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Último en los tiempos, primero en el análisis: Franco Colapinto y su verdadera prueba en Montmeló

Franco Colapinto terminó último con su Alpine en ambas prácticas libres del GP de España, pero su desempeño en Montmeló abrió un capítulo clave en su evolución como piloto de la F1. Entre fallas mecánicas, pruebas técnicas y la lupa de Flavio Briatore, el argentino afronta su primer examen real en la categoría.


El arranque de Franco Colapinto en el Gran Premio de España fue, sin duda, más complejo de lo esperado. El joven argentino, en su tercera presentación oficial en Fórmula 1, cerró las dos sesiones de entrenamientos libres en la última posición. Aunque los números pueden parecer alarmantes, el trasfondo de esta jornada en Montmeló exige una lectura más profunda. Porque, tal como advirtió el asesor ejecutivo y actual Jefe de Equipo de Alpine, Flavio Briatore, “esta es la primera carrera real de Franco”.

Los datos duros de una jornada cuesta arriba

En la FP1, Colapinto apenas pudo girar por problemas hidráulicos en su monoplaza. En la FP2, ya sin inconvenientes mecánicos graves, terminó en el puesto 20 y su mejor vuelta fue de 1m14s303 con neumáticos blandos, a más de un segundo de su compañero Pierre Gasly y a un segundo y medio del líder Oscar Piastri. Además, el argentino comenzó la segunda tanda con neumáticos duros, poco representativos para marcar tiempo.

A pesar del último puesto, el contexto es fundamental: las condiciones del auto, la estrategia del equipo, y el plan de pruebas no estuvieron centrados en la búsqueda de tiempo, sino en la recopilación de datos para el análisis técnico y en buscar su mejor vuelta.

Colapinto y una vuelta rápida en Barcelona

No es (solo) una cuestión de cronómetro

Para muchos, terminar último en las dos tandas podría leerse como una señal de alarma. Sin embargo, ni el equipo ni Briatore —una voz de peso dentro de Alpine y de la F1 en general— se mostraron alarmados. “Tenemos que esperar un poco para juzgar a Franco”, dijo el italiano, y no es una frase vacía. Briatore sabe que Barcelona, con sus curvas largas y su demanda aerodinámica, representa un parámetro real del potencial de un piloto. A diferencia de Imola o Mónaco, donde Colapinto también compitió, Montmeló no perdona pero tampoco engaña.

Colapinto, que conoce el trazado y supo ser segundo allí en F2, enfrentó una combinación desafiante: auto desbalanceado, alta presión interna, y un equipo que aún busca su rumbo en la temporada. “El auto estaba desconectado adelante y atrás. No encontré ritmo”, reconoció el propio piloto.

Más allá del resultado

Si bien el rendimiento fue pobre en la hoja de tiempos, el verdadero análisis comienza ahora. El viernes sirvió para recopilar información, contrastar sensaciones con los datos, y comenzar a entender qué está fallando. No es casual que Colapinto pasara gran parte de la tarde encerrado con los ingenieros en la sala técnica de Alpine.

En paralelo, se confirma que el futuro del argentino está atado, palabra por palabra, al rendimiento. Briatore fue claro: “Si Colapinto rinde, es él quien conduce el auto. Si no, ya veremos”. La permanencia no está garantizada, y eso suma presión a un piloto en etapa de aprendizaje, pero también lo ubica en una posición de posibilidad real: está en juego su continuidad, pero también su consagración.

El propio Briatore dejó entrever que las decisiones sobre su continuidad no están atadas a una cantidad fija de carreras, sino al progreso concreto que se vea. Por eso, el GP de España, más allá del cronómetro, representa una bisagra: puede ser el primer paso hacia la consolidación, o el comienzo del fin.

Franco Colapinto habló tras las prácticas libres en el GP de España

¿Mal resultado o punto de partida para Franco Colapinto?

El viernes de Franco Colapinto en Barcelona fue gris, sí. Pero también puede ser el punto de partida de una lectura profunda, técnica y emocional sobre su presente en la Fórmula 1. Flavio Briatore lo dejó claro: la carrera del domingo será el verdadero veredicto. Hasta entonces, no hay certezas para sentenciar.

Entonces, ¿debe medirse el talento de un piloto solo por su posición final en una práctica, o por su capacidad de adaptación, aprendizaje y evolución dentro de un entorno de altísima exigencia? ¿Será este fin de semana en España el trampolín que necesita Colapinto para demostrar que está listo para quedarse en la elite del automovilismo?