Alerta textil: "Hoy no estamos produciendo prácticamente nada en el país"
El empresario textil Ariel Terzi advirtió sobre impuestos, costos financieros y caída del consumo, y explicó por qué la industria dejó de fabricar localmente.
La industria textil en su peor momento
FTIA Federación de Industrias Textiles ArgentinasEl empresario textil mendocino Ariel Terzi, director de la marca Eva Miller, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación de la industria textil en el marco del debate tras las declaraciones del ministro de Economía sobre el precio de la indumentaria. En diálogo con MDZ Radio, sostuvo que el sector atraviesa un escenario de reconversión, altos costos y caída del consumo.
Terzi explicó que su empresa modificó de manera sustancial su esquema productivo para poder sostenerse. “Van a ser dos años que estamos produciendo, este invierno va a ser el 80% fabricación china, no estamos produciendo prácticamente nada en el país, nos estamos tratando de adaptar a la nueva realidad”, afirmó. En ese contexto, coincidió parcialmente con el planteo del ministro: “A mí me encantaría que la ropa fuera más barata y que la gente ocupara la plata que gasta en pagar de más la ropa, la gastara en otra cosa”.
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Según el empresario, el encarecimiento de la indumentaria no es un fenómeno aislado. “El argentino pagó la ropa, pagó la comida, pagó los materiales de construcción, en realidad hemos pagado todo más caro”, señaló, y remarcó que la causa central es el funcionamiento del sistema económico. “Estamos en un sistema y el sistema nos lleva a que seamos caros”, resumió.
“El sistema nos lleva a que seamos caros”
Al detallar la estructura de costos, Terzi enumeró la carga impositiva y financiera que enfrenta el sector: “Por cada prenda que comercializamos tenemos IVA, ingresos brutos, un costo financiero que hoy día está rondando el 19-20%. Para empezar, una base de un 50%”. A eso se suman los costos operativos, con una rentabilidad acotada: “Nos está quedando una utilidad entre un 15% y un 20%”. En comparación con otros países, indicó que “las condiciones serían distintas” si el esquema impositivo y laboral fuera similar al de Estados Unidos o Chile.
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“Hoy no estamos produciendo prácticamente nada en el país”
El empresario diferenció la situación de la industria textil de la actividad comercial. “Una cosa es la industria textil en sí, que realmente está muy castigada porque es una industria que no invirtió, que fabrica para un universo muy chico”, sostuvo, y agregó que el mercado argentino, de “45, 47 millones de personas”, no permite economías de escala. “Eso hizo que no se clasificara”, afirmó, en referencia a la falta de especialización.
Sobre el cambio de perfil de Eva Miller, Terzi fue contundente: “Hoy día nosotros hemos transformado la matriz de la empresa. Fabricamos hasta el 2023. Son importadores, más que fabricantes son importadores”. Justificó la elección de China por cuestiones de calidad y trazabilidad: “China es un país totalmente del primer mundo, hoy día no existe más chino que cobra un kilo de arroz por mes”.
También se refirió al impacto de las plataformas de venta internacional y el fenómeno del “ultra fast fashion”. “Es una parte más de la torta”, explicó, y aclaró que su marca no compite en ese segmento: “Nosotros atendemos otras necesidades… que la mercadería que use le dure”. No obstante, reconoció que “indudablemente una tajada te saca” y que el mercado obliga a una segmentación cada vez más precisa.
Terzi advirtió que mantener un esquema de fabricación local al 100% hoy no es viable para muchas empresas. “No seríamos competitivos, desapareceríamos como industria, como comercio”, afirmó, y recordó que la mano de obra local llegó a niveles difíciles de sostener: “Pagamos la mano de obra de una remera 20.000 pesos, que al cambio del dólar en ese momento eran algo de 12 dólares, una locura”.
En materia de importaciones, señaló que los costos financieros y las restricciones cambiarias agravan la situación. “Para poder importar no le puedo pagar a mi proveedor en el momento que me llega la mercadería, pero se lo tengo que anticipar”, explicó, y agregó: “El banco central no me da los dólares”. Según indicó, el cepo y los plazos de pago “suman también costos” y hacen que “financieramente es muchísimo”.
Como ejemplo, comparó su estructura de costos con la de un competidor chileno: “Traemos el mismo producto, exactamente el mismo producto con distinta etiqueta”. Mientras en Chile el costo final ronda los 11,5 dólares, en Argentina “a mí me sale 18”. La diferencia, explicó, se debe a aranceles, doble IVA y tasas adicionales: “Tengo que pagar una tasa estadística, que es un 2,5%, que nadie sabe para qué”.
Consultado sobre el empleo, indicó que la empresa creció, aunque con un perfil distinto. “Antes tenía más empleados en la parte productiva, pero hoy hemos crecido en la parte comercial”, señaló. Sin embargo, describió un presente complejo para la actividad: “Nuestra actividad está muy complicada. Muy complicada, la gente no compra. La gente no consume porque no tiene plata”.
“Nuestra actividad está muy complicada, la gente no compra”
Terzi sostuvo que el consumo se ve desplazado por el reacomodamiento general de precios y tarifas. “La gente, el dinero que tiene, lo está usando para pagar esas cosas”, afirmó, y remarcó que la indumentaria “no es primera necesidad”. En ese marco, advirtió que la rentabilidad es mínima: “Hoy día nuestra ganancia está compitiendo con ingresos brutos. La utilidad está tan a ese nivel. Es muy finito”.
Finalmente, destacó que la digitalización es indispensable para sostenerse en el mercado. “Si no estás en el mundo digital, no existís”, afirmó, y subrayó que el consumidor actual “ya sabe el precio del tuyo y de la competencia”. Frente a la competencia de plataformas internacionales, concluyó que la estrategia pasa por la diferenciación: “Tengo que buscar al público que no busca eso”, convencido de que, con el tiempo, “la espuma en algún momento va a bajar”.
