ver más

Pubalgia: el dolor que frena a los jóvenes futbolistas

La pubalgia es una pesadilla moderna del fútbol profesional, pero también es un dolor que recuerda que el cuerpo tiene sus reglas.


Cuando la exigencia supera el límite, el cuerpo del futbolista se tensa y la pubalgia se convierte en su peor enemigo. Este dolor, tan común como temido, amenaza el rendimiento de figuras jóvenes como Franco Mastantuono o Lamine Yamal, que cargan con la presión de sostener el futuro del fútbol sin que su físico se resienta.

Un dolor incesante

La pubalgia no es una lesión simple. Es una molestia profunda en la zona del pubis, donde se cruzan músculos y tendones que soportan cada movimiento explosivo, cada giro y cada sprint. Los especialistas la describen como un dolor inguinal crónico que aparece cuando el cuerpo pierde ritmo y equilibrio. No siempre se siente durante el partido, sino al detenerse, cuando el calor del esfuerzo se disipa.

Lamine Yamal Barcelona PSG

Muchos jugadores intentan ignorarla y seguir, pero el cuerpo no perdona. El doctor Osvaldo Santilli explica que el reposo total agrava el problema, ya que el músculo necesita mantenerse activo, aunque de forma controlada. El tratamiento ideal combina ejercicios regenerativos, ajustes de carga y trabajo progresivo. La clave está en respetar el tiempo del cuerpo sin desconectarlo del movimiento.

Real Madrid-Getafe

Con Mastantuono de titular, el Real Madrid le ganó al Getafe y llega líder al clásico con el Barcelona. Foto: EFE

Esta lesión, conocida también como “hernia del deportista”, surge por sobrecarga o repetición de gestos técnicos que tensan los aductores y abdominales. En la práctica, eso significa que un jugador que entrena o compite sin un descanso adecuado tiene más riesgo de sufrirla. Es el precio oculto del esfuerzo constante, un castigo que llega cuando la pasión no da tregua.

La traumatóloga Sofía Carlucci detalla que el dolor se origina en el hueso del pubis, donde se insertan los aductores. Allí se genera una inflamación que interrumpe la armonía del movimiento. El tratamiento incluye hielo, antiinflamatorios y rehabilitación kinesiológica enfocada en fortalecer la zona abdominal y de cadera. Solo en casos graves se recurre a cirugía, aunque es poco común.