Cristian Girard le contestó a Javier Milei: "Degenerado fiscal es el que hace que tengan hambre los jubilados y falte obra pública"
El director Ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) realizó fuertes críticas a la gestión nacional.
El director Ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, expuso las dificultades para modificar Ingresos Brutos y dijo que es necesario avanzar en un nuevo régimen de coparticipación federal de Impuestos, tal cual manda la Constitución de 1994.
Cristian Girard (43) es economista, docente y desde hace casi seis años, tras la asunción de Axel Kicillof como gobernador de la provincia de Buenos Aires es el director Ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA).
Es un organismo clave en la provincia más grande del país, que concentra el 40% del PBI nacional, y que como resultado de la política del gobierno de Javier Milei de restringir al máximo los giros no automáticos a distritos administrados por la oposición está viendo un impacto importante en sus ingresos.
Girard admite que, en algún sentido, lo que ocurre con la recaudación es un reflejo de la actividad económica, de allí que estima que hoy la economía registra una caída de 5 puntos respecto al nivel que tenía a fines de 2023.
En diálogo exclusivo con MDZ, el titular de ARBA cuestionó el calificativo de degenerados fiscales que suelen propinarle a la oposición desde la Casa Rosada y planteó la agenda futura para reducir el impacto de Ingresos Brutos en los costos de producción.
- ¿Cómo está hoy la provincia en términos de recaudación, qué está pasando en especial en los últimos meses?
- Lo separaría en dos partes. Por un lado, los recursos de origen nacional, que recauda ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) y luego a través del régimen de coparticipación le llega a las provincias. En la provincia de Buenos Aires aproximadamente la mitad de los recursos son de origen nacional, provienen del régimen de coparticipación y la otra mitad son recursos propios, que son los que recauda ARBA.
La verdad es que hay una diferencia notoria. Los recursos de origen nacional vienen cayendo fuertemente, porque además de caer la recaudación, producto de que la actividad económica está cayendo y eso se refleja en el IVA y se refleja en Ganancias. Pero el Gobierno también eliminó el Impuesto PAIS, y ha hecho lo mismo con Bienes Personales. Con el blanqueo, a cambio de una reducción fuerte de la alícuota, se anticipó mucho de esa recaudación el año pasado y lo que estamos viendo es que este año está sufriendo muchísimo la parte del presupuesto de la provincia que depende de los recursos de origen nacional.
A eso hay que sumarle que el Gobierno nacional, además, está ejecutando una política de asfixia financiera muy clara sobre la provincia de Buenos Aires, donde no hay transferencias de recursos por fuera de lo que es la obligación del régimen de coparticipación. Se han cortado programas con acuerdos firmados entre las partes, como el Fofofi (Fondo de Fortalecimiento Fiscal) o el FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente), que son para la seguridad y para los sueldos docentes.
¿Qué pasa con los recursos que recauda la provincia?
En los recursos de origen provincial, por supuesto, en línea con la caída de la actividad económica estamos teniendo un año difícil, pero de menor caída en la comparación interanual. Este año no tuvimos ley impositiva, eso hace que la recaudación del impuesto Inmobiliario se vea bastante afectada.
También hemos visto una caída en Ingresos Brutos en relación a 2023, para sacar el ruido del año pasado, de 5 puntos aproximadamente. Es decir, estimamos a partir de nuestra recaudación que la economía está cinco puntos debajo de 2023 en lo que es la estructura de recaudación de la provincia, que depende fundamentalmente del comercio y de la industria, entre los dos sectores, explican dos tercios de la recaudación.
Claramente, el sesgo que tiene este esquema macroeconómico de beneficiar sectores primarios, la energía, la minería y algo del sector primario exportador, pero de perjudicar fuertemente la industria, la construcción y el comercio, se ve en la recaudación de la provincia, que viene sufriendo, aunque menos que la recaudación nacional.
Así que para la provincia es un año muy difícil en términos de recursos, pero está siendo amortiguada esa dificultad por la recaudación provincial, sino sería realmente una crisis financiera de dimensión.
- Para poner en números, ¿cuánto representaba el aporte de los recursos nacionales coparticipables cuando comenzó el gobierno de Milei y cuánto representa hoy?
- Era 55% nacional y 45% provincial, aproximadamente. Hoy está en 50 y 50.
- O sea, se nota el corte de los aportes no automáticos.-
Las transferencias no automáticas del Gobierno nacional a la provincia se han reducido a cero prácticamente, pero también se nota que es dispar la dinámica de la recaudación nacional, que se coparticipa y la provincial propia. Viene mejor la provincial propia que la nacional que se coparticipa por esos cambios que dije. Aproximadamente la mitad de los recursos del presupuesto provincial se financian con recaudación de ARBA, la otra mitad depende fundamentalmente de la coparticipación.
Quejas por el impacto de Ingresos Brutos
- Mencionó Ingresos Brutos, un impuesto cuestionado por los empresarios el efecto cascada. ¿Qué visión tiene y qué puede hacerse para que sea un impuesto con menor peso en el costo argentino?-
Es un impuesto que la gran mayoría lo considera un mal impuesto. Efectivamente, es un impuesto perfectible, claramente, más allá de la definición estructural del impuesto, que se cobra en todas las fases de la cadena productiva, que se va acumulando en cascada y que además tiene un costo de cumplimiento donde la carga fiscal es un impuesto indirecto que no recae sobre quien paga el impuesto, que finalmente que son los consumidores. Es un impuesto al consumo.
Las grandes empresas tienen capacidad de traslado de los costos a precio en mayor medida que las pymes o los pequeños productores. Entonces eso hace que el impuesto pegue de manera distinta en cuanto a la carga fiscal. Sobre eso hay otro problema adicional, que es un impuesto que se recauda por anticipado, a través de regímenes de recaudación y eso hace que se adelante capital de trabajo para el pago del impuesto con 20 días o un mes de anticipación.
- Eso también le pega a los más chicos tiene espalda.
- Claro, los más chicos no tienen la capacidad de trasladar al precio ese costo financiero de anticipar el impuesto, pero las grandes empresas sí. Y además cuando hay muchos agentes, eso también es un costo para las empresas que tienen que recaudar como agentes ese impuesto.
- ¿Qué está haciendo ARBA en este sentido?
- Lo que hicimos en estos seis años es reducir la cantidad de agentes, reducir las alícuotas de los regímenes de recaudación, sobre todo de aquellos que están más lejos del hecho imponible, que es la venta. Tenés el régimen de retenciones bancarias, el famoso SIRCREB, que quizás te hacen una transferencia por otro motivo que no tiene nada que ver con una venta, pero te aplican una retención de Ingresos Brutos a cuenta de lo que tenés que pagar.
Cuanto más pyme es la empresa, más mezclado está el ingreso personal con el ingreso de la empresa y entonces eso hace que ese costo financiero sea más grande para las pequeñas empresas, para los profesionales independientes. ¿Qué hicimos nosotros? Trabajar para bajar esas alícuotas, pero también creamos el Régimen Simplificado de Ingresos Brutos, donde sacamos 1.300.000 monotributistas de los padrones de retenciones de todos los regímenes de recaudación, con lo cual hoy en la provincia hay 1.300.000 monotributistas que no tienen retenciones de ningún tipo, tampoco las bancarias.
Y ahora lanzamos un nuevo programa que es Riesgo 0, SAF 0 (gestiona saldos a favor de IIBB), que cuando las empresas cumplan con determinados requisitos formales, como no tener desvíos entre Ingresos Brutos e IVA, o no tener deudas con juicios y embargos, o bien este no adeudar ningún impuesto a ARBA, en esos casos con riesgo cero se aplica alícuota mínima en SIRCREB y también a partir de noviembre, en billeteras virtuales, 0,01% de alícuota, que es el mínimo para tener la información nosotros, pero no recaudar a través de esos regímenes.
De esa manera se baja fuertemente la presión sobre pequeñas y medianas empresas en lo que hace al costo financiero del recaudador de impuestos y nos enfocamos más en graduar los regímenes de recaudación para que se pague un 75 o 70% por adelantado y un 30 con el vencimiento de la declaración jurada. Eso le baja muchísimo la presión fiscal y financiera al sector privado y le devuelve al capital de trabajo.
Desde que asumió Axel hasta ahora hemos devuelto aproximadamente 1 billón de pesos (a pesos de hoy) al sector privado por reducción de los saldos a favor. Así que es una política, con todo lo malo que tiene Ingresos Brutos, de administración tributaria saludable y pro producción.
- Para reemplazar Ingresos brutos se habla de poner un impuesto a las Ventas. ¿Puede servir esta alternativa?
- Ingresos Brutos explica 3 de cada 4 pesos que recaudan las provincias y CABA, en general. O sea que estamos hablando de un ingreso muy importante, que no puede desaparecer de un día para el otro sin generar una crisis fiscal a nivel subnacional de manera generalizada. Muy pocas provincias, si eliminas Ingresos Brutos pueden seguir funcionando sin entrar en una crisis.
Es una discusión válida. Hay impuestos mejores, impuestos que gravan los ingresos en lugar de las ventas, impuestos que gravan el patrimonio. Pero necesitas tener una transición al punto de llegada al que querés ir. Y esa discusión no se puede dar sin al mismo tiempo discutir o rediscutir el régimen de coparticipación. En el caso de la provincia de Buenos Aires es bastante elocuente, porque de cada $40 que pagan los bonaerenses y las empresas bonaerenses y van a la bolsa de recursos que se coparticipan, la provincia recibe $7.
- ¿Ve margen para empezar a discutir la coparticipación luego de las elecciones?
- Hasta acá veo un gobierno nacional que no tiene ninguna vocación democrática ni federal, en relación a la discusión de estos temas tan importantes con los gobernadores. Hubo un apriete que fue el Pacto de Mayo, que se firmó en julio.
- Tampoco se avanzó mucho...
- No avanza porque la posición del Gobierno nacional es unitaria, una posición centralista, donde va a llevar a los gobernadores para que firmen a patadas, para que firmen un pliego de condiciones, sin entender la historia de nuestro país, la historia del federalismo nacional y sin entender los desbalances que existen en el marco del régimen de coparticipación federal, en cuanto a cómo cambió el país desde la década del 70, cuando se crea este régimen de coparticipación que después se modifica en 1988 con coeficientes fijos.
Si no entendés esa configuración y querés imponer el ingreso de la motosierra en todos los niveles de gobierno, aún cuando las urnas no te acompañen con esa política, me parece que no hay chances de que lo resuelvas. Este gobierno no puede resolver ese problema porque no tiene vocación federal para resolverlo. Veremos qué pasa con las elecciones y con el resultado de las elecciones veremos si el Gobierno, si pierde, cambia la tesitura, entiende que hay otro clima y otra voluntad política o si insiste con seguir en la misma dirección, donde lo que busca es forzar una crisis fiscal a nivel provincial y a nivel municipal.
Me parece que si el resultado no es favorable al Gobierno nacional, si gana el peronismo la elección y los gobernadores logran proponer una agenda de trabajo al Gobierno nacional, va a quedar muy en evidencia que la vocación de los gobernadores está, pero que falta la vocación del presidente.
- La construcción es uno de los sectores críticos por el freno de la obra pública. Sin embargo, hay provincias que sí están invirtiendo, Buenos Aires es una, Córdoba, Santa Fe. ¿Cómo está hoy la actividad y cómo ve desde el lado del recaudador ese golpe que sufrió toda la cadena de valor de la construcción?
- El año pasado fue una crisis inédita, caídas de 20 o 25 puntos en los índices de construcción. Este año, ya comparando con un año muy malo, empezamos a ver una reactivación de la construcción en los meses de abril, mayo, junio y a partir de ahí, con la suba de las tasas de interés primero y ahora con la suba del dólar y de los costos de construcción, otra vez volvió estancarse contra un nivel muy bajo, deprimido, que era el del año pasado.
Lo mismo y peor pasa en la industria manufacturera, donde no solo el año pasado fue de crisis total, sino que este año aparentaba empezar a recuperar un poquito y volvió a caer a partir de la suba de las tasas de interés en junio-julio y hoy está cayendo contra el año pasado. Es una caída que no encuentra piso. Y lo mismo pasa con el comercio y el consumo masivo.
Lo único que está sosteniendo más o menos el nivel de actividad es el endeudamiento de las familias, fundamentalmente con el sistema financiero, en particular tarjetas de crédito. El problema que estamos viendo es que lo que está creciendo la refinanciación de los saldos que superan el mínimo, porque no se puede pagar el total de la tarjeta, con lo cual eso también tiene patas cortas.
Decían que iba a ser una economía creciendo a tasas de récord, por no decir lo del "pedo de buzo" (sic), la verdad que no está pasando. Lejos de eso, la economía empezó a caer y la inflación no murió. Lo que estamos viendo es que pegó una curvita para arriba. El gran riesgo que tenemos es estar entrando en una estanflación, que es un estancamiento con inflación. Y si ése es el escenario dependerá de qué pase el domingo, pero en ese escenario una suba del dólar puede llegar a recrudecer las dos tendencias, así que se ve un escenario muy complejo.
La apuesta del Gobierno nacional es que el sector financiero le salve la ropa al Gobierno si hay un resultado no muy malo, donde con deuda externa otra vez se estabilice el tipo de cambio y ahí se pueda, a partir de esa estabilidad cambiaria, tratar de poner a crecer alguno de los dinamizadores de la demanda interna. Pero me parece que todo está dado para que después de la elección del domingo el tipo de cambio no baje, más bien siga subiendo y eso va a recrudecer, tanto el estancamiento económico como la inflación. Entiendo que el Gobierno va a tener un cierre de año bastante complicado.
La acusación de degenerados fiscales
- ¿Qué piensa cuando desde el Gobierno y hasta el presidente mismo habla de degenerados fiscales?
- Mirá, para mí degenerado fiscal es el que hace que tengan hambre los jubilados, el que hace que los empleados públicos no lleguen a fin de mes, el que hace que falte la obra pública que no hace el gobierno nacional para que tengan más en sus cuentas en dólares los que hacen negocios desde Wall Street. Eso es un degenerado fiscal.
Un degenerado fiscal es el que hace que el esfuerzo del pueblo en el pago de sus impuestos termine yéndose en el pago de intereses, que crece cada vez más. Si hay algo que crece en el gasto público nacional es el pago de servicios de la deuda. O sea que acá hay alguien que está haciendo un negocio fabuloso con el ajuste y hay otros que lo estamos pagando, no solo, digamos los gobiernos provinciales a través del ajuste financiero, sino fundamentalmente la gente.
En la provincia de Buenos Aires, bien o mal, con las herramientas que tenemos, lo que plantea el gobernador es que tenemos que ser un escudo y una red. Obviamente, es una posición defensiva porque no manejamos las variables macroeconómicas y porque la magnitud del ajuste es tal que el contrapeso que puede hacer el gobierno provincial es mínimo, pero está creciendo la asistencia en comedores. Hay más de 2 millones y medio de pibes que están siendo asistidos en materia alimentaria por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires.
En la medida de lo posible seguimos haciendo obra pública con créditos internacionales. La verdad es que hay un intento de sostener la actividad y acompañar a los sectores que están siendo golpeados, pero es insuficiente, no alcanza, porque la magnitud de la crisis que se está generando con el ajuste nacional es muy grande y porque el ajuste nacional está muy direccionado a la clase media y a los jubilados y eso es muy difícil de contrapesar.