Trigo: el inesperado conflicto que se le abrió al Gobierno con el campo

Trigo: el inesperado conflicto que se le abrió al Gobierno con el campo

Las estimaciones de cosecha del trigo marcan que apenas superará los 15 millones de toneladas en la presente campaña, una caída del 34% respecto del ciclo anterior, debido a la sequía. Es un volumen muy bajo para abastecer al mercado interno y, a la vez, cumplir con los contratos de exportación.

Carlos Boyadjian

Carlos Boyadjian

A un mes de comenzar la cosecha de trigo 2022/23 el Gobierno ya tiene la certeza de que los números no le cierran y que el clima le abrió un inesperado frente de conflicto con productores y exportadores, en que habrá muchos perdedores y ningún ganador. 

La sequía en el centro y nordeste del país ya se ha instalado como el factor dominante, de una campaña que por tercer año consecutivo está atravesado por el fenómeno La Niña y con escasas precipitaciones.

Las últimas estimaciones de cosecha de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, difundidas el jueves pasado, proyectan una nueva baja en el caso del trigo, asumiendo ya pérdidas irrecuperables en numerosos lotes. A la situación de escasez de lluvias que se arrastra al menos desde abril pasado en la zona núcleo, especialmente centro-sur de Córdoba sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, se sumó ahora una intensa helada en vastas regiones productoras de trigo.

"Heladas tardías sobre el centro del área agrícola reducen nuestra estimación de trigo a 15,2 millones de toneladas", considera la Bolsa de Cereales porteña. La estimación anterior ubicada en unos 16,5 Mt (millones de toneladas) la producción esperable en la presente campaña.

Aquel viejo dicho "sobre llovido, mojado", bien podría traducirse hoy por "sobre la sequía, heladas", determinando fuertes mermas en la producción de trigo, el principal cultivo de invierno en el país. La muy buena cosecha de la campaña 2021/22 que según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario alcanzó las 23 Mt, casi empardando el récord de 2018/19 que terminó en 23,1 Mt, bajó a 15,2 Mt en la estimación para la campaña 2022/23.

"Heladas tardías sobre el centro del área agrícola reducen nuestra estimación de trigo a 15,2 millones de toneladas", considera la Bolsa de Cereales porteña. 

Rindes en baja

De confirmarse, ésta sería la peor cosecha de trigo en siete años, y realmente hay pocas posibilidades de revertir, a esta altura, las estimaciones de producción. Es que la falta de humedad en los suelos en la ventana de siembra de mediados de junio a comienzos de agosto, condicionó a los productores, que si bien sembraron, en muchos no pudieron implantar en el momento adecuado, lo que tendrá un impacto, además, en los rendimientos esperables.

De confirmarse, ésta sería la peor cosecha de trigo en siete años, y realmente hay pocas posibilidades de revertir, a esta altura, las estimaciones de producción.

Por, ejemplo, mientras en la campaña anterior se lograron rendimientos promedio de 35 QQ/ha (quintales por hectárea) en el presente ciclo el rinde promedio se estima en 27,2 QQ/ha.

Con estos datos la producción caería casi 8 millones de toneladas este ciclo respecto del año previo, un volumen nada despreciable. Si se toma el menor saldo exportable la "pérdida" sería de unos US$ 1.630 millones, a valores pactados para marzo de 2023. Son divisas que no entrarán al país. Además, como el trigo para 12% en derechos de exportación, el fisco dejaría de percibir US$ 195 millones por este concepto.

El dilema de siempre

Pero el gran problema que se presenta en la actualidad es un fenómeno de sábana corta. Es que desde hace dos años y con el fin de "cuidar la mesa de los argentinos", el ministerio de Agricultura - hoy rebajado al nivel de secretaría- fija volúmenes de exportación, un eufemismo para nombrar al cupo de exportación.

En 2021/22 ese cupo fue establecido en 12 Mt, pero la buena cosecha permitió que se exportaran 14 Mt, destinando al mercado interno y a la industria molinera unos 8 millones, con un remanente aún por comercializar en poder de productores.

El secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, deberá buscar un difícil equilibrio entre las exportaciones de trigo ya pactadas y el abastecimiento del mercado interno.

El panorama para la presente campaña es mucho más complejo. El Gobierno fijó en 10 Mt el volumen de equilibrio, pero debido a los buenos precios los exportadores anotaron declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE), es decir compromisos de exportación, por 8,9 Mt, que ahora deberán ir a buscar al mercado, es decir a los productores. 

Con 15,2 Mt por producirse, si se destinaran 8 millones de toneladas de trigo a la molinería, quedarían unos 7 Mt para exportar, la mitad del volumen de la campaña anterior y bastante menos que lo comprometido en contratos de exportación.

Las tensiones crecerán en los próximos meses y en especial a partir de fines de noviembre cuando empiece la cosecha, y llegue el momento de "calzar" la menor producción con la las demandas del mercado interno, que podría derivar en suba de precios de la harina y del pan por menor oferta y la demanda de los exportadores, que necesitan el cereal para cerrar los negocios ya acordados.

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