Una decisión a contramano para ganar la "guerra" contra la inflación
El presidente Alberto Fernández anunció esta semana que, desde hoy, se empezará a librar una “guerra” contra la inflación.
-
Te puede interesar
Jetour: la marca china más elegida por los mendocinos
Hay distintas formas de combatir la suba de precios. Una, sin dudas, es a través de mayor competencia. El mejor ejemplo – para mal - es el mercado de los autos de estos últimos dos años. A partir de la decisión del Gobierno nacional de ponerle un cepo a las importaciones, los precios de los 0km no dejan de subir.
Según datos de la asociación que agrupa a las concesionarias (ACARA), sólo en 2021, la suba fue de 74% en promedio, muy por arriba del costo de vida acumulado, la evolución de los salarios e, incluso, el dólar.
Esto sin tener en cuenta los sobreprecios que se pagan ante una oferta restringida que no alcanza a satisfacer la demanda.
Si bien los autos no son bienes de primera necesidad, ni la evolución de sus precios tiene peso en el cálculo de la inflación que hace el Indec, sirve para ilustrar el problema de fondo que tiene la Argentina al apostar a una economía cerrada.
Esta semana, el Gobierno nacional acordó con el de México postergar, una vez más, la entrada en vigencia del libre comercio entre los dos países para el sector automotor.
En estas horas se están cerrando los detalles del convenio que se anunciará inmediatamente después de estar firmado.
La idea de quitar las barreras arancelarias de forma bilateral es una promesa que se viene haciendo desde hace más de 10 años.
Las reglas de juego actuales se fijaron en 2019, cuando se decidió no liberar las fronteras comerciales, como estaba previsto, y se dispuso un sistema de cupos con vigencia de tres años que vence mañana.
Según pudo saber MDZ, se renovará este mecanismo por otros tres años por un monto anual de US$773 millones para importar cada país sin arancel.
Esto trae alivio para el Gobierno nacional y las automotrices radicadas en el país, ya que le quita la amenaza de un libre comercio para el que el país no está preparado por su falta de competitividad. Se mantiene la protección al sector a costa de que los argentinos paguen los autos más caros.
Este escenario puede plantearse para muchos sectores que, gracias a la barrera arancelaria, pueden vender en el mercado interno a valores muy por arriba de lo que sucede en otros países. Para citar un ejemplo, el sector textil. El precio de la indumentaria en el país es muy superior al de otros mercados. Esto sí tiene más impacto en el índice de inflación.
En el caso automotor, es siempre la Argentina la que busca frenar la apertura bilateral ante el poderío de la industria mexicana y su mayor competitividad.
Según un estudio elaborado por la asociación que agrupa a las fábricas de autos (ADEFA), fabricar un 0km en México es 65% más barato que hacerlo en la Argentina. El motivo principal es la alta presión impositiva local.
Un vehículo que se vende en la Argentina tiene una carga fiscal de 54% como piso. Cuando un consumidor compra un 0km, en realidad, está pagando el valor de dos. Uno se lo lleva el Estado.
Como el Gobierno no está dispuesto a bajar los impuestos, que impactaría en una baja de precios, no puede abrir el mercado ya que los 0km fabricados en el país no podrían competir con los que se producen en México. La solución es poner ese cupo para que la cantidad de unidades que lleguen sea limitada.
México es un mercado más grande que el argentino. Tiene un piso de ventas de un millón de unidades con picos de 1.600.000, con una población que casi triplica a la local. Argentina, este año, difícilmente llegue a los 400.000, aunque llegó a vender más del doble, cuando las condiciones lo posibilitaron.
Con menos impuestos se podría ser más competitivo y vender más, lo que no afectaría la recaudación. Con dos mercados de tamaños tan distintos, si la Argentina fuera eficiente, tendría más posibilidades de vender más autos a México de los que ese país podría venderle.
En una guerra contra la inflación, la reducción de impuestos que permitan una mayor competitividad, podría ser una primera batalla. Si sirve para los autos, puede servir para el resto de los productos.