Pollo a la sal: la receta milenaria que eleva tu plato a otro nivel
Esta milenaria preparación de pollo a la sal garantiza una carne jugosa y piel crocante, realzando el sabor sin necesidad de salar el ave directamente.
Probá esta receta de pollo a la sal y te la pedirán una y otra vez
Imagen creada por IA - MDZEl pollo a la sal es una de esas recetas que sorprenden por lo fácil que resulta y por el resultado: una carne increíblemente tierna y jugosa, con una piel dorada y crocante. Aunque parece una preparación sencilla, la técnica de cocinarlo sobre una capa de sal permite conservar todos sus jugos y potenciar su sabor. ¡Manos a la obra!
En la cocina hay un secreto fundamental: no hace falta salar el pollo directamente. La capa de sal gruesa funciona como una base que transmite el calor de manera uniforme y ayuda a mantener la humedad de la carne.
FICHA
Ingredientes
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1 pollo entero de aproximadamente 1,5 kg
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1 kg de sal gruesa
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1 limón
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3 dientes de ajo
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2 ramas de romero
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1 cucharadita de pimienta negra
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1 cucharada de aceite de oliva
- Secá muy bien el pollo con papel de cocina. Colocá dentro de la cavidad el limón cortado al medio, los dientes de ajo y el romero.
- Untá apenas la piel con aceite de oliva y espolvoreá con pimienta. No agregues sal.
- Cubrí una fuente para horno con una capa de aproximadamente 1 cm de sal gruesa y apoyá el pollo encima, con la pechuga hacia arriba.
- El gran secreto de esta receta es que el pollo no debe estar directamente sobre la fuente: la capa de sal gruesa funciona como una base de cocción, ayudando a distribuir el calor y conservar los jugos de la carne.
- Cociná en horno precalentado a 200 °C durante 1 hora y 10 minutos a 1 hora y 15 minutos, dependiendo del tamaño del pollo.
- Retirá del horno y dejá reposar durante 10 minutos antes de cortar.
- Sacudí cuidadosamente cualquier resto de sal que haya quedado adherido a la piel y serví.

