Mundial 2026: la batalla de Estados Unidos por hacer grande al fútbol
La nación conocida por sus deportes reyes como fútbol americano, béisbol, hockey y básquet, apuesta al éxito deportivo y económico del futbol.
Lionel Messi y Donald Trump.
Archivo.Una nueva Copa del Mundo acontece en el planeta futbolero, y Norteamérica fue seleccionado como el perfil mejor parado para organizarlo. De los tres anfitriones: Canadá, México y Estados Unidos, nos detendremos precisamente en éste último para contar cómo el fútbol ha ido evolucionando a lo largo de los años en dicho país. Estados Unidos se ganó el mote de ser así el sexto país en albergar dos Mundiales (tras 1994). Cabe recalcar que la Federación Estadounidense de Fútbol ya había intentado ser sede para los mundiales de 2018 y 2022.
Esta nación conocida por sus deportes reyes como el fútbol americano, el béisbol, el hockey y el básquet, hace un tiempo ya ha intentado hacerle ganar un espacio al fútbol desde un lado no solo deportivo sino también económico.
Sin embargo, entre obstáculos y a su manera, el país norteamericano ha intentado darle un espacio a este deporte. Por ende abordaremos entonces cómo ha ido evolucionando la práctica futbolística a lo largo de los años.
Los comienzos del fútbol en EE.UU.
Comenzado el siglo XX empezaba a producirse un auge para el fútbol en los norteamericanos. Aprovechando que la popularidad iba en aumento, en 1921 se fundó la American Soccer League (ASL), siendo la primera liga de fútbol profesional del país. La ASL buscaba elevar el estatus del deporte y hacer de él una plataforma competitiva. Contaba eso sí, con la particularidad que estaba compuesta solamente por equipos del noreste estadounidense.
A fines de los años 20, el fútbol estadounidense comenzó a sufrir sus primeros grandes inconvenientes luego de haberse consolidado como una de las grandes ligas del mundo. Atravesó por esos años las llamadas “Guerras del Fútbol”, que fue un conflicto entre la ASL y la Federación de Fútbol de Estados Unidos (USFA), que era la federación que estaba afiliada a la FIFA. La disputa surgió dado que la ASL priorizaba sus partidos de liga y rechazaba participar de la recientemente creada National Challenge Cup, ya que perjudicaba sus intereses económicos. Fue tal la división que generó que llegaron a ganarse sanciones de la FIFA en 1928. Sanción que no impidió que pudiera participar en la primera copa mundial de 1930.
Con las aguas ya un poco calmadas de aquel desacuerdo, poco después fue la Gran Depresión (caída de la bolsa de valores de Wall Street) quien golpeó fuerte a la ASL haciéndola desaparecer en 1933. Desde entonces el fútbol quedo dividido en ligas regionales y semiprofesionales, sin tener una liga nacional fuerte. Tras la Segunda Guerra Mundial hubo un pequeño intento de resurgimiento gracias a los inmigrantes europeos y a la histórica victoria de Estados Unidos sobre los ingleses en el Mundial de 1950. Sin embargo y a pesar de las buenas intenciones iniciales, el fútbol siguió siendo un deporte de segundo plano.
La NASL, Cosmos, Pelé y Compañía
Luego de tener una liga nacional en estado vacante, para 1968 se estableció la creación de la Liga Norteamericana de Fútbol (NASL) que marcó un antes y un después en el fútbol estadounidense. La nueva liga nació mediante la fusión de dos ligas existentes menores como lo eran la United Soccer Association y la National Professional Soccer League y tenía como claro objetivo de volver a poner a dicho deporte en el marco de todo el país. Reuniendo entonces a equipos de todo Estados Unidos y hasta Canadá, la NASL buscaba promover el fútbol con novedosas estrategias de marketing y grandes estrellas.
Pudiendo sobreponerse a un difícil inicio con problemas económicos incluidos, su suerte cambió para mediados de la década del 70. Con la incorporación de varios equipos de la costa oeste, el ambicioso New York Cosmos recién ingresado a la liga consideró que era el momento adecuado para empezar a transformar los sueños en realidad y fichó a Pelé para sus filas. Si bien ya había varias estrellas que se estaban asentando en EE.UU., este fichaje tuvo un impacto mundial logrando captar toda atención de los medios.
Pero cuando todo parecía sonreír para la NASL, las cuentas comenzaron a no cerrar puesto que se gastaba mucho más de lo que podía permitirse en estrellas internacionales, y esto no se equiparaba con la gente que iba a la cancha (para 1977 hubo un promedio de 13.400 espectadores por partido de liga). Rápidamente ese déficit llevó a que muchos equipos se extinguieran llevando inevitablemente a la desaparición de la competición en 1984.
El plan para resucitar el fútbol nacional
De nuevo sin una liga nacional y tras varias candidatas a “próxima liga del país” fallidas, creció la incertidumbre plena del futuro del fútbol. Se llegó incluso a plantear que el porvenir de éste deporte se encontraba evolucionando al futsal debido a su crecimiento en masa. Sin embargo la sorprendente cantidad de público que asistió a los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles y el nacimiento de una selección femenina un año después, daban esperanzas e indicios de que el fútbol no debía morir en los Estados Unidos.
Solamente con dos ligas semiprofesionales en funcionamiento para 1987, la Federación de Fútbol de los Estados Unidos (USSF) vio con buenos ojos albergar una Copa del Mundo como una última carta para salvar y propagar el fútbol. Tras fracasar en la candidatura para el Mundial 1986, ahora el país norteamericano se preparó con excelencia para presentarse en 1994. Si querían tener éxito debían modificarse varias cosas, entre ellas fortalecer a la decadente selección nacional y mostrar sus mejores virtudes a la hora de la organización.
Para iniciar este proyecto se llevó a cabo un curioso plan. Al no tener liga nacional, los mejores jugadores estadounidenses seleccionados fueron convocados por la federación al Programa de Entrenamiento para la Selección Nacional, en el que los futbolistas eran contratados a tiempo completo como miembros asalariados y jugaban con el equipo durante todo el año. Así hubo una mezcla interesante entre jugadores de las dos ligas semiprofesionales del momento (la ASL II y la WSA), de la liga profesional nacional de futsal, varias universidades y equipos amateurs. Fue tal su éxito inicial que se llegaron a ganar la Copa de Oro 1991 (copa jugada por países del norte de América) de la mano del técnico serbio Bora Milutinovic.
Dicha organización fue un éxito para los locales logrando atraer en cifra récord a 3.600.000 espectadores totales y un promedio de 67.000 por partido. A su vez, el famoso programa de entrenamiento dio sus frutos, y la selección logró pasar la primera ronda mundialista por primera vez en su historia desde 1930.
El nacimiento de la MLS. De Valderrama y Matthaus a Messi
Tras el éxito del 1994, Estados Unidos vivió una nueva época dorada del fútbol con la creación de la MLS como nueva liga local en 1996. Contra muchos pronósticos, la liga tuvo un inicio más que exitoso al atraer más público del esperado, conseguir llamativos patrocinios, lograr un nivel competitivo aceptable y por sobre todo lograr estabilidad económica.
El gran salto internacional llegó en el Mundial del 2002. “The Yanks” (apodo de la selección que significa “los yanquis”) sorprendieron al mundo al alcanzar los cuartos de final, eliminando a México y cayendo ajustadamente ante Alemania. Muchos jugadores provenían de la MLS, lo que ayudó a darle mucho prestigio a la liga.
Durante esos años, la MLS también evolucionó institucionalmente bajo el mandato de Don Garber. La liga adoptó reglas internacionales que mejoraron a la vez su marketing y empezó a construir estadios específicos para el fútbol. Aparecieron también nuevas franquicias como Chicago Fire, L.A. Galaxy, Chivas USA, Real Salt Lake, y luego Toronto FC y Seattle Sounders que contribuyeron en la expansión de éste deporte a mercados cada vez más fuertes.
En el día de hoy, la liga nacional de EE.UU. se ha consolidado como una competición estable y fuerte. Ya no solamente se centra en traer a buenos jugadores del nivel de figuras indiscutidas como Valderrama, Matthaus, Stoichkov, Beckham, Henry, Kaká, Pirlo, Lampard, Gerrard, Ibrahimovic, Suárez, Busquets, una decena de argentinos de primer nivel hasta el mismísimo Lionel Messi, sino que también ha confirmado un gran nivel en sus jugadores locales. Posicionándose sin dudas como una de los grandes torneos del mundo actual siendo una clara muestra de una larga lucha y continuidad. El Mundial 2026 indudablemente representará un gran desafío que lo expondrá ante los ojos del mundo.