Por qué todos están poniendo bicarbonato de sodio en el arenero de los gatos
Descubre cómo las propiedades del bicarbonato de sodio, neutralizan eficazmente el olor de la orina de los gatos, ofreciendo una alternativa segura.
Consejo para evitar malos olores. Fuente. Shutterstock.
Para los que tienen gatos, el fuerte olor a orina que emana del arenero suele convertirse en una batalla diaria, incluso si se mantiene una rutina de limpieza constante. Por eso, existe un truco con bicarbonato de sodio muy eficaz.
En lugar de recurrir a costosos aromatizantes químicos que solo camuflan el problema, existe una alternativa natural, sumamente eficaz y al alcance de todos: combinar el sustrato habitual con bicarbonato de sodio.
Bicarbonato de sodio, una solución efectiva
El éxito de este método casero se debe a las propiedades químicas del bicarbonato, que ofrece múltiples beneficios tanto para la convivencia en el hogar como para el bienestar de tu mascota. A diferencia de los desodorantes industriales que usan perfumes intensos para tapar el hedor, el bicarbonato regula el pH, desarmando las moléculas que causan el mal olor.
Este producto logra frenar el desarrollo de las bacterias responsables de los aromas desagradables y así el sustrato se mantiene limpio por más tiempo, espaciando los cambios totales y cuidando tu bolsillo.
Además, los gatos tienen una sensibilidad olfativa extremadamente alta. Los productos con fragancias cítricas o florales suelen incomodarlos, al punto de empujarlos a orinar fuera de su sitio. El bicarbonato, al ser inoloro, evita este rechazo.
Si se usan las cantidades adecuadas, es un compuesto completamente inofensivo que no genera irritaciones en las almohadillas de sus patas ni afecta sus vías respiratorias.
Para obtener los mejores resultados sin alterar la comodidad del gato, es fundamental seguir un orden específico y no excederse con las cantidades:
Primero, vaciar por completo el contenedor viejo y lavarlo utilizando agua y un jabón de pH neutro. Es indispensable que quede perfectamente seco antes de continuar.
Después, distribuir una película delgada y homogénea de bicarbonato de sodio directamente sobre el fondo de plástico limpio. Esto actuará como un escudo que absorberá cualquier filtración de líquido.
El paso siguiente es colocar encima la arena de siempre, manteniendo un grosor de entre 5 y 7 centímetros para que el animal pueda cumplir con su instinto natural de excavar y tapar sus deposiciones.
Por último, se puede espolvorear una sola cucharadita en la superficie y mezclar de forma suave con la pala para integrar ambos componentes.



