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¡Receta explosiva! pizza con papas fritas ideal para compartir y sorprender.

Receta de pizza con papas fritas crocante y fuera de lo común. Una combinación irresistible que tenés que probar al menos una vez. ¡Te va a sorprender!.


Si estás buscando una receta creativa, divertida y con mucho sabor, esta preparación de pizza con papas fritas es perfecta. Combinando dos clásicos irresistibles, la pizza y las papas fritas, esta preparación es ideal para compartir con amigos, sorprender a la familia o romper la rutina con una comida distinta.

La pizza con papas fritas une lo mejor de dos mundos: la masa de pizza crocante y esponjosa, cubierta con salsa de tomate, queso fundido y una generosa capa de papas fritas doradas. Aunque suene poco tradicional, ha ganado popularidad por su originalidad y por ser una opción deliciosa para quienes buscan algo diferente. Además, permite múltiples variantes: puedes agregarle bacon, cheddar, cebolla caramelizada o lo que tengas a mano. Prepararla es más fácil de lo que parece. La clave está en lograr una buena base de pizza casera o usar una masa comprada de buena calidad, freír las papas en el punto justo y montarlo todo al horno para que los sabores se integren.

Una pizza que sorprenderá a todos.

Si lo deseas puedes añadirles salchichas o peperoni aparte de las papas fritas.

Ingredientes

Para la masa: 500 g de harina de trigo común, 10 g de sal, 5 g de azúcar, 10 g de levadura seca o 25 g de levadura fresca, 300 ml de agua tibia, 30 ml de aceite de oliva.

Para la cobertura: 2 papas medianas, aceite para freír (cantidad necesaria), 200 g de queso mozzarella rallado, 150 ml de salsa de tomate para pizza, orégano seco al gusto, sal al gusto, pimienta negra (opcional).

Paso a paso para que prepares pizza con papas fritas

  1. En un recipiente grande, mezcla la harina con la sal y el azúcar. Disuelve la levadura en el agua tibia y deja reposar 5 a 10 minutos hasta que empiece a formar espuma. Luego, incorporá esta mezcla a la harina y añadí el aceite. Mezclá todo hasta formar una masa. Amasa durante 8 a 10 minutos sobre una superficie limpia hasta que esté suave y elástica. Coloca la masa en un bol ligeramente aceitado, cubrí con un paño y dejá levar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su volumen.
  2. Mientras la masa leva, lava y pela las papas. Cortalas en bastones finos o al estilo que prefieras (también podés usar papas congeladas si querés ahorrar tiempo). Secalas bien con un paño para que no salpiquen al freír. Calienta abundante aceite en una sartén o freidora y cocina las papas hasta que estén doradas y crocantes. Escurrilas sobre papel absorbente y salalas a gusto. Reserva.
  3. Una vez que la masa haya levado, precalentá el horno a 220°C. Estirá la masa con las manos o un palo de amasar sobre una bandeja ligeramente aceitada o con papel de hornear, dándole forma redonda o rectangular, según prefieras. Extiende la salsa de tomate sobre la base, cubre con el queso rallado y espolvorea con orégano. Lleva la base al horno durante 12 a 15 minutos, hasta que el borde esté dorado y el queso fundido.
  4. Retira la pizza del horno y cubrila inmediatamente con las papas fritas ya cocidas. Si lo deseás, podés espolvorear un poco más de queso por encima o añade ingredientes extra como panceta crocante, cebolla caramelizada, cheddar fundido o perejil picado.
  5. Para integrar mejor los sabores y dar un toque extra de gratinado, puedes volver a colocar la pizza al horno por unos 5 minutos adicionales, solo hasta que el queso sobre las papas comience a derretirse o dorarse levemente. Este paso es opcional, según la textura que prefieras.
Una pizza original que junta los ingredientes más elegidos,

Esta receta combina lo crocante de las papas con lo fundente del queso, creando una textura única.

De la cocina a tu mesa

Una vez lista, corta en porciones y sirve caliente. Esta pizza es ideal para compartir en una reunión informal, una noche de películas o como opción original para una cena diferente. Puedes acompañarla con alguna salsa extra o con una bebida fresca.

La pizza con papas fritas demuestra que no hay límites cuando se trata de combinar sabores que nos gustan. Es una propuesta atrevida, sabrosa y muy fácil de preparar en casa. Ya sea que la hagas desde cero o con masa prelista, el resultado será un plato divertido, abundante y que seguro vas a querer repetir. ¡Y a disfrutar!