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Sergio Massa inicia nueva etapa con "el Amigo Americano"

El ministro de Economía se encuentra hoy con Mauricio Claver- Carone en Washington, y libera unos US$1.100 millones para el país. Llegarán antes de fin de año. Termina así una etapa de peleas políticas e ideológicas con el BID. Cristina habilitó la reconciliación.
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Hoy será el evento. Esta tarde en Washington, Argentina se reconciliará con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el organismo liberará fondos por un total de 1.100 millones de dólares, de los cuales (unos US$750 millones) serían girados de manera inmediata. Quizá, ya en septiembre.

La nueva etapa que comenzarán las partes será responsabilidad de Sergio Massa, quién se abrazará con el titular del BID Mauricio Claver-Carone, quién hasta hace sólo dos meses era una especie de enemigo de la patria.

El cambio de titularidad en el ministerio de Economía, los contactos anteriores que el tigrense tenía a nivel mundial y que confirmó a su llegada al Palacio de Hacienda y la necesidad de contar con dólares frescos (al precio político o económico que se pueda). Hicieron que se acelere el petitorio de la reunión de hoy en la capital norteamericana y, sin rencores, concretar el tan ansiado (por ambas partes) abrazo mutuo.

Massa logrará así desde hoy abrir una puerta financiera internacional fundamental para Argentina. Alejando una etapa de distancias generadas más por problemas políticos- ideológicos que financieros. Lo que, en definitiva, sería lo único que debería haber sido importante. Demostrará además que las conversaciones de Massa con Cristina Fernández de Kirchner fueron realmente profundas.

Tan profundas, como para que desde el Senado y el grupo político que la vicepresidenta comanda, deje de lado algunas de las banderas más clásicas y fuertes de su cosmovisión. Algo que, por ejemplo, nunca Alberto Fernández había logrado. Se confirma entonces que el oficialismo, en términos económicos y financieros, inicia una etapa de realpolitik, donde la vicepresidenta es uno de los fundamentos indispensables.

Nace así hoy una nueva etapa en la relación con el BID, en lo que se supone representará el regreso a la normalidad para una relación siempre productiva y generosa entre las dos partes. En los últimos dos años y medio el vínculo se empantanó por cuestiones ideológicas, hasta llegar al punto de pedir Argentina que la conducción de la entidad abandone el banco y calificar Claver-Carone al país como "insolvente".

Massa y Claver-Carone tomaron contacto rápidamente una vez que el tigrense desembarcó en Hacienda (incluso unos días antes), sin siquiera tener que hablar de los motivos que generaron la enemistad mutua. Simplemente, el banco levantó la tranquera del dinero para girar al país, y Argentina dejará de pedir la salida del banquero de la entidad.

Sólo con esto último, desde la sede del organismo en Washington no habrá problemas en la relación bilateral. Ahora habrá que esperar al viaje del nuevo ministro de Economía a la capital de los Estados Unidos, que se concretará en dos semanas, y que tendrá en el encuentro con Claver-Carone uno de sus hits.

Para el BID, Argentina pasó de ser un país "insolvente" e imposibilitado de ser destinatario, no sólo de nuevas líneas de crédito sino de liquidaciones de dinero ya habilitado, a recibir la aprobación de nuevos préstamos por unos U$S 1.500 millones en nuevos proyectos habilitados.

Esto, además de la promesa de liberación de otros U$S 500 millones de las líneas corrientes que ya tiene activadas en el país, más otros U$S 300 millones correspondientes a los giros de septiembre próximo. En lo que resta del año, sumando otorgamientos anteriores y nuevas líneas, Argentina recibiría rápidamente del BID unos 1.100 millones de dólares

Estos fondos le permitirán engrosar directamente las reservas del Banco Central y empoderar al ministro de Economía ante el mercado. Además de liberar al país de un opinador serial en contra de la estabilidad financiera local en grandes escenarios internacionales. Incluso, si la relación aún mejora, Claver-Carone pasaría a ser un vocero oficioso a favor de la recuperación del mercado local. Sin rencores.

¿Por qué cambió la actitud del BID? Con la llegada de Sergio Massa, Mauricio Claver-Carone sabe que puede tener otro tipo de relación con Argentina y que, hacia delante, el país dejará de pedir públicamente su eyección como titular del banco. El próximo ministro de Economía no sólo no tendrá cuestionamientos al exfuncionario de Donald Trump, sino que además ya consideró públicamente que el encumbramiento del tigrense representa el inicio de una nueva etapa en el país.

La relación había quedado quebrada desde aquella embestida de Alberto Fernández en la cumbre de las Américas de Los Ángeles, en junio pasado. Allí, el presidente argentino había pedido abierta y públicamente que se removiera a Claver-Carone. Sostuvo que “la Banca de Desarrollo Regional, sin más demoras”, y “la gobernanza vuelva a América Latina y el Caribe". Además, dijo que "el BID requiere un proceso de capitalización para tener más y mejores medios de financiamiento”.

El pedido no tuvo mayor eco en los colegas del jefe de Estado presentes en la Cumbre. Pero sí en Claver-Carone quien frenó inmediatamente los créditos vigentes con Argentina.

El norteamericano permanece en su cargo; ante el amparo técnico que su llegada al lugar es fruto de la votación de los miembros y que no hay en ningún lugar del estatuto de la entidad un impedimento legal para que un ciudadano de ese país sea elegido. Ante esta realidad, el reclamo del jefe de Estado argentino no fue aún tenido en cuenta. Esta posición sobre Argentina es un cambio de actitud por parte del norteamericano.

Desde el primer momento de su asunción como presidente del BIDClaver-Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente en reuniones privadas con economistas argentinos que integran la entidad, y que forman parte de sus cuadros técnicos más altos y calificados, que continúen en sus cargos pese a la embestida del Gobierno nacional.

En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar. Y, especialmente para el caso argentino, prometió apoyo para nuevos créditos y respaldo para las negociaciones con el FMI, que derivaron en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente.

Diplomático al fin, Claver-Carone incluso ponderó cada vez que pudo el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán en agosto de 2020, y pronosticó futuros positivos para el país, pese a su crisis crónica.

Claver-Carone había llegado al BID disputando el cargo con el argentino Gustavo Béliz. Fue en septiembre de 2020, cuando el 12 de ese mes la elección quedó en manos del norteamericano, luego de haber obtenido 30 votos a favor, contra potenciales 16 del argentino. En realidad, el acto nunca se llegó a concretar ya que, al no poder vencer, Béliz retiró su candidatura.

Claver-Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: “Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe”. Llegó a la votación como único candidato y consiguió el 66,8% de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección virtual.

Hoy ya no está Beliz. Y Alberto Fernández delegó toda la gestión ante los organismos financieros internacionales a Sergio Massa, quién no tiene problemas en reestablecer la relación con el titular del BID. Tampoco en encontrarse con él y cerrar los giros pendientes hacia Argentina. E incluso aumentarlos. No es poco garantizar el 13% de los votos que el país mantiene en el directorio del BID.