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Las principales estrategias de las familias para llegar a fin de mes

Las épocas de crisis obligan a agudizar el ingenio para mejorar sus alicaídos ingresos. La tecnología dejó de lado los parripollos y hoy se imponen los servicios a través de plataformas como Uber y Pedidos Ya, las ventas por catálogo, Whatsapp o Facebook. Los costos emocionales de la sobrecarga.

En el día a día, los datos de inflación, las medidas de Gobierno, una mínima desaceleración en la suba de precios y cualquier tipo de pronóstico sobre lo que pasará, están lejos de impactar en las vivencias de muchas personas que ven cómo sus ingresos no llegan a mitad de mes y se les escurren antes de que puedan cumplir con los gastos básicos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 7,1 % en septiembre y una familia necesitó $128.214 para no ser pobre. En este contexto, cada vez más hogares deben desplegar diversos tipos de estrategias para intentar responder a los compromisos asumidos, que sí podían afrontar unos meses atrás debido a que los salarios nunca alcanzan los otros precios.

Con tarjetas de crédito casi al límite, las maneras de ganar más no suelen ser gratuitas, con la consiguiente recarga de trabajo, cansancio y estrés que ello implica para la mayoría en un contexto cada vez más incierto.

Tecnología y negocio en casa

Las familias invierten tiempo y dinero con el fin de abultar un poco los ingresos. Mientras en otras épocas los parripollos parecían multiplicarse los fines de semana, en la actualidad son los servicios de delivery y las ventas por catálogo o a través de diversas plataformas son algunas de las que más se imponen.

Las ferias también son lugares que han crecido como espacios para poder vender lo que se produce o hasta cosas en desuso.

El economista José Vargas de la consultora Evaluecon, comentó que las personas establecen diversas estrategias para transitar más de diez días del mes para recurrir lo menos posible a la financiación externa. En este sentido, una alternativa es la búsqueda de un segundo empleo, pero también se impone la realización de envíos a domicilio a través de Pedidos Ya o en un negocio específico.

Las plataformas digitales hoy son una alternativa a la hora de conseguir ingresos adicionales, y también se utiliza la opción de manejar un auto para Uber u otra similar. Del mismo modo, crece la venta de productos o servicios a través de plataformas como Facebook o WhatsApp.

Con mayor subocupación y precarización laboral, las mujeres son un importante pilar a la hora de nutrir un poco las finanzas familiares. Carina Farah, economista y docente, expresó que por reparto de tareas domésticas, dificultad para acceder al trabajo en blanco y otros factores socioeconómicos de género; las mujeres están más tiempo en casa.

Son ellas las que apuestan a las ventas por catálogo de cosméticos, ropa u otros productos. La cocina también es un gran aliado y la producción de budines, empanadas, viandas o panes para vender a domicilio o a pedido son otras opciones que aparecen. Aquí es común combinar la propuesta de la comida con envío incluido.

La opción de destinar una parte de la casa a un negocio de barrio es algo que sigue vigente. Así, la verdulería es uno de los rubros más elegidos porque, explicó Vargas, da la posibilidad de una recaudación diaria e inmediata.

Lo mismo sucede con las pequeñas despensas o los quioscos; todos negocios que pueden ser atendidos –en parte- por las mujeres que están en casa. “De todas maneras, la alta inflación afecta a todos”, aclaró Farah quien agregó que si bien es más despiadada con los de menos ingresos o con trabajos informales; en la actualidad es un mal del que pocos se salvan.

El costo emocional

Aunque por un lado pueden sentirse afortunados de poder incrementar ingresos con distintas alternativas de trabajo, lo cierto es que el costo de esta situación va mucho más allá de lo económico y tiene un impacto emocional en las personas.

La licenciada en psicología y consteladora familiar, Silvina Venturino, explicó que esto quita horas de sueño y descanso a las personas que, muchas veces, utilizan fines de semana para los nuevos menesteres.

Esto, por no mencionar lo que sucede con el entorno familiar, los hijos y la conexión al observar que los momentos que antes eran para compartir, pasear o descansar; hoy se utilizan para trabajar.

Al estrés que implica esta sobrecarga de tareas, en muchos casos se suman cuestiones relacionadas con la identidad personal al tener que realizar actividades, aunque dignas, muy alejadas de la elección personal de vida.