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Qué significa que un gato rasque alrededor de su plato de comida

Si tu gato rasca el piso cerca del plato antes o después de comer, no es una simple manía: qué puede significar este comportamiento.


Es habitual que algunos gatos rasquen el piso cerca de su plato antes de comer o después de hacerlo. Aunque puede parecer un gesto extraño, los veterinarios explican que se trata de una conducta común. Además, puede tener diferentes significados relacionados con sus instintos.

Según la veterinaria Aisling O’Keefe, este comportamiento es innato. Es decir, los gatos no necesitan aprenderlo para hacerlo. Por eso, que un animal rasque alrededor de su comida no significa necesariamente que exista un problema con él o con su plato.

Una de las explicaciones está relacionada con los instintos que los gatos heredaron de sus antepasados cazadores. Al rascar cerca del alimento, podrían intentar ocultar su olor. De esa manera, otros animales no detectarían fácilmente su presencia ni encontrarían la comida que quedó para después.

Muchos gatos intentan cubrir los restos de comida. Por eso, el gesto no debería interpretarse automáticamente como una señal de rechazo hacia el alimento.

Gatos

La razón por la que los gatos rascan alrededor de su comida

Hay algunos detalles que pueden ayudar a entender qué está pasando. Si el gato rasca alrededor del plato y deja una parte importante de la comida, podría significar que ya está satisfecho o que ese alimento no le gusta. En esos casos, conviene observar su comportamiento.

No es necesario impedir que el gato rasque cerca de su plato cuando se trata de una conducta habitual. La situación cambia si el comportamiento aparece de manera repentina o si está acompañado por otros cambios. La falta de apetito, el estrés o la pérdida de peso son algunas señales que pueden indicar que es conveniente consultar con un veterinario.

Así, rascar alrededor del plato no es simplemente una manía. Puede ser una conducta instintiva relacionada con la necesidad de ocultar el alimento. También puede aparecer cuando el gato comió suficiente o cuando algo de la comida no le resulta atractivo.