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No es solo cariño: qué quiere decir un perro cuando te lame la cara

Lamer la cara no siempre es una muestra de afecto. Veterinarios explican qué intenta comunicar un perro con este comportamiento y cuándo conviene consultar.


Muchas personas interpretan que cuando un perro les lame la cara les está dando un "beso". Sin embargo, los veterinarios explican que este comportamiento tiene varios significados. Además de expresar afecto, es una forma de comunicación que los perros utilizan desde que son cachorros.

Los especialistas señalan que los perros suelen lamer para captar la atención de las personas. Si cada vez que lo hacen reciben caricias, palabras o juegos, aprenden que esa conducta genera una respuesta positiva y tienden a repetirla. Con el tiempo, el lamido se convierte en una herramienta para iniciar una interacción con sus dueños.

Este hábito comienza durante las primeras etapas de la vida. Los cachorros lamen el hocico de su madre para comunicarse y pedir alimento. A medida que crecen, mantienen esa conducta con otros fines sociales y la adaptan a la convivencia con las personas.

Perro

No existe un solo significado cuando un perro te lame la cara

Los veterinarios destacan que no existe una única explicación para este gesto. El comportamiento puede variar según la personalidad del animal, su historia, el entrenamiento recibido y el momento que esté atravesando. Un perro puede lamer para demostrar afecto, buscar atención, explorar su entorno o incluso calmarse cuando siente estrés.

También intervienen los sentidos. La piel humana puede resultar atractiva para los perros por el sabor salado que deja el sudor o por los olores de alimentos que permanecen en la cara o las manos. En esos casos, el lamido responde más a la curiosidad que a una muestra de cariño.

En general, los expertos consideran que lamer ocasionalmente la cara de una persona es un comportamiento normal. Sin embargo, si el perro comienza a hacerlo de manera excesiva, le cuesta detenerse o el cambio aparece de forma repentina, recomiendan consultar con un veterinario. En algunos casos, esa conducta puede estar relacionada con ansiedad, dolor u otro problema de salud que requiere evaluación profesional.