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Receta de leche frita rebozada estilo casero: dorada y espectacular

Crujiente por fuera y cremosa por dentro: esta receta de leche frita rebozada es un clásico irresistible, fácil de hacer y perfecto para cualquier ocasión.


Esta receta de leche frita rebozada es un clásico de la repostería española que nunca falla. Con una textura suave y cremosa en su interior y un exterior dorado y crujiente, es un postre tradicional perfecto para disfrutar en familia o sorprender en cualquier ocasión.

Receta facilísima de leche frita rebozada

La leche frita es típica del norte de España

Rinde: 6 porciones

Ingredientes

  • 500 mililitros de leche.
  • 120 gramos de azúcar.
  • 60 gramos de harina de trigo.
  • 40 gramos de almidón de maíz.
  • 1 rama de canela.
  • 1 piel de limón.
  • 2 huevos.
  • 100 gramos de azúcar extra.
  • 5 gramos de canela en polvo.
  • Aceite de oliva para freír.

Paso a paso para crear una leche frita rebozada casera deliciosa

1- Calentar la leche con la canela y la piel de limón sin que hierva.

2- Retirar del fuego y dejar infusionar unos minutos.

3- En otro recipiente, mezclar el azúcar, la harina de trigo y la almidón de maiz.

4- Colar la leche e incorporarla poco a poco a la mezcla anterior.

5- Llevar al fuego suave removiendo hasta que espese.

6- Verter la masa en un molde y dejar enfriar completamente.

7- Cortar en porciones cuadradas.

8- Pasar por huevo batido.

9- Freír en aceite de oliva caliente hasta dorar.

10- Rebozar en azúcar y canela en polvo antes de servir.

Receta casera de leche frita rebozada

El rebozado aporta el contraste crujiente característico a esta receta

De la cocina a la mesa

La leche frita rebozada es uno de esos postres tradicionales que evocan sabor a hogar. Esta receta destaca por su contraste de texturas, con un interior cremoso y un exterior crujiente que la hace irresistible. Es ideal para servir como postre o merienda, acompañada de un café o una infusión. Además, económica y fácil de preparar con ingredientes básicos. Se puede conservar en la nevera y consumir tanto fría como templada, manteniendo siempre su delicioso sabor. Un clásico que nunca pasa de moda. ¡Vas a flipar!.