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Ni ficus ni jacarandá: los árboles ideales para plantar en otoño y evitar problemas en la vereda

Con la llegada del frío, muchos aprovechan para renovar el frente de sus casas y especialistas recomiendan árboles que crecen bien en veredas sin generar problemas a futuro.

Algunos árboles ofrecen buena sombra y raíces menos invasivas para veredas y frentes de casas.

Algunos árboles ofrecen buena sombra y raíces menos invasivas para veredas y frentes de casas.

Shutterstock

Hay algo que se repite en casi todos los barrios cuando llega el verano: veredas partidas, raíces que empujan baldosas y vecinos peleando con árboles imposibles de controlar. Por eso, cada vez más personas buscan especies que den sombra de verdad, pero sin convertir el frente de la casa en un problema permanente unos años después.

El otoño, además, suele ser el momento ideal para plantarlos. La tierra mantiene humedad, las temperaturas ayudan y el árbol tiene varios meses para afirmarse antes del calor fuerte. En viveros y espacios de jardinería urbanos hay tres nombres que aparecen seguido cuando alguien pregunta qué conviene poner en una vereda chica o mediana.

Los árboles que más recomiendan para la vereda

Uno de ellos es el crespón, también llamado árbol de Júpiter. En muchas ciudades empezó a verse cada vez más porque tiene algo clave: raíces bastante controladas. No suele romper pisos y además, aporta una copa agradable para los meses de calor. En primavera explota de flores rosas, violetas o blancas y cambia por completo el aspecto de la cuadra.

Otro que ganó terreno es el acer buergerianum, una variedad de arce que no crece de forma descontrolada y tiene hojas que en otoño toman tonos rojizos bastante llamativos. Muchos paisajistas lo eligen porque se adapta bien a espacios urbanos y no genera los dolores de cabeza típicos de especies más invasivas.

Después aparece la pezuña de vaca, una opción muy usada en veredas angostas. Tiene flores grandes, requiere relativamente poco mantenimiento y logra algo que no todos los árboles urbanos consiguen: dar sombra sin transformarse en una amenaza para caños, paredes o baldosas.

acer buergerianum

El error que mucha gente comete al elegir

Durante años se plantaron especies pensando solamente en la rapidez con la que crecían. El problema aparece después. Algunos árboles levantan literalmente toda la vereda, dañan cañerías o terminan obligando a podas constantes porque chocan con cables y fachadas.

Hoy la lógica cambió bastante. En muchas ciudades ya se buscan ejemplares más equilibrados, que acompañen el espacio disponible y no generen conflictos cada dos temporadas. Incluso algunos municipios empezaron a recomendar especies específicas según el ancho de la vereda o la zona.

También influye el mantenimiento. Hay árboles que pierden hojas todo el año, otros largan frutos pesados y algunos directamente necesitan podas frecuentes para no desbordarse. Por eso, antes de elegir, muchos especialistas aconsejan pensar cómo va a estar esa planta dentro de diez o quince años, no solamente cómo se ve el día que se compra.

Por qué conviene plantarlos en otoño

El clima juega a favor. Con temperaturas más bajas y menos exposición extrema al sol, las raíces pueden desarrollarse con más tranquilidad. Eso hace que el árbol llegue mucho más fuerte a primavera y verano.

Además, durante esta época suele necesitar menos riego y atraviesa menos estrés. Parece un detalle menor, pero muchas especies que se secan durante enero o febrero en realidad fueron plantadas fuera de temporada y nunca lograron adaptarse bien.

En ciudades donde el calor se siente cada vez más, tener una cuadra con sombra dejó de ser solamente una cuestión estética. Un buen árbol cambia el ambiente, baja la temperatura y hace mucho más habitable cualquier vereda. Y elegir el indicado evita problemas que después cuestan años —y mucho dinero— solucionar.