La conmovedora historia de Peter Grance: nació sin una mano, jugó en Boca y hoy es figura en el Ascenso
Nacido del semillero de Boca, el lateral de Los Andes relató cómo llegó a cumplir el sueño de ser futbolista teniendo que convivir con una discapacidad.
Peter Grance Martínez durante su paso por el semillero de Boca. Una historia ejemplar.
Foto: HevaPeter Grance Martínez carga con una particularidad que en el fútbol argentino no pasa desapercibida: nació sin la mano izquierda. Lejos de ser un obstáculo, la discapacidad no lo frenó y logró el sueño de muchos: convertirse en jugador profesional.
En enero de este año, el lateral izquierdo firmó contrato con Los Andes de la Primera Nacional y relató su historia con la pelota. “Empecé desde muy chico, porque mi familia siempre fue futbolera. Empecé en el baby, arranqué jugando en Juventud de Tigre y ahí fui haciendo mi carrera de a poco. Un día el presidente me ofreció una prueba en Boca y sin dudarlo le dije que sí. Estuve tres días hasta que me dijeron que había quedado”, recordó en una entrevista con TyC Sports.
El paso de Peter Grance por las Inferiores de Boca
Y claro, ese momento marcó un antes y un después en su vida. “Yo era chico, pero fue una locura porque jamás en mi vida pensé que iba a jugar en Boca, por eso fue tan lindo. Me quedó un recuerdo muy lindo de mucha gente del club, trabajé con gente muy capaz como Rolando Schiavi, también me tocó ser compañero de, por ejemplo, Leonardo Balerdi, Agustín Almendra y Ezequiel Cañete. El mundo Boca te empieza a exigir de muy chico y sin darte cuenta vas aprendiendo a ganar y a competir en todo lo que juegues siendo protagonista”, contó.
Sin embargo, su paso por el club de la Ribera también tuvo un sabor agridulce. El lateral estuvo muy cerca de cumplir el sueño máximo, pero la oportunidad se diluyó en un contexto inesperado: la pandemia. “Me quedó la espina de no haber debutado en la Primera. Estuve a un paso y justo fue la pandemia, ahí estuve dos años sin jugar y me costó muchísimo volver, pero igual estoy muy agradecido al club, gracias a ellos soy jugador profesional”.
El golpe de la pandemia no fue solo deportivo, también lo puso contra las cuerdas a nivel personal. Incluso llegó a pensar en dejar el fútbol. “Justo llegó el cambio de dirigencia, asumieron Riquelme y demás y yo por ley tenía que firmar contrato o no podía seguir, mientras tanto todo estaba parado y yo no sabía qué iba a pasar conmigo. No podía ir a entrenar y estaba frenado sin hacer prácticamente nada. Mi representante se terminó encargando de conseguirme club cuando terminó todo para que pueda seguir jugando”.
Su gran trayectoria por varios clubes del Ascenso argentino
Con ese impulso, Grance reconstruyó su carrera en el Ascenso. Pasó por Sacachispas, Gimnasia de Jujuy y San Miguel, sumando minutos, experiencia y confianza. En cada club dejó una buena imagen, tanto por su rendimiento como por su perfil bajo y su compromiso.
Hoy, en Los Andes, atraviesa un presente distinto. Ya adaptado al grupo después de unas primeras semanas lógicas de acomodamiento, el lateral se ganó su lugar y muestra su mejor versión.