Riquelme fue al vestuario de Boca tras el empate ante Cruzeiro: qué les dijo a los jugadores
Luego del polémico empate en la Bombonera, Juan Román Riquelme bajó al vestuario y habló con los futbolistas xeneizes. ¿Qué hablaron?
Juan Román Riquelme bajó al vestuario de Boca tras el empate ante Cruzeiro.
FotobairesEl empate 1-1 frente a Cruzeiro dejó un clima espeso en Brandsen 805. En Boca sintieron que el equipo se quedó corto en el marcador por factores ajenos al juego y la bronca se hizo sentir con fuerza una vez terminado el encuentro de Copa Libertadores. En medio de ese escenario cargado de tensión, Juan Román Riquelme tomó la iniciativa y bajó al vestuario para acompañar al plantel.
El presidente xeneize volvió a mostrarse cerca de los futbolistas en un momento de alta sensibilidad. Tras el empate en la Bombonera, mantuvo una charla interna con el grupo y eligió un tono de respaldo absoluto. Lejos de cuestionamientos, destacó la actitud del equipo, valoró el rendimiento ante un rival de peso y dejó en claro que Boca estuvo a la altura de una noche decisiva en el plano continental.
Dentro del club, el malestar apuntó principalmente hacia el arbitraje. La anulación del tanto de Miguel Merentiel y una mano de Lucas Romero sobre el cierre, que el venezolano Jesús Valenzuela no revisó, alimentaron la sensación de perjuicio y encendieron aún más el fastidio puertas adentro.
Riquelme fue al vestuario de Boca tras el empate ante Cruzeiro y respaldó a los jugadores
Más allá de las jugadas polémicas, tanto Riquelme como el cuerpo técnico coinciden en un diagnóstico que empieza a repetirse partido tras partido: la falta de contundencia. En Boca consideran que el equipo consigue generar oportunidades con frecuencia, aunque la escasa eficacia en los últimos metros termina condicionando resultados y dejando puntos en el camino.
En ese contexto, Román buscó llevar calma y fortalecer al grupo de cara a lo que viene. Con la clasificación a los octavos de final todavía en juego y un duelo determinante ante Universidad Católica por delante, el mensaje fue claro: cerrar filas, sostener la confianza y no perder el eje tras una noche caliente de Libertadores.


