Caputo pasó la gorra: presiones, apoyo y crédito del FMI, y un salvataje clave de Scott Bessent
Hasta acá la gestión del ministro Caputo gira en torno a asistencia para sostener el programa económico, entre la tensión cambiaria y el pulso inflacionario.
Luis Caputo y Kristalina Georgieva durante la última reunión del G20 en Estados Unidos, una instancia en la que fortaleció el vínculo con el organismo.
X | @LuisCaputoARLa gestión de Luis Caputo al frente del Ministerio de Economía, que cumple 1.000 días en el cargo, un hecho inédito en décadas en la Argentina, estuvo marcada hasta acá por una diálogo fluido y comprensivo en general, con generosa billetera y presiones puntuales de parte de la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI), así como acompañamiento sin reservas de parte de Estados Unidos.
Esa buena relación con el principal organismo financiero multilateral y la administración estadounidense se tradujo en un conducto que trajo dólares a raudales a las reservas del Banco Central, que resultaron vitales para evitar que todo el programa económico saltara por los aires, especialmente durante 2025, cuando el mercado cambiario estuvo muy tensionado en la previa de las cruciales elecciones de medio término.
Acercamiento a EE.UU.
Analizando los 33 meses de gestión del gobierno de Javier Milei se observan claramente dos etapas bien diferenciadas en la relación del país con los organismos financieros internacionales y el Tesoro de los Estados Unidos.
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 el Gobierno buscó darle continuidad al programa vigente con el FMI, firmado en marzo de 2022. Renegoció las metas pero mantuvo abierta esa "canilla", a través de la aprobación de sucesivas revisiones, logrando seguir con el acuerdo hasta su finalización a fines de 2024.
Durante el primer año de gestión el Gobierno y el equipo económico se mostraron incluso más ortodoxos que el propio Fondo, en el sostén a rajatable del equilibrio de las cuentas públicas para cumplir con la meta de superávit fiscal primario y financiero. Esto se logró a base de motosierra, una política que el FMI no impulsó abiertamente y hasta se mostró preocupado por el impacto social del ajuste.
Acumulación de reservas
Las otras claves fueron la reducción de la inflación y la acumulación de reservas. Si bien en 2024 y 2025 Argentina incumplió las metas de acumulación de reservas internacionales en el Banco Central, ésta fue siempre la vía de la dispensa, vía "waiver" (perdón) para continuar dentro del programa, dado que las metas sí se fueron cumpliendo y en algunos casos incluso sobre cumpliendo.
También pedía una batería de reformas estructurales, un cambio de régimen monetario e impulsar la condiciones para la inversión y el crecimiento. En cuanto a acumulación de reservas en 2025 el gobierno se mantuvo fuera del mercado, pero la política cambió en 2026 comprando el BCRA ya más de US$13.000 millones, cuando la meta original para todo el año era de US$10.000 millones.
La segunda etapa de la relación bilateral abarca todo 2025 hasta la actualidad. En ese lapso Argentina logró cerrar en abril de 2025 un nuevo Acuerdo de Facilidades Extendidas de 48 meses -actualmente vigente- por US$20.000 millones, con foco en la consolidación del equilibrio fiscal, baja de la inflación, acumulación de reservas y flexibilización del régimen cambiario.
El acuerdo equivalía a 15.267 millones de DEG (Derechos Especiales de Giro), un 479% de la cuota argentina, algo que ningún país consiguió hasta el momento.
Los primeros 12.000 millones de dólares el Fondo los giró en forma inmediata, a sólo 48 horas de alcanzar el acuerdo, contradiciendo la propia política del FMI de dosificar los desembolsos en el tiempo. Otros dos envíos, de 2.000 millones en julio 2025 y 1.000 millones en enero pasado, que continuará hasta 2029.
En octubre de 2025, dos semanas antes de las elecciones legislativas y en medio de fuertes tensiones cambiarias y disparada del riesgo país a más de 1.250 puntos, el Gobierno consiguió un apoyo político clave de Donald Trump, que garantizó ayuda financiera "sólo si Milei ganaba las elecciones".
Llega Scott Bessent
A pocos días envió a Buenos Aires a su secretario de Tesoro, Scott Bessent, con un paquete de asistencia (swap) de US$20.000 millones, de los cuales se desembolsaron apenas 2.000 millones. El gobierno de Estados Unidos lo hizo comprando deuda argentina, que luego se revalorizó y le permitió a EE.UU. hacer una diferencia financiera en el "pasamanos".
También hubo anuncios de asistencia financiera de otros organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo de América Latina. Durante el primer año de gestión de Caputo, la asistencia fue limitada, concentrándose casi en US$1.000 del Banco Mundial.
El 2025 marcó un cambio de tendencia, con anuncios de asistencia financiera del Banco Mundial para programas con asignación específica por US$12.000 millones, y otros US$10.000 millones del BID, a los que se sumaron US$1.252 millones de la CAF.
En 2026 el Banco Mundial anunció otros US$2.000 millones movilizables vía garantías y proyectos, y el BID dispuso US$7.200 millones potenciales en asistencia. Además a principios de agosto el gobierno argentino renovó el swap de monedas con China, con una garantía potencial para las reservas del BCRA de 19.000 millones de dólares.

