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Mascotas: los beneficios de tener un perro en adultos mayores

El vínculo entre el adulto mayor y mascotas mejora la salud física y emocional. Un estudio revela cómo los perros brindan bienestar y propósito en la vejez.

El cuidado de las mascotas motiva a los adultos mayores a realizar caminatas y juegos, favoreciendo la activación física constante. Foto: Archivo

El cuidado de las mascotas motiva a los adultos mayores a realizar caminatas y juegos, favoreciendo la activación física constante. Foto: Archivo

GCBA

Para una persona adulta mayor (quien cronológicamente se encuentra en el rango de los 60-65 años en adelante), el compañerismo de mascotas se vuelve un factor determinante para su calidad de vida.

Según investigaciones publicadas en la Revista de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata, la relación con un perro no es solo superficial; se integra profundamente en el sistema familiar y el proyecto de vida del individuo.

El impacto en las tres esferas del bienestar

El vínculo con un perro colabora positivamente en tres áreas fundamentales del envejecimiento:

  • Área Física: tener un perro aumenta significativamente la movilidad. La necesidad de paseos, juegos y cuidados básicos obliga al adulto mayor a mantenerse en constante movimiento, fomentando hábitos de activación física que, de otro modo, podrían perderse.

  • Área Psicológica: el perro funciona como un antídoto contra la soledad y la depresión. Genera sentimientos de seguridad, mejora el autoconcepto y renueva el sentido de propósito diario, ayudando a las personas a enfrentar crisis propias de esta etapa del desarrollo.

  • Área Social: los animales actúan como un "lubricante social", facilitando la interacción del adulto mayor con su entorno y permitiéndole generar nuevas amistades o fortalecer lazos con familiares que apoyan el cuidado de la mascota.

Un vínculo de reciprocidad

La ciencia moderna prefiere el término "animal de compañía" sobre el de "mascotas", ya que implica una relación de mayor igualdad y afecto mutuo. En esta dinámica de "bienestar mutuo", mientras el perro ofrece fidelidad y aliento, el adulto mayor encuentra una misión al garantizar los derechos y la salud del animal (alimento, refugio y cariño).

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El perro es considerado un integrante más del sistema familiar, aportando equilibrio emocional y reduciendo el sentimiento de soledad.

El perro es considerado un integrante más del sistema familiar, aportando equilibrio emocional y reduciendo el sentimiento de soledad.

Qué tener en cuenta antes de adoptar

Si bien los beneficios son claros, es importante elegir una mascota acorde a las posibilidades de cada persona. Se recomienda optar por perros de temperamento tranquilo, tamaño manejable y necesidades de cuidado acordes a la rutina del adulto mayor.

También es clave considerar aspectos como la asistencia veterinaria, la alimentación y el tiempo disponible para su cuidado. En algunos casos, adoptar perros adultos puede ser una mejor opción que cachorros.