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No tomes cualquier té: esta es la guía según tu malestar

A veces, la salud empieza por una taza de té.

A veces el cuerpo lanza señales sin descanso. Una punzada en el estómago, una molestia en la garganta, una noche con insomnio. Y en esos momentos, hay un remedio que lleva siglos girando entre generaciones: el té de plantas. Si duele el estómago, la manzanilla entra en acción. Su sabor suave y su efecto calmante relajan la zona abdominal. 

Para la inflamación, la cúrcuma. Cuando se hierve, libera una esencia que deshincha. Se sugiere tomarla con una pizca de pimienta negra para activar mejor su efecto. En días fríos o con síntomas de gripe, el jengibre aparece como el elegido. Su aroma picante abre las vías respiratorias. Al mezclarlo con miel, se suaviza la garganta y se combate la tos desde dentro.

Té de manzanilla relaja el estómago.

El cuerpo a veces retiene más líquido de lo necesario. La cola de caballo, con su nombre curioso, ayuda a liberar lo que sobra. Es diurética y ligera, ideal para quienes sienten hinchazón en las piernas o el abdomen. El estrés desgasta sin hacer ruido. Para esas jornadas en que todo pesa más de la cuenta, el tilo ofrece alivio. Su infusión es tibia y reconfortante, perfecta antes de una reunión difícil o después de un día largo.

El insomnio es una sombra que muchos conocen. Cuando la cabeza no se apaga y las vueltas en la cama se hacen eternas, la valeriana aparece como una opción confiable. También la lavanda, con su aroma inconfundible, ayuda a entrar en el descanso. El hígado trabaja sin pausa, muchas veces en silencio. Cuando se siente cargado, el diente de león lo apoya. Su sabor amargo activa funciones internas que purifican. Un té de esta planta al comenzar el día ayuda a restablecer el equilibrio.

Acompaña con limón o miel.

No todos los tés tienen el mismo efecto en todas las personas. Hay que prestar atención a cómo reacciona el organismo. A veces, una planta no sienta bien, y es mejor probar otra. Escuchar y ajustar.