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Tarta de ruibarbo y fresa fácil, rápida y llena de sabor

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa tarta de ruibarbo y fresa con nuestra receta favorita e imbatible

La tarta de ruibarbo y fresa es un clásico de la repostería que combina a la perfección lo ácido del ruibarbo con la dulzura jugosa de las fresas. Este postre, muy popular en primavera y verano, es una delicia tanto por su sabor como por su apariencia rústica y hogareña. Aunque el ruibarbo no es una planta común en todas las cocinas, merece un lugar especial por su capacidad de aportar un sabor único, fresco y ligeramente ácido que contrasta con el dulzor natural de las frutas rojas.

El ruibarbo es una hortaliza, aunque se use como fruta en postres. Fuente: Shutterstock

Te enseñaremos a preparar una tarta casera con masa quebrada, rellena de un sabroso y colorido compendio de frutas que, al hornearse, desprenden un aroma irresistible. La clave está en el equilibrio: ni demasiado dulce, ni demasiado ácida. También es fundamental respetar los tiempos de cocción y el reposo posterior, para que la tarta se asiente bien antes de servirla.

A lo largo del proceso, descubrirás cómo trabajar con el ruibarbo, una hortaliza peculiar que se utiliza como fruta, y cómo conseguir que su textura y sabor se integren armónicamente con las fresas. Esta tarta es ideal para una merienda, un picnic o una celebración al aire libre, servida sola o acompañada de una bola de helado de vainilla o un poco de nata montada. ¡Vamos a la receta!

Esta tarta es muy popular en primavera, cuando el ruibarbo y las fresas están en temporada. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa: harina de trigo (300 g), mantequilla fría sin sal (200 g), azúcar (50 g), sal (1/2 cucharadita), agua muy fría (60 ml)

Para el relleno: ruibarbo fresco (400 g), fresas maduras (400 g), azúcar (150 g), fécula de maíz (30 g), zumo de medio limón, extracto de vainilla (1 cucharadita), una pizca de sal

Para el montaje y horneado: huevo batido (1), azúcar extra para espolvorear (opcional), harina extra para estirar la masa.

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, mezcla la harina con el azúcar y la sal. Añade la mantequilla fría cortada en cubos pequeños. Con las yemas de los dedos o un cortapastas, integra la mantequilla hasta que obtengas una textura arenosa con pequeños grumos. Añade el agua poco a poco y mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que la masa se una sin amasar demasiado. Divide la masa en dos partes iguales, forma discos, envuélvelos en film transparente y refrigera durante al menos una hora.
  2. Mientras la masa reposa, limpia el ruibarbo y córtalo en trozos de aproximadamente un centímetro. Lava y corta las fresas en cuartos si son grandes, o por la mitad si son pequeñas. Coloca ambas frutas en un bol grande. Añade el azúcar, la fécula de maíz, el zumo de limón, la vainilla y una pizca de sal. Mezcla bien y deja reposar 15-20 minutos para que las frutas suelten parte de su jugo.
  3. Precalienta el horno a 190?°C (375?°F). Estira uno de los discos de masa sobre una superficie enharinada hasta obtener un grosor de unos 3 mm. Colócalo en un molde para tarta de 22-24 cm de diámetro, dejando que sobresalga un poco por los bordes. Vierte el relleno de frutas (incluyendo el jugo) sobre la base.
  4. Estira el segundo disco de masa y córtalo en tiras si deseas hacer un enrejado, o simplemente colócalo entero sobre la tarta y haz unos pequeños cortes para que salga el vapor. Sella los bordes presionando con los dedos o con un tenedor. Pincela la superficie con huevo batido y, si lo deseas, espolvorea un poco de azúcar por encima para dar un toque crujiente y dorado.
  5. Hornea la tarta en el centro del horno durante unos 50-60 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el relleno burbujee por los bordes. Si ves que la superficie se dora demasiado rápido, puedes cubrirla con papel de aluminio a mitad de cocción.
La mezcla de fresa y ruibarbo crea un equilibrio ideal entre ácido y dulce. Fuente: Shutterstock

Una vez horneada, saca la tarta del horno y deja que se enfríe por completo antes de cortarla. Esto permitirá que el relleno se asiente y las porciones salgan más limpias y firmes.

La tarta de ruibarbo y fresa es una opción deliciosa y colorida que destaca por su equilibrio entre lo ácido y lo dulce. Ideal para cualquier ocasión, su textura y sabor la convierten en un postre memorable. Anímate a prepararla y sorprende a todos con un clásico reinventado. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.