"Es una locura lo que se está viviendo": la inesperada fiebre por Cabo Verde que crece en Argentina
Javier Andrigo, presidente de la Unión Caboverdeana, habló con MDZ sobre identidad, fútbol, raíces y el impacto de Cabo Verde en el Mundial 2026.
Cabo Verde es una de las sorpresas del Mundial 2026 al clasificar segundo y dejar afuera a Uruguay en la fase de grupos.
EFEEl Mundial 2026 también se juega lejos de los estadios. En Dock Sud, donde la comunidad caboverdeana sostiene desde hace décadas un espacio de encuentro, cultura y memoria, el cruce entre Cabo Verde y Argentina abrió una escena inesperada: camisetas agotadas, socios que vuelven y una identidad que ganó visibilidad de golpe.
Argentina enfrentará a Cabo Verde mañana viernes 3 de julio, a las 19, en el Hard Rock Stadium de Miami, por los 16avos de final del Mundial. El dato deportivo tiene un costado histórico: Cabo Verde disputa su primera Copa del Mundo y llegó a la fase eliminatoria como una de las sorpresas del torneo. Para la Sociedad de Socorros Mútuos Unión Caboverdeana, fundada en 1932 y afincada en Dock Sud, el partido activó algo mucho más profundo que la expectativa por un resultado.
Una identidad integrada, pero siempre presente
“Nosotros en Argentina estamos totalmente integrados”, explicó Javier Andrigo, presidente de la Sociedad de Socorros Mútuos Unión Caboverdeana, en diálogo con MDZ. Esa integración, aclaró, no significa pérdida de identidad. En las casas, en la música, en la comida y en las actividades de la institución, Cabo Verde sigue presente como una raíz cotidiana. “Tal vez, en nuestras casas, escuchando música o comiendo nuestra comida típica, que es la cachupa, o en la sociedad caboverdeana, yendo a ver los partidos, vivimos nuestra cultura”, contó.
La entidad organiza durante el año distintos encuentros, entre ellos el homenaje del 20 de enero a Amílcar Cabral, figura central de la independencia de Cabo Verde y Guinea-Bissau, asesinado el 20 de enero de 1973 en Conakry. “Para nosotros es el San Martín caboverdeano”, lo definió Javier Andrigo, al destacar su peso histórico, intelectual y político.
El Mundial que volvió a reunir a la comunidad
La clasificación de Cabo Verde y el cruce con Argentina generaron un movimiento inesperado dentro de la institución. Javier lo resume sin vueltas: “Es una locura lo que se está viviendo porque todo el mundo está queriendo comprar una camiseta o quiere venir al partido”. También aparecieron personas que hacía años no se acercaban, descendientes que buscan reconstruir su historia familiar y antiguos socios que quieren volver a participar.
“Gente que nunca vino, pero tiene un abuelo caboverdiano, se está arrimando de nuevo. Gente que era socia quiere volver a ser socia. Es una locura”, relató. El fenómeno también llegó a los medios: “Esta semana tuvimos 30 entrevistas. Nunca en la vida tuvimos tantas entrevistas”, dijo. Para una comunidad acostumbrada a explicar dónde queda Cabo Verde, el presente tiene algo de reparación simbólica.
Entre Argentina y Cabo Verde
El partido, sin embargo, también abrió una pregunta íntima: a quién alentar cuando el país de nacimiento o crianza se cruza con el país de los padres, madres o abuelos. Javier Andrigo reconoció que dentro de la comunidad hubo posiciones distintas. “Muchos apoyaban directamente a Argentina, porque son argentinos. La mayoría somos descendientes de caboverdeanos, no nativos”, explicó.
Otros eligieron acompañar a los dos equipos. Y también están quienes, incluso sabiendo la diferencia de poderío futbolístico, sienten que este momento excede cualquier cálculo deportivo. “Apoyamos a Cabo Verde no solo por el hecho de que mi abuelo, mi papá o mi mamá sean de ahí, sino por todo lo que está generando en la sociedad caboverdeana, en Cabo Verde y en toda la diáspora del mundo”, sostuvo.
La visibilidad aparece como una palabra clave. Cabo Verde, un archipiélago africano que se independizó de Portugal en 1975, suele ser desconocido para buena parte del público argentino. El Mundial cambió esa conversación. “Antes decías: ‘Mi mamá es de Cabo Verde’, y te preguntaban dónde quedaba. Hoy ya nadie pregunta, o son pocos los que preguntan”, señaló Javier.
Esa curiosidad, entiende, puede tener efectos concretos: más búsquedas, más interés cultural y también más turismo. El peso del turismo en la economía caboverdeana es relevante: informes recientes señalan que en 2023 llegaron más de un millón de turistas al país, casi el doble de su población local. “Esto beneficia enormemente a Cabo Verde porque lo visibiliza ante el mundo como un destino turístico a recorrer”, remarcó.
Para Javier Andrigo, el vínculo con las raíces nunca dependió de un Mundial. “Yo siempre estuve cerca de mis raíces, no solo porque tengo a mi mamá caboverdeana, sino porque desde chiquito concurría a la sociedad caboverdeana en Dock Sud”, recordó. Primero fue parte de las fiestas, después integró la comisión directiva y ahora ocupa la presidencia. Pero prefiere bajarle solemnidad al cargo: “Hoy me toca el rol de presidente, pero es una formalidad más que nada, porque todos hacemos de todo y todo lo hacemos con mucho amor”. En esa frase aparece una síntesis de casi 94 años de historia institucional y de una comunidad que mira hacia los 100 con una certeza: el fútbol pasará, pero la cultura seguirá siendo el lugar de pertenencia.
