Receta de falafel con garbanzos secos: ¡textura perfecta!.
Receta de falafel fácil y deliciosa: crocante por fuera, tierno por dentro y lleno de sabor. Ideal para platos veganos o picadas sabrosas y diferentes.
Falafel sin complicaciones: receta perfecta para principiantes.
ShutterstockSi buscás una opción sabrosa y con mucha personalidad, esta receta de falafel es ideal para vos. Hecha con garbanzos, especias y hierbas frescas, el falafel combina sabor, textura y nutrición en un solo bocado irresistible. Una prepararción que querrás hacerla una y otra vez. Es una opción fácil y deliciosa.
El falafel tiene su origen en Medio Oriente y se ha vuelto popular en todo el mundo por su sabor especiado y su textura crujiente por fuera, suave por dentro. Prepararlo en casa es mucho más fácil de lo que parece y no requiere ingredientes difíciles de conseguir. El falafel tradicional se hace con garbanzos secos, no cocidos, que se dejan en remojo por al menos 12 horas. Esto le da una textura firme y evita que se deshaga al freír. Las hierbas frescas como el cilantro y el perejil aportan frescura y color, mientras que las especias como el comino y el coriandro elevan su aroma. Se puede adaptar fácilmente para hacer al horno o en freidora de aire, aunque la versión frita es la más tradicional. El falafel se sirve comúnmente en pan pita, con ensalada y salsa tahini, pero también es excelente como entrada o parte de una picada.
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Ingredientes
250 g de garbanzos secos (no cocidos), 1 cebolla mediana picada, 3 dientes de ajo, ½ taza de perejil fresco picado, ½ taza de cilantro fresco picado, 1 cucharadita de comino molido, 1 cucharadita de coriandro molido (opcional), ½ cucharadita de bicarbonato de sodio, 1 cucharada de harina de garbanzo o trigo, 1 cucharadita de sal, ½ cucharadita de pimienta negra, aceite vegetal para freír (cantidad necesaria).
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Paso a paso para preparar falafel casero
- Coloca los garbanzos secos en un recipiente grande y cúbrelos con abundante agua fría. Déjalos en remojo durante al menos 12 horas o toda la noche. Es importante no utilizar garbanzos cocidos ni enlatados, ya que eso arruinaría la textura del falafel y provocaría que se deshaga al freír.
- Al día siguiente, escurre los garbanzos y enjuágalos con agua limpia. Sécalos cuidadosamente con un paño de cocina o con papel absorbente para eliminar el exceso de humedad. Este paso es fundamental para lograr una mezcla compacta y evitar que el aceite salpique al freír.
- En un procesador de alimentos, coloca los garbanzos remojados, la cebolla, el ajo, el perejil, el cilantro, el comino, el coriandro (si decides usarlo), la sal y la pimienta. Procesa hasta obtener una mezcla homogénea pero con algo de textura, similar a una arena gruesa. No debe quedar como un puré. Detén el procesador de vez en cuando para raspar los bordes y asegurar que todos los ingredientes se integren bien.
- Agrega el bicarbonato de sodio y la cucharada de harina a la mezcla y remueve hasta que todo esté bien integrado. La harina aporta cohesión, mientras que el bicarbonato ayuda a que los falafel queden más suaves por dentro. Cubre el recipiente y deja reposar la mezcla en el refrigerador durante al menos 30 minutos. Este paso también favorece que la masa se compacte mejor.
- Con las manos limpias o utilizando una cuchara para helado, forma pequeñas bolitas o discos de aproximadamente 3 a 4 cm de diámetro. Si notas que la mezcla se desarma con facilidad, puedes añadir un poco más de harina, con cuidado de no excederte para mantener una buena textura.
- Calienta suficiente aceite en una sartén profunda o en una freidora a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, fríe los falafel en tandas, sin amontonarlos. Cocínalos entre 3 y 4 minutos por cada lado o hasta que estén dorados y crujientes. Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
- Si prefieres una versión más liviana, puedes hornear los falafel en un horno precalentado a 200°C durante 25 a 30 minutos, dándolos vuelta a la mitad del tiempo. También puedes cocinarlos en una freidora de aire a 190°C durante 15 minutos, pincelándolos con un poco de aceite para que queden dorados y crujientes.
De la cocina a tu mesa
El falafel se puede servir caliente o a temperatura ambiente. Es ideal acompañado de pan pita, lechuga, tomate, pepino y salsa de yogur o tahini. También puedes armar bowls con arroz, vegetales y hummus, o simplemente servirlos como aperitivo junto a una salsa de yogur con limón y menta.
El falafel casero tienes una preparación sabrosa, saludable y llena de personalidad. Perfecta para variar tus comidas, incorporar proteínas vegetales y saborear un plato clásico de la cocina del Medio Oriente. ¡Y a disfrutar!