada con las elecciones de mitad de mandato.
Milei, por su parte, cuestionó la responsabilidad de los prestamistas frente a quienes asumieron deudas. En una entrevista televisiva citada por Nugent, sostuvo: “¿Acaso alguien les apuntó con una pistola a la cabeza para que lo hicieran?” y definió la morosidad como un problema entre actores privados.
¿Qué pasa con los préstamos de las fintech?
El crecimiento de los créditos impagos también puso bajo la lupa a las fintech y las empresas de crédito no bancarias. De acuerdo con Equilibra, más del 32% de los créditos otorgados a particulares por fintech y otras entidades no bancarias se encuentra en mora.
El dato generó críticas contra los proveedores de billeteras digitales, muy utilizados en Argentina. Manifestantes cuestionaron las tasas de interés y acusaron a Milei de ser “cómplice” de prácticas que consideraron usurarias.
Desde el sector fintech defendieron su esquema. Mariano Biocca, presidente de la cámara argentina de fintech, explicó que estas empresas deben cobrar tasas superiores a las de los bancos porque trabajan con prestatarios de mayor riesgo. También señaló que los préstamos fintech representan una proporción pequeña del total de la deuda vencida.
Biocca describió el escenario como “un proceso de aprendizaje” y afirmó que los proveedores de crédito redujeron su actividad durante este año mientras ajustan sus mecanismos para evaluar a los solicitantes.
Un mercado de crédito que todavía no despega
El artículo señala que los datos del Banco Central muestran que la oferta de crédito a particulares apenas se expandió desde finales de 2025. Esto representa un desafío para el Gobierno, que considera al crédito privado como una de las herramientas para impulsar el consumo y la actividad económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, analiza además otras alternativas para ampliar el mercado crediticio. Entre ellas aparece la posibilidad de permitir que los bancos presten a empresas hasta el 15% de sus depósitos en dólares, una operación que estuvo prácticamente prohibida desde la crisis de 2001.
La estrategia busca modificar una dinámica histórica del sistema financiero argentino: debido a la volatilidad económica, los bancos tuvieron durante años pocos incentivos para prestar al sector privado y encontraron una alternativa en la deuda emitida por los gobiernos.
¿Qué opciones analiza el Gobierno para los deudores?
Milei descartó implementar un alivio de deuda financiado por el Estado. Caputo, en cambio, afirmó que las entidades financieras cuentan con sus propios planes para refinanciar las deudas a plazos más largos y con tasas de interés menores.
El resultado de esas iniciativas es seguido de cerca por los economistas, especialmente ante la cercanía de las elecciones presidenciales de 2027.
El crédito, un desafío para la economía de Milei
El problema del endeudamiento aparece en un momento en el que el Gobierno busca que el crédito privado se convierta en uno de los motores del consumo. Para Amílcar Collante, fundador de la consultora Profit, la magnitud del fenómeno hace que la morosidad deje de ser exclusivamente un problema individual y pueda transformarse en una cuestión macroeconómica.
La preocupación radica en que una parte importante de los consumidores que podrían impulsar el gasto mediante el crédito ya tiene dificultades para pagar sus deudas.
“Cuando la gente no tiene un poder adquisitivo real debido a que sus ingresos disponibles son menores, se necesita el motor del crédito para impulsar el gasto de los consumidores”, sostuvo Persichini. Y resumió el escenario con una definición contundente: “En este momento, ese motor está apagado”.