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Toallas ásperas: el secreto de los hoteles para dejarlas suaves con vinagre

Las toallas pierden su suavidad por errores en el lavado. Te contamos el secreto del vinagre para restaurarlas.


Con el uso las toallas se ponen rígidas. Aunque muchos culpan al paso del tiempo, la pérdida de esponjosidad y absorción se debe, en la mayoría de los casos, a errores invisibles en el lavado y secado. Con vinagre se puede solucionar.

Limpieza de toallas con vinagre

Especialistas del sector textil y del cuidado de la ropa coinciden en que las fibras de algodón necesitan "respirar". Cuando se saturan de calor o de productos químicos, su textura se altera por completo de forma negativa.

Para solucionar el problema, primero hay que entender qué las está dañando en el día a día. Por un lado, el exceso de jabón y el agua fría empeoran la situación porque no permiten que los jabones se disuelvan por completo. También el abuso de suavizantes comerciales.

Las temperaturas extremas también influyen cuando se secan las toallas con calor excesivo porque se pueden “quemar” las fibras”.

Si las toallas ya perdieron su frescura, no es necesario descartarlas. Existe un tratamiento de restauración profunda que los expertos recomiendan realizar una vez al mes. Para que funcione, es fundamental hacer dos ciclos de lavado independientes, ya que si mezclan los ingredientes en simultáneo se anulan entre sí.

Primero, colocar las toallas en el lavarropas sin agregar jabón ni suavizante. Sumar una taza de vinagre blanco en el compartimento correspondiente. Programar un ciclo con agua caliente (para prendas blancas) o tibia (para colores). El vinagre permitirá deshacer los restos de minerales y jabón viejo.

Luego, sin sacar las toallas del tambor, iniciar un segundo ciclo. Esta vez, espolvorear media taza de bicarbonato de sodio directamente sobre la ropa. Lavar nuevamente con agua templada. El bicarbonato eliminará los malos olores persistentes y abrirá las fibras.

Por último, llevarlas a la secadora en un programa de temperatura baja o media. Un truco infalible es sumar bolas de secado (o pelotas de tenis limpias), que golpean suavemente la tela durante el giro, ayudando a separar los hilos y aportando volumen de forma natural.