Dólares por las orejas: el buen momento que muestran este año las exportaciones argentinas
El presidente Milei ilustró con esa figura el fenomenal ingreso de dólares vía exportaciones. Hay un cambio de tendencia pero al agro aún es el rey.
La liquidación de dólares del sector agroindustrial comenzó a a partir de abril y le dio aire al Gobierno para capturar los dólares que necesita el Banco Central.
ShutterstockPodrá ser en el 2027, o el 2028. Siempre que no haya cambios radicalizados en la política económica. Y se mantengan las reglas de juego más básicas y coherentes con los equilibrios macroeconómicos generales. Argentina podría superar los 100.000 millones de dólares y generar un superávit comercial de un piso de 25.000 millones de dólares anuales, los que podrían llegar a U$S30.000 millones.
Y, en unos cinco años superar los 40.000 millones de dólares. Solo con los esquemas exportadores actuales. Sin incorporar sectores que podrían ser sorpresa con el tiempo como el cobre. Si estos números se cumplieran (no es una utopía pensarlo), el país no sólo no tendría restricciones externas por años o décadas, sino que podría plantarse ante los mercados financieros internacionales, reestructurar la deuda externa privada con mejores tasas y plazos y eliminar todas las restricciones externas. Se estaría en el primer paso para lograr esos objetivos, pero aún falta.

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La coyuntura de estos primeros pasos fue analizada en el último informe preparado por la Fundación Mediterránea, titulado “El agro sigue liderando la generación de divisas, pero petróleo y minería acortan la distancia”.
El informe, firmado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, mensuran la evolución actual de los principales sectores exportadores, y las posibilidades que otros rubros alcancen al agro el cetro de principal fuente de divisas en ventas al exterior, pero sin que el sector primario y primario industrial pierda protagonismo.
Agro, petróleo y minería
Las principales conclusiones del informe son las siguientes.
- La escasez recurrente de divisas no constituye una consecuencia inevitable del crecimiento de la economía argentina. En buena medida, ha sido también el resultado de la inestabilidad macroeconómica y de políticas que durante décadas penalizaron a los sectores más competitivos, redujeron los incentivos a exportar y limitaron la capacidad del país para ampliar de manera sostenida su oferta de dólares.
- Una novedad favorable es la consolidación de una segunda gran plataforma generadora neta de divisas. Junto con el agro y la industria de alimentos —históricamente los grandes aportantes de dólares de la economía argentina—, el petróleo y la minería comienzan a realizar una contribución de magnitud creciente.
Esta columna analiza cuánto se ha acercado el sector extractivo al agro, qué dinámica reciente presentan ambos y qué diferencias existen en la naturaleza de sus flujos: el peso de las cuentas corriente y financiera, la relación entre exportaciones e importaciones y la proporción de los ingresos brutos que finalmente se transforma en aporte neto de divisas.
- En los doce meses terminados en abril de 2026, las actividades agropecuarias y la elaboración de productos alimenticios registraron un aporte neto de divisas al mercado de cambios cercano a US$ 36.900 millones. Por su parte, el agregado de minas y canteras, que incluye petróleo, gas y minería metalífera, aportó alrededor de US$ 18.300 millones.
Números del Banco Central
- Los registros del BCRA confirman que el agro continúa siendo el principal proveedor sectorial de divisas, aunque la distancia con energía y minería se redujo con rapidez durante los últimos años. Este acercamiento no responde a una pérdida estructural de capacidad del agro: después del fuerte impacto de la sequía, su aporte neto se recuperó con intensidad. El cambio principal fue el crecimiento mucho más acelerado de la contribución energética y minera. La reducción de la brecha se observa con claridad en este cociente. En los doce meses terminados en abril de 2026, el aporte neto del agro fue aproximadamente dos veces el de petróleo y minería. Aunque conserva una ventaja significativa, la relación se encuentra entre los niveles más bajos de la serie: durante buena parte del período analizado, el aporte agropecuario y alimentario había sido entre tres y cinco veces superior, y llegó a superar ampliamente esos valores en años de muy bajo aporte extractivo.
- Lo nuevo es la velocidad del crecimiento energético y minero, en los últimos dos años, el aporte de este sector aumentó desde menos de US$6.900 millones hasta más de US$18.300 millones. La mejora estuvo vinculada principalmente con la expansión de la producción de petróleo y gas, el desarrollo de Vaca Muerta, el aumento de las exportaciones energéticas y la reducción de las necesidades de importación del sector.
- La relevancia agroindustrial también se advierte en los flujos comerciales. En los doce meses terminados en abril de 2026, las actividades agropecuarias y alimentarias explicaron aproximadamente el 45% de los cobros de exportaciones de bienes canalizados por el mercado de cambios. Minería, petróleo y gas representaron cerca del 17,7%. En conjunto, ambos sectores concentraron casi el 63% del total.
Lluvia de dólares
- En el agro, aproximadamente US$34.300 millones de los US$36.900 millones aportados durante el último año se originaron en la cuenta corriente, mientras que la cuenta financiera agregó alrededor de US$2.600 millones. En consecuencia, cerca del 93% de su aporte neto estuvo asociado con operaciones corrientes, fundamentalmente vinculadas con su actividad comercial y exportadora.
- En minería, petróleo y gas, la composición fue diferente. De los US$18.300 millones de aporte neto, unos US$11.400 millones correspondieron a la cuenta corriente y cerca de US$6.900 millones a la cuenta financiera. Esto significa que algo más de un tercio del aporte neto del sector estuvo asociado con movimientos financieros, una incidencia considerablemente mayor que en el agro.
- Esta distinta composición no resta importancia al crecimiento de la energía y la minería, pero sí requiere interpretar adecuadamente los resultados. Los movimientos de la cuenta corriente están asociados principalmente con exportaciones e importaciones de bienes y servicios, además de rentas y otras operaciones habituales del sector.
- Más allá del origen, otro indicador interesante es la proporción de los ingresos que permanece finalmente como oferta neta de divisas después de descontar todos los egresos del sector. En los doce meses terminados en abril de 2026, la tasa de aporte neto del agro fue del 77,1%. Esto significa que, por cada 100 dólares de ingresos brutos registrados en sus cuentas corriente, financiera y de capital, el sector dejó un aporte neto de aproximadamente 77 dólares.
Aporte del petróleo
- En petróleo y minería, esa tasa alcanzó el 65,4%. Por cada 100 dólares ingresados, alrededor de 65 dólares quedaron como aporte neto luego de considerar los pagos de importaciones, servicios, intereses, amortizaciones y demás egresos cambiarios del sector.
- Se revela el fuerte crecimiento de la energía y la minería, fenómeno que comienza a reducir la dependencia casi exclusiva del ciclo agropecuario. La expansión de los hidrocarburos ya produjo un aumento significativo de la oferta neta de divisas, mientras que los proyectos de cobre, litio, oro y otros minerales podrían ampliar esa contribución durante los próximos años. Se trata de una excelente noticia para el país. Una estructura económica apoyada en varios grandes complejos exportadores resulta menos vulnerable a shocks específicos que otra concentrada en una única fuente de dólares.
- El cambio relevante es, entonces, la conformación de dos grandes plataformas generadoras de divisas: una consolidada, basada en la producción agropecuaria y la industria alimentaria, y otra en rápida expansión, vinculada con la energía y la minería. La velocidad con que se modifique la relación entre ambas no dependerá solamente de sus recursos naturales, de la tecnología o de las condiciones internacionales. También estará determinada por la política económica.
El peso de las retenciones
- En este aspecto, las condiciones no son simétricas. Mientras la energía y la minería cuentan con regímenes específicos orientados a atraer inversiones y acelerar nuevos proyectos, buena parte de las exportaciones agropecuarias continúa fuertemente gravada por derechos de exportación. Este sesgo reduce los precios recibidos por los productores, desalienta la inversión y limita la respuesta de la producción y de las exportaciones. La evolución relativa del agro no puede analizarse, por lo tanto, separadamente del tratamiento tributario que enfrenta. Si ese sesgo antiexportador se reduce de manera sostenida, el agro dispone de capacidad para ampliar su producción, incorporar tecnología, aumentar la transformación industrial y acelerar nuevamente su generación de divisas.
- En síntesis, el agro sigue liderando la generación neta de divisas, mientras que el petróleo y la minería acortan rápidamente la distancia. La consolidación de esta segunda plataforma exportadora constituye una mejora estructural para la economía argentina. Hacia adelante, la magnitud del aporte de cada sector dependerá no sólo de sus recursos y de las condiciones internacionales, sino también de que la política económica ofrezca estabilidad, reglas previsibles e incentivos consistentes para invertir, producir y exportar.


