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El amigo americano que espera a Sergio Massa en Washington con un aporte de U$S 1.100 millones

Mauricio Claver-Carone recibirá al ministro de Economía en la sede del BID y en la agenda figura el reestablecimient0o de las líneas de crédito suspendidas. También se buscará normalizar la situación entre el país y el organismo. Es una muestra de la "realpolitik" del kirchnerismo en la actualidad.
El ministro de Economía Sergio Massa viajará a Washington para estrechar lazos con los organismos multilaterales de crédito y tener un contacto directo con funcionarios del Tesoro y del FMI. Foto: Telam
El ministro de Economía Sergio Massa viajará a Washington para estrechar lazos con los organismos multilaterales de crédito y tener un contacto directo con funcionarios del Tesoro y del FMI. Foto: Telam

Sergio Massa emprenderá la próxima semana su gira a Estados Unidos y el amigo americano lo espera con una novedad importante. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) liberará hasta fin de año unos 1.100 millones de dólares, de los cuales unos 750 millones los girará de manera inmediata. O antes que termine octubre.

Quién le dará la novedad al titular del Palacio de Hacienda, será Mauricio Claver-Carone, quién la próxima semana lo recibirá personalmente en la sede del banco en Washington, en una de las paradas más importantes que Massa protagonizará en la capital norteamericana.

El encuentro le permitirá al titular del Palacio de Hacienda traer a Buenos Aires dinero contante y sonante, que irá directamente a reforzar las arcas del Banco Central de la República Argentina (BCRA); lo que se traducirá inevitablemente en un éxito para el ministro.

Sergio Massa logró aceitar una relación con el titular del BID, Mauricio Claver-Carone, que puede redundar en dólares para el país. 

Pero además del logro del ingreso de los fondos, Massa mostrará que la coalición gobernante abre una puerta financiera internacional fundamental a la Argentina; además de alejarla de problemas más políticos que económicos. Son problemas vinculados más a la ideología kirchnerista que a las cuestiones monetarias internacionales.

Por otra parte, es además una demostración de la disposición de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de aplicar en esta etapa de la Argentina la realpolitik por sobre las cuestiones principistas.

Nacerá entonces una nueva etapa en la relación con el BID, en lo que se supone representará el regreso a la normalidad para una relación siempre productiva y generosa entre las dos partes. En los últimos dos años y medio el vínculo se empantanó por cuestiones ideológicas, hasta llegar al punto de pedir Argentina que la conducción de la entidad abandone el banco y calificar Claver-Carone al país como "insolvente".

Cambio de pantalla

Massa y Claver-Carone tomaron contacto rápidamente una vez que el tigrense desembarcó en Hacienda (incluso unos días antes), sin siquiera tener que hablar de los motivos que generaron la enemistad mutua. Simplemente, el banco levantó la tranquera del dinero para girar al país, y Argentina dejará de pedir la salida del banquero de la entidad.

Mauricio Clacver-Carone chocó con el gobierno argentino, pero en las últimas semanas recompuso la relación.

Sólo con esto último, desde la sede del organismo en Washington no habrá problemas en la relación bilateral. Ahora habrá que esperar al viaje del nuevo ministro de Economía a la capital de los Estados Unidos, que se concretará en dos semanas, y que tendrá en el encuentro con Claver- Carone uno de sus hits.

En 48 horas, para el BID, Argentina pasó de ser un país "insolvente" e imposibilitado de ser destinatario, no sólo de nuevas líneas de crédito sino de liquidaciones de dinero ya habilitado, a recibir la aprobación de nuevos préstamos por unos U$S 1.500 millones en nuevos proyectos habilitados.

Esto, además de la promesa de liberación de otros U$S 500 millones de las líneas corrientes que ya tiene activadas en el país; más otros U$S 300 millones correspondientes a los giros de septiembre próximo. En lo que resta del año, sumando otorgamientos anteriores y nuevas líneas, Argentina recibiría rápidamente del BID unos 1.100 millones de dólares. 

Los usos del dinero fresco

Estos fondos le permitirán engrosar directamente las reservas del Banco Central y empoderar al ministro de Economía ante el mercado. Además de liberar al país de un opinador serial en contra de la estabilidad financiera local en grandes escenarios internacionales. Incluso, si la relación aún mejora, Claver-Carone pasaría a ser un vocero oficioso a favor de la recuperación del mercado local. Sin rencores.

Más allá del dinero, al país retornaría el financiamiento para rubros como la modernización del Estado nacional y provincial, para energía y transporteagua y saneamiento, industrias como la vitivinicultura y la transformación de sectores manufactureros y hasta la prevención de incendios.

La novedad de las últimas horas es que dos proyectos fundamentales aprobados la semana pasada (el ya anunciado plan para la descarbonización de la energía y un reforzamiento de fondos para avanzar en proyectos de agua potable en la provincia de Buenos Aires), ya tienen estatus oficial de implementación (el banco comienza a liberar divisas hacia la Argentina) con lo que la cantidad de dinero activo del BID al país suma ahora unos U$S 11.767 millones en préstamos activados. 

Se descarta que en días se acreditarán los U$S 500 millones que la entidad tiene retrasada en su liquidación, dinero que para la entidad que maneja Miguel Pesce será maná del cielo, ante la necesidad de reforzar la llegada de divisas.

Un punto de inflexión

¿Por qué cambió la actitud del BID? Con la llegada de Sergio Massa, Mauricio Claver-Carone sabe que puede tener otro tipo de relación con Argentina y que, hacia delante, el país dejará de pedir públicamente su eyección como titular del banco. El próximo ministro de Economía no sólo no tendrá cuestionamientos al exfuncionario de Donald Trump, sino que además ya consideró públicamente que el encumbramiento del tigrense representa el  inicio de una nueva etapa en el país.

La relación había quedado quebrada desde aquella embestida de Alberto Fernández en la cumbre de las Américas de Los Ángeles, en junio pasado. Allí, el presidente argentino había pedido abierta y públicamente que se removiera a Claver-Carone.

Sostuvo que “la Banca de Desarrollo Regional, sin más demoras”, y “la gobernanza vuelva a América Latina y el Caribe". Además, dijo que "el BID requiere un proceso de capitalización para tener más y mejores medios de financiamiento”. El pedido no tuvo mayor eco en los colegas del jefe de Estado presentes en la Cumbre. Pero sí en Claver-Carone quien frenó inmediatamente los créditos vigentes con Argentina.

El norteamericano permanece en su cargo; ante el amparo técnico que su llegada al lugar es fruto de la votación de los miembros y que no hay en ningún lugar del estatuto de la entidad un impedimento legal para que un ciudadano de ese país sea elegido. Ante esta realidad, el reclamo del jefe de Estado argentino no fue aún tenido en cuenta. Esta posición sobre Argentina es un cambio de actitud por parte del norteamericano.

Mauricio Claver-Carone, titular del Banco Interamericano de Desarrollo.

Desde el primer momento de su asunción como presidente del BID, Claver-Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente en reuniones privadas con economistas argentinos que integran la entidad, y que forman parte de sus cuadros técnicos más altos y calificados, que continúen en sus cargos pese a la embestida del Gobierno nacional.

En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar. Y, especialmente para el caso argentino, prometió apoyo para nuevos créditos y respaldo para las negociaciones con el FMI, que derivaron en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente.

Diplomático al fin, Claver-Carone incluso ponderó cada vez que pudo el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán en agosto de 2020, y pronosticó futuros positivos para el país, pese a su crisis crónica.

La pulseada con Gustavo Béliz

Claver-Carone había llegado al BID disputando el cargo con el argentino Gustavo Béliz. Fue en septiembre de 2020, cuando el 12 de ese mes la elección quedó en manos del norteamericano, luego de haber obtenido 30 votos a favor, contra potenciales 16 del argentino. En realidad, el acto nunca se llegó a concretar ya que, al no poder vencer,  Béliz retiró su candidatura.

Claver-Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: “Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe”. Llegó a la votación como único candidato y consiguió el 66,8% de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección virtual.

Hoy ya no está Beliz. Y Alberto Fernández delegó toda la gestión ante los organismos financieros internacionales a Sergio Massa, quién no tiene problemas en reestablecer la relación con el titular del BID. Tampoco en encontrarse con él y cerrar los giros pendientes hacia Argentina. E incluso aumentarlos. No es poco garantizar el 13% de los votos que el país mantiene en el directorio del BID.