Pusieron café en un reactor de plasma y 90 segundos después ocurrió algo inesperado
Investigadores lograron transformar restos húmedos de café en un material comparable al carbón gracias a un reactor que alcanza temperaturas cercanas a los 900°.
Los restos de café ingresan húmedos al reactor y pueden convertirse en biocarbón en apenas 90 segundos.
Los restos de café que normalmente terminan en la basura podrían tener un destino completamente diferente. Un equipo de investigadores de Corea del Sur desarrolló un sistema capaz de introducir los posos húmedos en un reactor y transformarlos en un combustible sólido de alto valor energético en apenas 90 segundos.
El avance fue desarrollado por especialistas del Instituto de Geociencias y Recursos Minerales de Corea (KIGAM). La tecnología utiliza un proceso denominado pirólisis por plasma de llama, que somete los residuos a temperaturas de entre 800° y 900° y permite convertirlos en un material rico en carbono.
Cómo transforman el café en combustible en 90 segundos
Uno de los principales problemas para aprovechar los restos de café como fuente de energía es su elevada humedad. Los posos usados pueden conservar alrededor de un 55% de agua y los métodos tradicionales necesitan secarlos antes de comenzar el tratamiento, lo que implica más tiempo y consumo energético.
El sistema surcoreano evita ese paso. Cuando las partículas húmedas reciben el impacto del plasma, el agua de su interior se convierte rápidamente en vapor y genera presión. Esto provoca pequeñas rupturas dentro del material, un fenómeno que los científicos describen como un “efecto palomita”, que abre poros y acelera la carbonización.
De esta manera, el tratamiento puede completarse en 90 segundos. El resultado es un biocarbón con un poder calorífico de 29 megajulios por kilogramo, alrededor de un 33% superior al de los restos de café originales y con características comparables a las del carbón antracita.
Usos alternativos del café: más allá de la energía
Las pruebas también mostraron un fuerte aumento de la concentración de carbono fijo: pasó del 15,6% en los residuos originales al 46,2% después del tratamiento. Además, durante el proceso fueron eliminados los compuestos de azufre y se generaron menores cantidades de humo y alquitrán.
El material obtenido no necesariamente tendría que terminar únicamente como combustible. Su elevada porosidad abre la puerta a posibles aplicaciones en sistemas de filtrado, procesos de absorción industrial e incluso en la fabricación de carbón activado.
Los investigadores también consideran que la tecnología utilizada con el café podría trasladarse a otros residuos con altos niveles de humedad, como restos de alimentos, residuos agrícolas o lodos. La idea es aprovechar materiales que hoy representan un problema para convertirlos en una posible fuente de energía y de productos ricos en carbono.