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Bausili y la paradoja del ahorro, crédito e inversión que aún no se "activa" en Argentina

El presidente del Banco Central estuvo en Mendoza y dejó definiciones sobre la política económica del país. También habló del “miedo” que condiciona las decisiones.


La economía argentina atraviesa una transformación en la que, según el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, los principales fundamentos macroeconómicos comienzan a mostrar una mayor solidez. Sin embargo, existe una paradoja que todavía no termina de resolverse: Argentina tiene ahorro, tiene dólares y comienza a recuperar el crédito, pero ese dinero todavía no se transforma con la velocidad esperada en inversión productiva.

Ese fue uno de los ejes centrales de la exposición que Bausili brindó durante su paso por la provincia, durante el encuentro “BCRA en la BCM: balance de gestión, perspectivas y desafíos económicos”, organizado por la Bolsa de Comercio de Mendoza. La charla se dio ante la presencia del gobernador Alfredo Cornejo, funcionarios provinciales y empresarios locales.

El funcionario puso el foco en una característica histórica de la economía argentina, donde los habitantes ahorran mayoritariamente en dólares, pero buena parte de ese ahorro queda fuera del sistema financiero local. El desafío, entonces, es conseguir que ese capital vuelva a circular dentro de la economía y financie proyectos productivos.

“Los argentinos ahorramos en dólares, pero el sistema bancario no”, planteó Bausili durante la charla. Para el titular del Central, allí aparece una de las grandes oportunidades que tiene Argentina. En lugar de interpretar la dolarización del ahorro exclusivamente como un problema, el Gobierno busca generar las condiciones para que esos dólares puedan transformarse en inversión dentro del país.

Bausili también reconoció una de las cuentas pendientes del programa económico: la Argentina está creciendo, pero todavía lo hace a un ritmo menor al que espera el Gobierno. Durante su exposición, estimó que la economía avanza en torno al 2% anual y admitió que “mucho más despacio de lo que nos gustaría”.

Para el titular del BCRA, esto responde en parte al proceso de transición hacia una economía con menos regulaciones e intervenciones, en el que los distintos sectores comienzan a moverse a velocidades diferentes. La apuesta oficial es que, una vez superada esta etapa de reacomodamiento, la eliminación de trabas y la mayor libertad para decidir permitan acelerar la actividad y ampliar los motores del crecimiento.

El dilema del ahorro

Bausili explicó que durante los últimos años se consolidó una particularidad del comportamiento financiero argentino: los pesos son utilizados principalmente para las transacciones cotidianas, mientras que el excedente de ingresos suele salir del sistema bancario y transformarse en dólares, ahorro físico, inversiones en el exterior u otros activos.

“¿Por qué no empezamos a ver formas de tratar de que se quede ahorro del sistema?”, preguntó a la audiencia. La respuesta que planteó apunta a modificar el vínculo entre ahorro e inversión. El objetivo es que una parte mayor de los recursos que los argentinos mantienen en dólares pueda canalizarse hacia proyectos dentro del país.

En ese punto, Bausili mencionó especialmente a sectores como el desarrollo inmobiliario, la infraestructura y la construcción, donde existen activos reales que pueden servir como respaldo para operaciones de financiamiento en dólares.

La discusión cobra relevancia porque el mercado de crédito argentino todavía tiene una profundidad muy baja en comparación con otros países de la región. Incluso con la recuperación reciente, el financiamiento disponible para empresas y familias continúa lejos de los niveles que permitirían sostener un proceso de inversión más acelerado.

El crédito empieza a moverse

El presidente del BCRA señaló que el crédito atravesó una etapa de desaceleración durante el segundo trimestre del año pasado, en un contexto de incertidumbre electoral y aumento de la morosidad. Sin embargo, sostuvo que la tendencia comenzó a cambiar.

Según explicó, durante los últimos meses se observaron señales positivas tanto en el crédito en pesos como en dólares. De acuerdo a su análisis, el financiamiento en moneda estadounidense comenzó a ganar protagonismo en determinadas operaciones, mientras que los préstamos en pesos también mostraron crecimiento.

Pero Bausili evitó presentar esa recuperación como el punto de llegada. Por el contrario, planteó que todavía existe un problema previo y es que para que haya más crédito no alcanza con que los bancos tengan capacidad de prestar, también tiene que existir una demanda de crédito asociada a proyectos de inversión. “Creo que lo primero que tenemos que realizar es generar la motivación para que el empresario quiera obtener un crédito”, afirmó.

La frase resume buena parte de la paradoja que atraviesa actualmente la economía argentina. El sistema financiero puede comenzar a recuperarse, pero si las empresas continúan postergando inversiones por incertidumbre o temor, el crédito no necesariamente se traduce en crecimiento.

El “miedo” como freno a la inversión

Ese punto conectó con otro de los conceptos más fuertes de la exposición de Bausili: el peso que todavía tiene la memoria de las crisis argentinas sobre las decisiones empresarias. El funcionario habló de un “estrés postraumático” que atraviesa distintos niveles de la economía. A su entender, las empresas todavía toman decisiones teniendo en cuenta la posibilidad de que el escenario económico vuelva a cambiar abruptamente.

Para Bausili, ese comportamiento tiene un costo concreto. Las empresas pueden acumular inventarios, mantener posiciones defensivas, postergar inversiones o pagar una suerte de “seguro” frente a una eventual crisis. El problema es que ese seguro puede terminar siendo demasiado caro.

Si una empresa toma decisiones pensando en protegerse de una eventual crisis cambiaria, inflacionaria o financiera, explicó, termina resignando recursos que podrían destinarse a ampliar la producción, incorporar tecnología o contratar trabajadores. Por eso, uno de los objetivos de la política económica es conseguir que los fundamentos actuales sean suficientemente sólidos como para que las decisiones comiencen a estar determinadas más por las oportunidades que por el temor. “Vamos a ir dejando atrás el miedo como principal variable de las negociaciones”, sostuvo.

El desafío de activar la inversión

La mirada expuesta por Bausili en Mendoza plantea, de esta manera, una segunda etapa para la economía argentina. La primera, según la lógica que argumentó durante la charla, estuvo vinculada con ordenar las variables macroeconómicas, reducir la inflación y eliminar los desequilibrios que habían condicionado el funcionamiento de la economía.

Ahora aparece una pregunta diferente: ¿cómo se transforma esa estabilidad en inversión? La respuesta del funcionario pasa por reducir regulaciones, bajar costos y generar incentivos para que el sector privado pueda tomar decisiones de largo plazo. “Todos los elementos macro y micro necesitan correr los candados para que los participantes de la economía vayan tomando decisiones libres”, explicó.

En este esquema, el crédito aparece como una herramienta central. Pero no como un fin en sí mismo, sino como un mecanismo para canalizar el ahorro hacia proyectos que aumenten la capacidad productiva.

El desafío consiste, entonces, en cerrar el circuito que implica que el ahorro se vuelque en el sistema financiero, el cual lo convierta en crédito que derive en inversión. Así, las empresas podrían optimizar su producción y concluir en empleo y crecimiento.

De acuerdo con Bausili, Argentina históricamente logró generar ahorro, pero una parte significativa terminó fuera del sistema financiero local. También tuvo períodos de expansión del crédito, aunque muchas veces vinculados a desequilibrios macroeconómicos que terminaron interrumpiendo esos ciclos. El planteo actual del presidente del BCRA es que la estabilidad debería permitir construir un circuito diferente y más sostenible.

“Sobran dólares”

La discusión sobre el ahorro también se conecta con el mercado cambiario. Bausili cuestionó la idea de que Argentina tenga necesariamente un problema estructural de falta de dólares. Su interpretación es que el verdadero desafío consiste en evitar que una emisión excesiva de pesos vuelva a generar presión sobre la demanda de divisas.

“Estoy convencido de que sobran dólares. Pero más allá de que no faltan dólares, lo que no va a pasar es que sobren pesos”, sostuvo. En su visión, una política monetaria contractiva y un orden fiscal permiten modificar progresivamente esa dinámica.

La consecuencia buscada es que los dólares que los argentinos ya tienen ahorrados puedan comenzar a cumplir una función diferente dentro de la economía: no solamente actuar como reserva de valor, sino también convertirse en una fuente de financiamiento para proyectos locales.

Nuevos créditos para empresas

La flexibilización del financiamiento en dólares para empresas que no generan divisas fue otro de los temas abordados durante la charla. Bausili explicó que las restricciones originales tenían como objetivo proteger al sistema financiero de los descalces cambiarios. Pero consideró que el contexto actual permite revisar ese esquema.

Entre los sectores que podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de crédito en dólares mencionó al desarrollo inmobiliario, la infraestructura y la construcción, actividades donde existen activos reales que pueden respaldar las operaciones.

El cambio busca ampliar la competencia por los dólares depositados en el sistema financiero: hasta ahora, buena parte de esos recursos tenían como destino natural el financiamiento de empresas exportadoras. La nueva lógica permitiría que otros sectores también puedan competir por esos fondos, siempre bajo criterios de prudencia financiera.

La inversión y el “miedo” como próximo desafío

Hacia el final de la charla, el funcionario volvió sobre una de las ideas centrales de su exposición, que fue el impacto que todavía tiene la memoria de las crisis argentinas sobre las decisiones económicas. Bausili sostuvo que la tarea del Gobierno es continuar eliminando trabas y reduciendo costos para que el sector privado pueda tomar decisiones con un horizonte más largo.

“Vamos a ir dejando atrás el miedo como principal variable de las negociaciones”, planteó. Según explicó, si las empresas toman decisiones condicionadas por escenarios de crisis que ya no tienen el mismo grado de probabilidad, terminan pagando un costo que afecta la inversión y el crecimiento.

“Si los fundamentos son sólidos, el riesgo de que se materialicen esos riesgos es muy bajo”, sostuvo. En ese punto, el presidente del BCRA planteó que el desafío para los próximos años será conseguir que esa mayor confianza se traduzca en inversión, desarrollo y crecimiento de los sectores que todavía no lograron incorporarse plenamente a la recuperación.

Reforma del Banco Central

La visita de Bausili a Mendoza se produjo además en un momento clave para el organismo que conduce, a solo días que el Gobierno impulsa una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En la charla, el funcionario volvió sobre el argumento, uno de los principales, de limitar la posibilidad de que el BCRA financie al Tesoro y avanzar hacia una mayor autonomía de la autoridad monetaria.

Bausili sostuvo que la Argentina ya no debería seguir discutiendo si tiene sentido utilizar al Banco Central para financiar el déficit fiscal. “Ya no tiene más espacio para debatirse si el Banco Central y la monetización del déficit del Tesoro, si todas estas intervenciones, tienen sentido o no”, señaló.

También destacó que la propuesta busca acercar el funcionamiento institucional argentino al de otros bancos centrales de la región, donde existen mayores niveles de autonomía y mandatos institucionales diferenciados de los ciclos políticos.