El Gobierno ve una fuerte caída de la inflación: estiman 50% para 2023
cerró ayer la primera etapa de su gestión. Desde que llegó al Palacio de Hacienda completó los procesos de canje de deuda en pesos por 2 billones de pesos, la aplicación de un plan de ajuste basado en el aumento de las tarifas de servicios públicos y el congelamiento del gasto público, el destrabe de créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una nueva relación con la secretaría del Tesoro norteamericano a máximo nivel, así como la garantía de la convivencia pacífica con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la vigencia del acuerdo de Facilidades Extendidas.
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En general, y más allá de observaciones sobre velocidades y profundización de las políticas, en general los operadores económicos locales y extranjeros le dieron y dan hacia delante a Massa y su equipo una chance para enfrentar, según la definición de las últimas horas de Emmanuel Alvarez Agis "la última oportunidad para la supervivencia del peso".
Para esto, el paso más importante sobre el que avanzará el ministro será el diseño del proyecto de Presupuesto 2023; cuyo contenido está terminando de ser planteado en los papeles por el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, y para esto llegó a escena, el secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein.
Los números sorpresa
La principal incógnita del proyecto está a punto de ser revelada: la inflación que Massa y su gente planifican para el próximo ejercicio es de 50%. Puntos más, puntos menos. Esto implicará que contra el dato de este año, el alza de precios deberá reducirse casi a la mitad, en un contexto en el que la mayoría de los analistas privados estima que en el año sería casi inevitable la pelea por no llegar a los tres dígitos.
Es una tarea más que difícil, casi titánica. Y cuyo resultado igualmente será un pésimo dato (el 50% de inflación), porcentaje que será casi indefendible ante un mundo que está saliendo del flagelo.
El otro dato importante que están elaborando Massa, Rigo, Rubinstein y el resto de los funcionarios con la tarea de responsabilidad de redactar primero y defender después el proyecto de Presupuesto, será el sostenimiento ineludible de la meta de déficit fiscal primario de 1,9% negociado y ratificado con el FMI durante la gira del ministro de Economía por Estados Unidos.
El organismo le dejó en claro al ministro y su equipo que es innegociable mantener las metas del acuerdo firmado, y que la promesa de la disminución del desequilibrio entre gastos e ingresos pactado en el acuerdo de Facilidades Extendidas es la base para tener las relaciones aceitadas. No hubo mayores problemas ni insistencias por parte del personal técnico del Fondo en Washington.
El equipo de Massa ratificó ante la mesa de negociaciones con el staff técnico del organismo que no hay ninguna intención de parte del gobierno argentino de discutir esa meta de 1,9% para el 2023; como tampoco la restricción severa de una emisión monetaria que no supere el 0,6% del PBI. Luego, durante la reunión con Kristalina Georgieva e Ilán Goldfajn, fue el propio Massa el que cerró las dudas al ratificar que el crédito de Facilidades Extendidas y sus metas son objetivos pétreos de su gestión.
Durante la reunión con Kristalina Georgieva e Ilán Goldfajn, fue el propio Massa el que cerró las dudas al ratificar que el crédito de Facilidades Extendidas y sus metas son objetivos pétreos de su gestión.
Al menos no durante este 2022. Recién a comienzos del año que viene, y si Argentina mostrara mucha buena voluntad en lograr las metas pero por algún motivo (como la invasión de Rusia a Ucrania) algunas de ellas no se terminaran de cumplir, podría negociarse un waiver (perdón o desvío).
Esto sería recién en el primer trimestre del 2023, no antes. Mientras tanto, y hasta que Massa se reúna con los funcionarios en Washington y comience una relación directa con las autoridades actuales, desde el FMI no habrá opiniones duras ni presiones extras.
Incluso se especula con una segunda misión del año con la aceptación sin mayores cuestionamientos de las metas del período abril-junio, recomendando desde el staff técnico la liberación de los fondos para cubrir los pagos del período; con el objetivo de darle a la Argentina un respiro para reacomodar los desequilibrios macroeconómicos para el último tramo del año.
En general, los operadores económicos locales y extranjeros interesados en Argentina observan con atención y se sorprenden al conocer la firmeza con que el equipo económico ratificó el acuerdo de Facilidades Extendidas en Washington y lo hará en Buenos Aires con la redacción del Presupuesto basado en esas mismas metas firmadas. Surge ahora la gran pregunta política, que deberá responder el oficialismo: ¿el kirchnerismo lo votará en el Congreso?