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Javier Milei logró domar al dólar y bajar la inflación, pero no levantó el cepo y creció la pobreza

La pobreza subió 10 puntos porcentuales en el primer año de la era Milei. Además, el Gobierno no cumplió con el compromiso de levantar el cepo ni eliminar las retenciones.

Hace exactamente 365 días el presidente Javier Milei asumió el poder prometiendo alejar el fantasma de la hiperinflación, mostrando en una mano una motosierra para avanzar con un fuerte recorte del gasto público y en la otra, un alineamiento claro con Estados Unidos e Israel y con las democracias occidentales, en un apoyo implícito a una apertura sin atajos de la economía.

En el medio, el listado de promesas incluía desde el cierre del Banco Central, el estricto cumplimiento de los vencimientos de deuda, tanto con los organismos internacionales como con los acreedores privados, y hasta se propuso liderar una batalla cultural basada en la necesidad de manejarse con déficit cero en las cuentas públicas, reducir la carga impositiva y cortar con el dominio de la calle por parte de las organizaciones sociales y la intermediación de organizaciones piqueteras en el reparto de planes sociales. 

Sin dudas, se trataba de una agenda muy ambiciosa, que logró casi el 56% de las voluntades en el balotaje del 19 de noviembre de 2023. Sin embargo, y más allá de ese aluvión de votos, ciertamente, pocos creían que un año después, y tras un salto inicial del tipo de cambio mayorista de $367 a $800, que disparó la inflación de diciembre 2023 al 25,5% la tasa de inflación iría bajando mes a mes, hasta converger en niveles del 3% mensual.

Rápidamente, el Gobierno aplicó un fuerte recorte, que podría calificarse como "cirugía mayor sin anestesia", que llevó primero al superávit primario y luego al superávit financiero, manteniendo cuentas públicas equilibradas a lo largo de todo año por primera vez desde 2008, nada menos que 16 años. 

A diferencia del gobierno de Cambiemos en 2015, que arrancó sin hacer un inventario de la pesada herencia que le dejaba el kirchnerismo, Javier Milei realizó un minucioso detalle de todas y cada una de las "bombas" que le dejó la gestión de Alberto Fernández. Algunas versiones indican incluso que fue por sugerencia del propio Mauricio Macri, haciendo un mea culpa implícito de aquel error original en su gobierno.

En términos de balances positivos, Milei puede exhibir varios, pero dos aparecen como destacados. Evitó una hiperinflación y logó domar al siempre díscolo dólar estadounidense. Según el Gobierno la inflación mayorista viajaba al 54% mensual, lo que arrojaba un número de espanto, nada menos que 17.000% anual de inflación.

En la visión del Ejecutivo el control draconiano del gasto público, el abrupto freno de la obra pública - en el primer mes de gestión se congeló el 98% del gasto por ese concepto- y comenzó la baja de contratos en la Administración Pública Nacional. Dos frases definen este momento. "No hay plata" y "el déficit cero no se negocia". 

El resultado fue que el costo del ajuste lo pagaron jubilados y pensionados y los sectores más vulnerables. El dato de inflación navegando al 17.000% nunca pudo ser comprobado. Lo concreto, es que entre agosto y noviembre de 2023 el índice de precios al consumidor que mide el Indec se ubicó por encima del 12% mensual - salvo octubre que extrañamente dio 8,3%- en un contexto de fuerte emisión monetaria, para alimentar el "Plan Platita" de Sergio Massa.

El mérito de Javier Milei es haber cortado la emisión para frenar la inflación, en el convencimiento de que la suba constante de precios es "siempre y en todo lugar un fenómeno monetario", o sea de oferta o disponibilidad de billetes. 

En cuanto al dólar, ese objeto del deseo de cualquier argentino o argentina que logre algún ahorro en el mes subió en un año apenas 8,5%, mientras que el MEP subió en un año 6%, y 7,5% el Contado con Liqui. En ese lapso, tras una devaluación inicial del 54% del peso y crawling peg (deslizamiento gradual y controlado) al 2% mensual, el tipo de cambio oficial pasó de $367 (el mayorista) del 11 de diciembre de 2023 a $1016 este lunes.

En los últimos meses la brecha cambiaria literalmente desapareció. Pasó de 160% a fines de 2023 a menos del 2% en la actualidad.

En este contexto, el Gobierno estuvo todo el año corriendo el arco respecto de los requisitos que debían cumplirse para que luego se pudiera levantar el cepo cambiario. Algunas restricciones se fueron levantando, en especial para los importadores, pero no hay suficientes dólares en el Banco Central, por lo que levantar el cepo tendría el "efecto Puerta 12". 

Mientras tanto, los sectores productivos, en especial del campo, insisten en la necesidad de bajar o eliminar los derechos de exportación, pero el Gobierno aduce que tendría un elevado costo fiscal y que en su agenda está, pero no puede hacerlo ahora.