El crédito a las familias cayó en julio y la mora operativa comenzó a moderarse
La mora operativa, que excluye los créditos de mayor irregularidad, se estabilizó en 11,8% y podría indicar un punto de inflexión en la tendencia de deterioro de la cartera crediticia argentina.
El financiamiento a las personas físicas se redujo 0,7% real en julio. Si bien la mora total alcanzó el 18% del crédito y acumuló 21 aumentos mensuales consecutivos, la mora operativa —que excluye los créditos en situación 5, la categoría de mayor irregularidad— se ubicó en 11,8% y comenzó a mostrar una meseta. Crédito a las familias cayó y la mora operativa comenzó a moderarse.
Radiografía del crédito a las familias en Argentina
El informe “Crédito a las familias: radiografía provincial” es elaborado por la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y EcoGo a partir de información de la Central de Deudores del BCRA, el INDEC y la CEPAL.
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De acuerdo a estas cifras, el crédito a las familias comenzó a mostrar señales de contracción ya que en julio, el financiamiento a las personas físicas alcanzó los $99,4 billones y registró una caída de 0,7% en términos reales respecto de junio, aunque todavía se mantiene 4,7% por encima del nivel de un año atrás.
En paralelo, la mora total por monto alcanzó el 18% del crédito, 0,5 puntos porcentuales más que en junio y 10,3 puntos más que un año atrás. Con este resultado, acumuló 21 meses consecutivos de aumento.
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Sin embargo, al observar la mora operativa (excluye los créditos en situación 5, la categoría de mayor irregularidad), aparece una señal de moderación. Este indicador se ubicó en 11,8% de la cartera y comenzó a mostrar una meseta. La mora operativa permite evitar, según el informe, los diferentes criterios de las empresas en el tratamiento de los créditos en situación 5 y ofrece así una lectura complementaria sobre la evolución de la calidad de la cartera.
El deterioro también se refleja en la cantidad de personas alcanzadas. En julio, el 26,6% de los deudores registraba al menos un saldo irregular, 0,3 puntos porcentuales más que en junio y 8,3 puntos más que un año atrás.
¿Cuáles son las provincias con mayor mora operativa?
El escenario presenta fuertes diferencias entre provincias. La Rioja registra la mayor mora por monto del país, con 25,3%, seguida por Santa Cruz (23,6%) y San Luis (23,5%). En el extremo opuesto se encuentran La Pampa (9,6%), CABA (12,4%) y Entre Ríos (14%).
En términos de evolución, todas las jurisdicciones registraron un aumento interanual de la mora por monto. También existen diferencias significativas en el nivel de endeudamiento. Medido como crédito a las familias en relación con el Producto Bruto Geográfico provincial, Tucumán encabeza el ranking con 13,5%, seguido por Catamarca (12,3%), Formosa (11,8%), Misiones (11,5%) y Río Negro (11,4%). El promedio nacional se ubica en 8,8%.
La evolución del crédito tampoco es homogénea. En la comparación interanual, 21 de las 24 jurisdicciones todavía muestran crecimiento real y tres registran caídas. En términos mensuales, La Pampa presenta el mejor desempeño, con una expansión real de 0,5%, mientras que Chaco registra la mayor contracción, de 2,1%.
El segmento de los proveedores no financieros de crédito (PNFC) continúa mostrando los mayores niveles de irregularidad. Representa el 14,6% del crédito nacional, equivalente a $14,5 billones, pero registra una mora por monto del 31,3%.
¿Cómo impactan los proveedores no financieros en la mora?
En contraste, el sistema financiero concentra el 85,4% del crédito y presenta una mora del 15,8%. Las diferencias también son marcadas a nivel provincial. La Rioja presenta la mayor incidencia de proveedores no financieros, con el 36% del crédito provincial. Dentro de este segmento, los mayores niveles de mora se observan en Misiones (39,3%), San Luis (36,8%) y Chaco (35,8%).
Los datos de julio muestran así un escenario con señales contrapuestas: el crédito real se redujo en el mes y la mora total continuó aumentando, pero la mora operativa comenzó a mostrar una moderación. La evolución de este último indicador será clave en los próximos meses para determinar si se consolida un cambio en la dinámica de deterioro de la cartera.