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Por qué la limpieza de la parte trasera de la heladera ayuda a ahorrar luz y a estirar su vida útil

La limpieza de la zona trasera de la heladera, donde se aloja el condensador y el motor, es clave para optimizar el consumo eléctrico.

Pocos se acuerdan de realizar esta limpieza. 

Pocos se acuerdan de realizar esta limpieza. 

Cuando se piensa en la limpieza de la heladera, el esfuerzo se concentra en el interior del aparato. Sin embargo, existe un punto ciego que la mayoría de las personas pasa por alto y que afecta directamente al bolsillo: la parte trasera.

Limpieza de la parte trasera

El motor y las rejillas posteriores acumulan capas densas de polvo, tierra y pelos de mascotas con el paso de los meses. Aunque no esté a la vista, descuidar esta zona tiene consecuencias reales en el rendimiento del aparato y en la factura de energía.

La limpieza mejora el rendimiento de energía. Fuente: IA Gemini.

La limpieza mejora el rendimiento de energía. Fuente: IA Gemini.

Mantener despejada la sección trasera del electrodoméstico no es una cuestión estética, sino de ingeniería doméstica. Por un lado, se optimiza el consumo eléctrico porque en la parte posterior se encuentra el condensador, encargado de liberar el calor que la heladera extrae de su interior. Si está tapado de pelusas, el calor no se disipa correctamente, obligando al sistema a trabajar el doble de tiempo para enfriar lo mismo.

Asimismo, el compresor es el corazón del aparato. Al verse forzado a trabajar bajo una presión térmica constante debido a la suciedad, sufre un desgaste acelerado que acorta drásticamente sus años de vida útil.

A eso se suma que un sistema de ventilación eficiente asegura que la temperatura interna se mantenga estable, lo que se traduce en una mejor conservación de los alimentos y menos desperdicio. La corriente de aire caliente que genera el motor hace que las pelusas y alérgenos acumulados allí atrás circulen constantemente por la cocina.

Para hacer este mantenimiento de forma segura y sin dañar el equipo, se recomienda seguir un procedimiento sencillo. Primero se desenchufa la heladera y se usa un cepillo cepillo de cerdas suaves o un plumero para retirar las telas de araña y la tierra con movimientos firmes de arriba hacia abajo. Una aspiradora con boquilla estrecha también es una excelente aliada en este paso.

Después, si la capa de polvo se mezcla con la gratitud propia de la cocina, se puede pasar un paño apenas humedecido con agua tibia (sin productos químicos abrasivos). Es fundamental verificar que toda la zona esté completamente seca antes de volver a arrimar la heladera a la pared (dejando siempre unos centímetros de separación para que respire) y conectarla nuevamente a la red eléctrica.

Los técnicos sugieren realizar esta limpieza cada seis meses.