Video: la ira descontrolada de Daniil Medvedev tras una humillante derrota en Montecarlo
Daniil Medvedev cayó en 50 minutos ante el italiano Matteo Berrettini, quedó eliminado del Masters de Montecarlo y no pudo contener su bronca.
Daniil Medvedev cayó en 50 minutos ante Matteo Berrettini y quedó eliminado del Masters 1000 de Montecarlo.
EFELuego de su gran participación en la gira estadounidense, en donde alcanzó la final del Masters de Indian Wells y los octavos de final del Miami Open, Daniil Medvedev (10°) llegó al Masters 1000 de Montecarlo con el objetivo de seguir sumando triunfos y así subir puestos en el ranking ATP.
Sin embargo, nadie ni hasta el propio ruso se esperaban lo que sucedió este miércoles por la mañana en Mónaco. El italiano Matteo Berrettini (90°) y quien ingresó al certamen a través de una wild card, aplastó al ex número 1 del mundo con un contundente doble 6-0 en ¡apenas 50 minutos de partido!
Berrettini aplastó a Daniil Medvedev en la segunda ronda del Masters de Montecarlo
Esta fue una de las peores derrotas de Medvedev en su carrera deportiva, ya que durante todo el encuentro el italiano no le cedió ningún game, ganó solamente 17 puntos (contra los 50 de su rival) y volvió a explotar de furia al no poder encontrar su mejor versión tenística.
Frustrado por el desarrollo y sin encontrar respuestas, el ruso explotó (como suele suceder cada vez que pierde un partido de esta manera). En el segundo set, el número 10 del mundo descargó toda su bronca contra la raqueta: golpes reiterados contra el piso hasta dejarla completamente destrozada. Una escena que se extendió varios segundos y que provocó que las reacciones se disparen rápidamente en las redes sociales.
La furia de Medvedev tras perder por doble 6-0
Pero lo peor no fue eso, ya que el público presente en el estadio acompañó el enojo a pura ironía. Desde las tribunas bajó el clásico “olé, olé”, marcando el ritmo de cada gesto del ruso y lejos de calmarse, Daniil Medvedev pareció entrar en ese juego incómodo.
En un entorno donde los pequeños matices suelen definirlo todo, lo del jugador ruso representó un punto de inflexión total: sin rendimiento, sin capacidad de respuesta y completamente desbordado en lo anímico.