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Receta de helado de Oreo para chicos y grandes: irresistible y cremoso.

Receta de helado de Oreo casero, cremoso y lleno de galletas: una delicia fácil de hacer que conquista a grandes y chicos en cualquier época del año.


Si estás buscando una receta fácil, rápida y deliciosa para sorprender a todos, este helado de Oreo es perfecta. Ideal para quienes aman las galletas y los postres cremosos, no necesita máquina para helados y se prepara con pocos ingredientes.

El helado de Oreo se ha vuelto un clásico moderno en los hogares gracias a su sencillez y al sabor inconfundible de las galletas más famosas del mundo. Es ideal para quienes desean hacer un postre casero sin complicaciones, ya que no requiere cocción ni heladora. Además, al no contener huevo, es una opción más ligera y segura para toda la familia. Lo mejor de esta preparación es que puedes personalizarla fácilmente: agregar más o menos trozos de galleta, mezclar con chocolate, dulce de leche o incluso con chips de chocolate blanco. La combinación de crema de leche (nata), leche condensada y Oreo da como resultado una textura suave, cremosa y con ese toque crujiente irresistible que encanta a grandes y chicos.

Un helado que nadie puede resistirse..jpg

El helado de Oreo no fue inventado por la marca, sino su receta surge como idea casera de fanáticos que mezclaban galletas con helado de vainilla.

Ingredientes

400 ml de crema de leche (nata para montar), 1 lata de leche condensada (aproximadamente 395 g), 12 a 16 galletas Oreo, 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional), 1 pizca de sal.

Paso a paso para preparar helado de Oreo

  1. Comienza separando las galletas Oreo. Puedes usar entre 12 y 16, dependiendo de cuán intenso te guste el sabor a galleta. Pícalas de manera irregular: algunas en trozos grandes para que se noten al comer, y otras más trituradas, para que se integren mejor en la mezcla y le den sabor a toda la crema.
  2. En un bol amplio y frío, coloca la crema de leche. Bátela con batidora eléctrica (o manualmente con mucho entusiasmo) hasta que forme picos suaves. Es importante que la crema esté bien fría para que monte correctamente. No la batas en exceso, ya que podría cortarse o volverse demasiado densa.
  3. Agrega lentamente la leche condensada a la crema batida. Hazlo con movimientos envolventes y suaves, para no perder el aire incorporado en la crema. Este paso es clave para que el helado quede bien cremoso y con buena textura.
  4. Si deseas, incorpora una cucharadita de extracto de vainilla para potenciar el sabor. Añade también una pizca de sal, que ayuda a realzar todos los sabores del helado.
  5. Añade las galletas Oreo picadas a la mezcla anterior. Reserva algunas para decorar la parte superior del helado. Mezcla con movimientos envolventes, cuidando de no aplastar demasiado los trozos grandes, ya que dan una textura deliciosa al helado terminado.
  6. Vierte la preparación en un recipiente apto para congelador. Puedes usar un molde para budín, una fuente de vidrio o un recipiente plástico con tapa. Alisa la superficie con una espátula o cuchara.
  7. Agrega por encima los trozos de Oreo que reservaste, para que el helado tenga una presentación más tentadora. Cubre el recipiente con papel film o su tapa correspondiente, asegurándote de que esté bien cerrado para evitar la formación de cristales de hielo.
  8. Lleva el helado al congelador por al menos 6 horas, aunque lo ideal es dejarlo de un día para otro. Si tienes tiempo, puedes mezclarlo una vez cada 2 horas durante las primeras 6 horas para que quede aún más cremoso, aunque no es obligatorio.
Helado de Oreo para que sigas disfrutando de tus galletas favoritas..jpg

Su popularidad impulsó decenas de recetas de postres, y el helado es uno de los más exitosos.

De la cocina a tu mesa

Cuando el helado esté bien firme, sácalo del congelador unos minutos antes de servir, para que sea más fácil de manipular. Sirve en copas, cucuruchos o entre dos galletas para hacer sándwiches de helado. ¡Y a disfrutar!