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Chocolate, relojes y sin presidente: las curiosidades de Suiza, el próximo rival de la Selección argentina

El seleccionado argentino de fútbol se medirá este sábado ante Suiza, un país alpino con una rica historia y una curiosa e única forma de gobierno.


Argentina clasificó a cuartos de final del Mundial 2026 y enfrentará a Suiza, verdugo de Colombia, este sábado a las 22 en Kansas. Esta nación, además de ser una de las principales referentes del fútbol europeo de segundo nivel y cuna de uno de los más grandes tenistas de la historia, es también un país con características únicas.

En los Alpes, limitando con Italia, Francia, Alemania y Liechtenstein, se encuentra la Confederación Suiza, un país compuesto por 26 cantones que se independizaron del Sacro Imperio Romano Germánico en 1291. Desde entonces, siempre ha sido un país que vive aislado en muchos aspectos, pero famoso por sus relojes y chocolates.

Suiza: la tierra del chocolate sin cacao

A pesar de no ser productor de cacao, Suiza se caracteriza por tener los mejores chocolates del mundo. Esto es gracias al perfeccionamiento de la industria en materia de procesamiento de la materia prima.

Mientras que el cacao lo importa principalmente de Costa de Marfil, Ghana, Ecuador, Nigeria y Camerún, en Suiza se inventaron derivados que han revolucionado la industria del chocolate, como el chocolate con leche, inventado por Daniel Peter en 1875 a partir de la leche condensada desarrollada previamente por Henri Nestlé; ambos suizos.

Aunque no es el mayor productor, si se diferencia del resto por ser el mejor frente a otras grandes industrias como la belga, la alemana y la americana.

"Un reloj suizo": el ejemplo de perfección

Cuando algo funciona a la perfección, y muchas veces utilizado para hablar de equipos de fútbol, se habla de que es "un reloj suizo". Ahora, ¿por qué este fanatismo con la industria relojera helvética? Porque desde hace unos cinco siglos que se enfocaron en el desarrollo de los mejores relojes posibles por una cuestión religiosa.

En los primeros años del siglo XVI, Suiza recibió a muchos hugonotes franceses que eran perseguidos por la corona de Valois, entre ellos joyeros y orfebres. Con el avance de La Reforma en Europa, el calvinismo estalló en Suiza y condenaba la ostentación, por lo que estos joyeros y orfebres se volcaron a la relojería por su utilidad y simpleza, enfocándose en explotar sus recursos para hacer los mejores relojes y no los más lujosos.

Sumado a ese trabajo artesanal de extrema precisión de los talleres familiares suizos, en el siglo XIX logró desarrollar la producción en masa gracias a la producción en serie, la especialización por componentes, las escuelas técnicas y la creación de marcas de envergadura llevó a la industria relojera suiza al primer lugar en el mundo.

Democracia directa y "sin presidente"

Es común decir que Suiza "no tiene presidente", pero eso no es del todo cierto. No tiene un presidente de la forma tradicional, ni tampoco un primer ministro, sino que el gobierno está conformado por un Consejo Federal integrado por siete miembros, de los cuales se elige un primus inter pares que asume la gobernación por un año sin posibilidad de repetir y sin autoridad sobre los otros seis miembros.

Al mismo tiempo, en Suiza se practica la democracia directa por lo que la ciudadanía vota frecuentemente en referéndums e iniciativas populares. Este sistema hace que muchas decisiones no dependan de la Asamblea Federal o el Consejo Federal, sino que se equilibra mediante el voto popular directo.