ver más

Netflix: quién fue la "loca del hacha", la protagonista de la serie número uno en 60 países

El impactante caso de Lizzie Borden, la mujer acusada de asesinar a sus padres con un hacha en 1892, es revivido en una nueva serie de Netflix que ya es furor mundial.


Netflix sigue sumando éxitos. En su primera semana en el catálogo de la plataforma, Monstruo: la historia de Lizzie Borden, cosechó 12,1 millones de reproducciones, posicionándose en el puesto número uno en 60 países.

Netflix: de qué se trata

“Atrapada en un hogar cruel de la era victoriana, Lizzie Borden mata a sus padres de forma grotesca con un hacha, en un homicidio que conmocionó a la nación”, resume la sinopsis de la plataforma de streaming.

Esta vez, la trama de la serie pone el foco en la apodada "loca del hacha", encarnada en pantalla por Ella Beatty.

La trama reconstruye el convulso entorno familiar de los Borden en Massachusetts. La narrativa arranca explorando la dinámica entre una joven sometida por el rigor de su acomodada familia y su empleada doméstica. Ambas entablan un vínculo de evasión en el que convergen el deseo, las disputas de poder y las ansias de rebelión.

Más allá del morbo por los crímenes no resueltos, la propuesta explora la época en la que nació el mito: la historia de una mujer que desafió las normas victorianas para forjar su propia leyenda.

El reparto de alto nivel lo completan figuras como Vicky Krieps, Charlie Hunnam, Rebecca Hall, Sarah Paulson, Billie Lourd, Joey Pollari y Jessica Barden.

El misterio que sacudió a EE. UU. en 1892

Una historia imperdible. Fuente: Netflix.

El 4 de agosto de 1892, Andrew Borden, un severo y adinerado empresario de Fall River, y su esposa Abby fueron hallados masacrados a golpes con un objeto cortante en su residencia.

Lizzie, presente en la vivienda al momento de las muertes, quedó inmediatamente en la mira de los investigadores.

El proceso judicial acaparó la atención del país. Ante la falta de pruebas concluyentes y sin el hallazgo del arma homicida, el jurado la declaró inocente en junio de 1893.

Tras recibir la herencia familiar junto a su hermana Emma, Lizzie permaneció en el pueblo hasta su muerte en 1927. Jamás admitió culpa alguna y el enigma en torno a su figura la convirtió en una constante de la cultura popular.