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Rosquillas fritas al estilo de la abuela: receta auténtica

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unas deliciosas rosquillas fritas con nuestra receta favorita e imbatible

Las rosquillas fritas son un dulce tradicional que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su forma redonda con un agujero en el centro las hace inconfundibles, y su textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro las convierte en un verdadero placer para los amantes de los postres caseros. Aunque existen múltiples variantes según la región, las rosquillas fritas comparten una base sencilla de ingredientes como harina, huevos, azúcar y aceite, lo que las hace accesibles para cualquier hogar.

Se cree que las rosquillas fritas tienen raíces en la antigua Roma, donde ya se preparaban masas fritas endulzadas con miel. Fuente: Shutterstock

Este postre tiene raíces muy antiguas y se cree que su origen se remonta a la época romana, cuando se elaboraban masas fritas en aceite de oliva. Con el tiempo, se expandió por diferentes países, adaptándose a los ingredientes y gustos locales. En España y América Latina, por ejemplo, las rosquillas son muy populares en festividades religiosas y reuniones familiares, mientras que en Estados Unidos tienen una versión similar en las famosas donas.

Una de las grandes ventajas de las rosquillas fritas es su versatilidad. Se pueden disfrutar solas o espolvoreadas con azúcar, bañadas en glaseado o incluso rellenas de crema o chocolate. Además, su preparación no requiere equipos sofisticados, solo un poco de paciencia y amor por la repostería. ¡Vamos a la receta!

Su característica forma con agujero en el centro ayuda a que se cocinen de manera uniforme al freírlas. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Harina de trigo (500 g), azúcar (100 g), huevos (2 unidades), mantequilla derretida (50 g), leche (100 ml), levadura química o polvo de hornear (10 g), ralladura de limón (1 cucharadita), esencia de vainilla (1 cucharadita), pizca de sal, aceite vegetal para freír (cantidad suficiente), azúcar y canela para espolvorear (opcional).

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, mezcla la harina con la levadura química y la pizca de sal. En otro recipiente, bate los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea. Agrega la mantequilla derretida, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón, y mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
  2. Incorpora poco a poco los ingredientes líquidos en la harina y comienza a amasar hasta obtener una masa suave y ligeramente pegajosa. Si la masa está demasiado seca, añade un poco más de leche; si está muy húmeda, espolvorea un poco más de harina. Cubre la masa con un paño limpio y deja reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente para que tome consistencia.
  3. Una vez que la masa ha reposado, enharina ligeramente la superficie de trabajo y divide la masa en porciones del tamaño de una nuez. Forma bolitas con las manos y haz un agujero en el centro con el dedo para darles la forma clásica de rosquilla. Si prefieres una forma más uniforme, puedes estirar la masa y cortar círculos con un molde, haciendo un agujero en el centro con una boquilla o el tapón de una botella.
  4. Calienta abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. Para saber si está listo, introduce un pequeño trozo de masa; si burbujea y sube rápidamente, el aceite está en su punto. Fríe las rosquillas en tandas pequeñas, girándolas ocasionalmente para que se doren de manera uniforme. Cada rosquilla debe cocinarse durante aproximadamente 2-3 minutos por lado, hasta que adquieran un color dorado.
  5. Retira las rosquillas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras aún están calientes, puedes espolvorearlas con una mezcla de azúcar y canela o sumergirlas en un glaseado simple de azúcar y agua para darles un toque extra de dulzura.
Aunque muchas se espolvorean con azúcar y canela, algunas versiones incluyen glaseados de chocolate o limón. Fuente: Shutterstock


Sirve las rosquillas fritas recién hechas, acompañadas de café, o chocolate caliente. Si te sobran, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente por hasta dos días. Para que recuperen su textura crujiente, puedes calentarlas unos segundos en el horno antes de consumirlas. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.