ver más

Receta de cuajada casera tradicional: el postre más fácil y cremoso

Una receta de cuajada casera, cremosa y tradicional, que trae todo el sabor de la cocina española en un postre sencillo, suave y delicioso.


Esta receta de cuajada es uno de los postres más tradicionales del norte de España, especialmente del País Vasco y Navarra. La cuajada destaca por su textura suave y su sabor delicado a leche, convirtiéndose en un dulce sencillo pero muy especial.

En muchas zonas del norte de España, la receta se servía en cuencos de barro para mantener mejor la temperatura.

Rinde: 4 porciones

Ingredientes

  • 1 litro de leche entera.

  • 1 sobre de cuajada en polvo.

  • 80 gramos de azúcar.

  • 5 mililitros de extracto de vainilla (opcional).

  • 20 gramos de miel (opcional para servir).

Paso a paso para crear un postre de cuajada casera deliciosa

1- Reservar un vaso de leche y mezclar en él el sobre de cuajada en polvo hasta que se disuelva completamente.

2- Calentar el resto de la leche en un cazo a fuego medio junto con el azúcar.

3- Cuando la leche esté caliente, añadir la mezcla de cuajada removiendo constantemente.

4- Cocinar durante unos minutos sin dejar de remover hasta que la mezcla comience a espesar.

5- Agregar el extracto de vainilla si se desea dar un toque aromático.

6- Verter la mezcla en recipientes individuales o cuencos pequeños.

7- Dejar templar a temperatura ambiente.

8- Llevar al frigorífico durante al menos 2 horas hasta que la cuajada esté bien firme.

La receta tradicional de cuajada se preparaba antiguamente con leche de oveja recién ordeñada.

De la cocina a la mesa

La cuajada es un postre muy arraigado en la tradición gastronómica del norte de España. Esta receta se caracteriza por su sencillez y por el protagonismo de la leche, que aporta una textura delicada y muy cremosa. En muchas casas se sirve acompañada de miel, azúcar o incluso nueces, lo que añade un contraste delicioso. Lo ideal es consumir la cuajada bien fría después de una comida, ya que resulta ligera y refrescante. Además, puede conservarse en el frigorífico durante dos o tres días sin perder su textura. Es un dulce humilde, pero lleno de tradición y sabor. ¡Y viva la tradición!.