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Crecimiento de la actividad económica: una tarea pendiente que aún parece no estar en agenda

Con la economía corriendo a dos velocidades, al ritmo actual el país deberá esperar una década para recuperar el PBI per cápita récord de 2011.

La economía argentina viene traccionada por las exportaciones del sector agroindustrial, la energía y la minería, pero con eso sólo no alcanza para dinamizar la actividad.

La economía argentina viene traccionada por las exportaciones del sector agroindustrial, la energía y la minería, pero con eso sólo no alcanza para dinamizar la actividad.

Archivo MDZ

La performance de la actividad económica dista mucho de ser, quizás, lo que proyectaba el Gobierno libertario a esta altura del partido, pero la realidad se impone inexorablemente y los números dan cuenta que la reactivación luce como una de las fallas del programa económico.

Luego de tres trimestres seguidos de caída, típico de un ajuste recesivo, donde el indicador de actividad económica oficial, EMAE, acumuló un retroceso de 5% entre el IV trimestre del 2023 y el II trimestre del 2024, a partir del III trimestre del 2024 sobrevino el clásico rebote y hasta el I trimestre del 2025 el índice subió 6%.

A partir de ahí, la economía experimentó cinco trimestres de un parate atípico o, como algunos economistas consideran, una inesperada falta de resultados: entre el II trimestre del 2025 y el II trimestre del 2026 el EMAE apenas creció un 1,3% acumulado.

Cabe señalar que los economistas toman el EMAE como un proxy del PIB, o sea, un indicador que bien refleja el comportamiento del crecimiento económico.

Sin impulso

Frente a estos números desde Macroview pronostican que el segundo trimestre 2026 dio negativo contra el primero y el tercero pinta “neutro”, se ve que la economía pierde impulso.

Ahora bien, ¿lo recuperará al final del año o en 2027?, es difícil. Pero la consultora de Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo no está sola en estos agoreros presagios, ya en el mercado han reajustado las proyecciones de crecimiento del 2027 para abajo. ¿Por qué? A modo de spoiler, a la luz de los acontecimientos está claro que con la exportación no alcanza. Veamos.

Las estadísticas muestran que la única porción del PIB que está creciendo fuerte -a un ritmo constante de dos dígitos anuales-, es la exportación por tres vías: el agro ahora también complementado con ventas externas de la ganadería, la energía de la mano de la expansión de Vaca Muerta, y la minería (litio y oro).

No hay duda que se trata de un salto exportador que genera muchas divisas -como hacía tiempo no se veía- y es un ancla del mercado cambiario, pero a la vez mueve poco la actividad económica. Ocurre que el Campo, la Energía y la Minería traccionan en forma directa apenas el 15% del PIB, más un impacto indirecto sobre otros sectores, pero esto no alcanza. El resto del PBI prácticamente no crece.

Drivers del crecimiento

Por lo tanto, con esta combinación asimétrica donde la exportación de agro, energía y minería se sacan un “muy bueno” pero el resto de los sectores económicos, la inversión y el consumo apenas un “regular” y menos, el PBI promedio dará este año un crecimiento de menos de 2%.

Entonces, con un nivel de actividad que no termina de arrancar, sino más bien tiende a estancarse, no arrancará en este contexto donde sólo empuja la exportación.

¿Qué nos dice la matemática del PBI? Que el nivel de actividad está semi-estancado. El EMAE desestacionalizado muestra que este año, el I trimestre creció un 0,7% y el II trimestre cayó 0,9%. Para el III y IV trimestre se estima un escenario posible de recuperación moderada, con un crecimiento del 0,5% y 1%, respectivamente. Así el año daría un 1,6%.

De modo que 2026 va por un segundo positivo en año par desde que comenzó el “stop and go” (una dinámica económica de estancamiento y crecimiento que termina en recesión) en 2012 -solo el 2022 registró crecimiento del PBI, del 6%-. Sin embargo, es un positivo muy inferior a los años de rebote: desde que comenzó el estancamiento, los años positivos promediaron 4% anual (excluido el +10% de 2021).

Por eso los economistas vienen advirtiendo que se nota “la falta” de empuje de los sectores afectados: si se excluye a la energía y el agro, el PBI 2026 da “cero”.

Larga década

Lo que está claro es que a este ritmo de crecimiento se tardará una década en volver al PBI per cápita récord de 2011. Eso es lo preocupante. Ya no basta con crecer, menos al 2% anual, la economía y la sociedad precisan recuperar tasas de crecimiento de más del doble que la actual. Sino persistirá la sensación de estancamiento, fracaso y desilusión sobre el rumbo económico.

Según datos de Macroview, la historia reciente muestra que tomando como punto de partida o base el año 1980, el PBI per cápita fue 100 luego de picos registrados en los ’70. Luego en 1990 fue de 78 por el colapso de la hiperinflación, en 1994 recuperó el nivel de 100, o sea, en cuatro años volvió al pico del 1980. En 1998 tocó 110 y fue el récord de la década.

Luego en el 2002 cayó a 86 por el colapso de la convertibilidad. En 2004 volvió a 100 y en 2006 tocó 115, es decir, en cuatro años superó el récord previo de 1998. Después sobrevendría el récord histórico de 137 en 2011. En 2023 llegó a 122 tras un largo declive de la estanflación, esa fue la herencia que recibió Milei. Luego en 2024 bajó a 119, siendo el punto más bajo post-2011.

Para el 2026 se proyecta un nivel de 124, o sea, una muy leve recuperación. Está claro que, a esta velocidad, de tortuga, al país le tomará 10 años volver al nivel de PBI per cápita récord de 2011. Cabe preguntarse si la sociedad esperará o exigirá acelerar el paso. Veremos.