Sergio Massa toma el centro del ring económico en la previa del viaje a Estados Unidos
Apenas 48 antes de hacer las valijas para encarar su viaje inaugural a Estados Unidos, en el que tendrá encuentros clave con funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), y del Tesoro de Estados Unidos, entre otros, el ministro de Economía, Sergio Massa, dio un paso para intentar acercarse a las metas comprometidas con el organismo multilateral en el contexto del acuerdo de Facilidades Extendidas, que supone el programa vigente con el organismo por US$44.000 millones.
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Transcurrido ya un mes desde el anuncio que había hecho Massa acerca acerca del objetivo de capturar al menos US$ 5000 millones en liquidaciones de sectores exportadores clave como el agro, la minería y la pesca, el titular del Palacio de Hacienda puede mostrar un acuerdo, que seguramente a partir del lunes 5 de septiembre hará fluir los dólares que genera el complejo sojero.
Para ello, resulta clave la "zanahoria" que ofreció a los agroexportadores y cerealeras, refrendando el postulado según el cual con los incentivos adecuados los actores económicos ponen lo que hay que poner -diría el líder camionero, Pablo Moyano- que en este caso no es otra cosa que los dólares que el Banco Central necesita como el agua para revivir a las alicaídas reservas internacionales. Algunas estimaciones privadas indican que las reservas de libre disponibilidad están en niveles muy cercanos a cero o incluso negativos.
Incentivos en tiempo de descuento
El dólar a $200 para liquidaciones del complejo sojero que se realicen desde este lunes hasta el 30 de septiembre, supone según Massa que las retenciones bajan a cero, cuando hoy tributan el 33% de los valores exportados. Esto equivale a que uno de cada tres camiones cargados con soja o derivados se los queda el Estado nacional en concepto de derechos de exportación. Eso ahora parece cambiar temporalmente.
Pero al margen del valor que se compromete a pagarles a los productores y exportadores, de manera "transparente, por valor pizarra" y en un régimen "voluntario", se acotó el plazo de vigencia de la medida. Este dato es clave para mostrarles a los técnicos del Fondo Monetario que el objetivo de incrementar las reservas del BCRA en US$5.800 millones a fin de año, es cumplible.
Para la meta de llegar a un déficit del 2,5% del PBI -hoy está en torno al 3%- el hombre fuerte de Economía tiene para exponer el plan de recorte del gasto público, que incluye partidas que estaban subejecutadas en varios ministerios, congelamiento de nombramientos en la plantilla del Estado, y fundamentalmente el cronograma de segmentación de tarifas de servicios de electricidad, gas natural de red, y agua y saneamiento.
A rendir examen
Este alineamiento con las metas acordadas con el FMI, que hasta hace un mes eran de cumplimiento casi imposible, hoy parecen enderezar un barco que navegaba a la deriva. Son buenas noticias, teniendo en cuenta que antes de fin de septiembre llegará al país una nueva misión del organismo multilateral para auditar las cuentas del segundo trimestre.
Hay, sin embargo, un dato muy preocupante sobre la agenda de prioridades de Sergio Massa y es la inflación. Según estimaciones privadas en agosto tendría como piso un 6,5%, que sumado al 7,4% de julio y lo que puede dar septiembre determina un tercer trimestre al rojo vivo.
El Gobierno, a través del Banco Central, ya dio algunas señales como la fuerte suba de la tasa de interés de referencia -fijada en 69,5%- pero con una tasa efectiva anual cercana al 100%.
El freno en el nivel de actividad no es una buena noticia en la agenda de Massa con los técnicos el FMI. Si la actividad tiene a acercarse a crecimiento cero, como ya anticipan varios analistas, esto presupone menor recaudación, y efectos adversos en las cuentas fiscales y la batalla contra el déficit fiscal.
Esto contribuyó en las últimas semanas a tranquilizar al mercado cambiario, con bajas en la cotización del dólar blue y los dólares financieros (MEP, Contado con liquidación), pero también pone un freno de mano a la actividad económica, ante el encarecimiento del financiamiento, en especial para las pymes que se fondean en pesos en el mercado local.
Además, el consumo está empezando a sentir el estrés en los bolsillos de los consumidores, cuyos ingresos se van licuando mientras los precios de la economía en general "vuelan". De esta manera, una de las variables fundamentales a monitorear hacia adelante es qué ocurre con el nivel de actividad. 
Y ésta no es una buena noticia en la agenda de Massa con los técnicos el Fondo Monetario Internacional. Si la actividad tiene a acercarse a crecimiento cero, como ya anticipan varios analistas, esto presupone un freno al crecimiento de la recaudación, lo que tendrá efecto en las cuentas fiscales y la batalla contra el déficit fiscal.
Empieza una semana clave para Sergio Massa, que tendrá sus cinco minutos de lucimiento en la escena internacional, pero para solucionar los problemas económicos de la Argentina deberá meterse en el barro, y fundamentalmente mostrar resultados en la lucha contra la inflación. Y ahí el escenario todavía es muy incierto.


