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Probá esta receta de papas fritas con queso cheddar y deleitate con su sabor intenso

Combiná el crocante de las papas con la cremosidad del queso cheddar en esta receta fácil, rápida y súper sabrosa.


Si querés una receta irresistible, rápida y con sabor a clásico de bar, estas papas fritas con queso cheddar son la opción perfecta. Doradas, crujientes y cubiertas con una salsa cremosa que se derrite, combinan lo mejor del comfort food en un solo plato.

Ingredientes para unas papas fritas perfectas

Rinde 2 a 3 porciones

  • 3 papas grandes.
  • Aceite para freír.
  • Sal a gusto.
  • 100 g de queso cheddar rallado o en hebras.
  • 50 ml de crema de leche.
  • 1 cucharada de manteca.
  • Pimienta negra (opcional).
  • Ciboulette o perejil picado (para decorar).

El queso cheddar se originó en el pueblo de Cheddar, Inglaterra, en el siglo XII. Su combinación en esta receta con papas fritas la hacen irresistibles

‍ Paso a paso ¡muy fácil!

  1. Prepará las papas: pelalas (si querés) y cortalas en bastones parejos. Enjuagalas con agua fría para quitar el exceso de almidón y secalas bien con papel de cocina.

  2. Calentá aceite en una sartén profunda o freidora. Cociná las papas a fuego medio hasta que estén tiernas, luego subí el fuego y freí hasta que queden bien doradas. Escurrí sobre papel absorbente.

  3. Hacé la salsa cheddar: en una ollita, derretí la manteca, agregá la crema y el queso cheddar. Mezclá a fuego bajo hasta obtener una crema suave. Condimentá con pimienta a gusto.

  4. Volcá la salsa caliente sobre las papas recién hechas y espolvoreá con ciboulette o perejil picado.

Esta receta con lacombinación de papas con cheddar nació en Estados Unidos, como snack de bar o comida rápida.

Esta receta de papas fritas con queso cheddar se disfruta mejor recién hecha, con la salsa aún tibia y el queso fundente. Si te sobra, podés conservarla en la heladera hasta 2 días y recalentar en horno o air fryer para recuperar el crocante.

El queso cheddar se originó en el pueblo inglés de Cheddar, en el siglo XII, y su color anaranjado tan característico se debe a la adición natural de achiote. ¡Un clásico con historia que nunca falla!.