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Noelia Castillo y su derecho a una muerte digna: qué nos deja este caso

Noelia Castillo, una joven de 25 años con paraplejia y dolor crónico esperó 2 años para recibir la eutanasia mientras su padre y grupos conservadores intentaban impedírselo.


Noelia Castillo tenía 25 años y llevaba dos años pidiendo permiso para recibir una muerte digna. Creció en casas de acogida desde los 13 años, sufrió dos agresiones sexuales, una de ellas múltiple, y en 2022 saltó de un quinto piso. Sobrevivió. Quedó parapléjica, con dolor crónico y encefalomielitis miálgica. Describió su vida como insoportable. Finalmente, recibió la eutanasia.

El padre que la abandonó fue quien intentó impedir su muerte

Su padre, alcohólico y ausente durante gran parte de su vida, fue quien presentó la demanda judicial para bloquear el proceso. Lo hizo respaldado por la Asociación de Abogados Cristianos. Ese recurso retrasó la decisión dos años. Dos años más de sufrimiento para una persona que ya había decidido.

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Durante ese tiempo, personas que no la conocían le ofrecieron dinero, terapias, coches y hasta un piso. Todo con tal de que cambiara de opinión. Como si el dolor físico y psicológico se resolviera con incentivos materiales.

El partido Vox calificó su decisión de "aberración". Afirmaron defender la vida y la dignidad. Pero Noelia decía sentirse indigna precisamente porque no se respetaba su decisión. Ahí está la contradicción: quienes dicen proteger la dignidad humana la negaron durante dos años.

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España aprobó la ley de eutanasia en 2021. Desde entonces, más de 700 personas la han solicitado cada año. El debate no es abstracto. Tiene nombre, historia y dolor real detrás de cada caso.

El sufrimiento no es ideológico. No se gestiona desde afuera ni se modera con argumentos políticos. Decir cómo debe soportar su dolor alguien que nunca conociste dice más sobre quien opina que sobre quien padece. Noelia tomó su decisión. Eso debería haber sido suficiente desde el primer día.