Madeleines de vainilla: el postre francés que debes probar
Las madeleines, pequeños y exquisitos bizcochitos de origen francés, son una delicia que ha conquistado los corazones y paladares de personas en todo el mundo. Estos pequeños bocados, con su forma distintiva de concha y su textura esponjosa, son una verdadera joya de la repostería. La historia cuenta que las madeleines se remontan al siglo XVIII en la región de Lorena, Francia, aunque se popularizaron aún más gracias a la novela "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust, donde el narrador revive recuerdos de la infancia al probar una madeleine remojada en té.
Las madeleines son conocidas por su sabor delicado y su versatilidad, ya que se pueden disfrutar solas o acompañadas de una taza de té o café. Su preparación, aunque requiere atención al detalle, es relativamente sencilla, lo que las convierte en una opción ideal para aquellos que desean aventurarse en la cocina francesa. Desde las tradicionales madeleines de vainilla hasta las variantes con ralladura de limón o naranja, estas delicias ofrecen una amplia gama de sabores para satisfacer cualquier antojo. Sumérgete en el encanto de la repostería francesa y disfruta de cada bocado de estas deliciosas madeleines. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
100 gramos de harina de trigo, 1 cucharadita de polvo de hornear, 100 gramos de azúcar, 2 huevos grandes, 1 cucharadita de extracto de vainilla,1 cucharadita de ralladura de limón (opcional),100 gramos de mantequilla sin sal, derretida y enfriada, 1 pizca de sal, azúcar glass para espolvorear (opcional), mantequilla adicional y harina para preparar el molde.
Procedimiento
- Precalienta el horno a 190°C (375°F).
- Unta con mantequilla un molde para madeleines y espolvorea ligeramente con harina. Asegúrate de cubrir bien todas las hendiduras del molde para que las madeleines no se peguen.
- En un bol mediano, tamiza la harina y el polvo de hornear. Añade la pizca de sal y mezcla bien.
- En otro bol grande, bate los huevos y el azúcar con una batidora eléctrica a alta velocidad durante unos 3-5 minutos, hasta que la mezcla esté pálida, espesa y forme una cinta al levantar las varillas.
- Añade el extracto de vainilla y la ralladura de limón a la mezcla de huevos y azúcar. Bate a baja velocidad hasta que se incorporen.
- Con una espátula, incorpora suavemente la mezcla de harina a la mezcla de huevos, en tres adiciones, mezclando con movimientos envolventes hasta que no queden restos de harina.
- Añade la mantequilla derretida y enfriada en un hilo constante, incorporándola con movimientos envolventes hasta que la masa esté homogénea y suave. Es importante que la mantequilla esté fría para no afectar la textura de la masa.
- Cubre el bol con papel film y deja reposar la masa en el refrigerador durante al menos 1 hora. Este paso es crucial para obtener la textura característica de las madeleines con su tradicional joroba.
- Saca la masa del refrigerador y mezcla suavemente para desinflarla un poco. Llena cada cavidad del molde para madeleines con la masa, utilizando una cuchara o una manga pastelera, llenando hasta aproximadamente tres cuartas partes de su capacidad. No es necesario nivelar la masa, ya que se expandirá y tomará forma durante el horneado.
- Hornea en el horno precalentado durante 8-10 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y el centro esté ligeramente hinchado y al presionarlo, vuelva a su forma.
Retira el molde del horno y deja que las madeleines se enfríen en el molde durante unos 2-3 minutos. Usa una espátula pequeña o la punta de un cuchillo para desmoldar las madeleines y colócalas en una rejilla para que se enfríen completamente.
Una vez frías, espolvorea las madeleines con azúcar glass si lo deseas.
Tip MDZ:: para una variación de sabor, puedes sustituir la ralladura de limón por ralladura de naranja o agregar unas gotas de extracto de almendra a la masa y si prefieres madeleines de chocolate, añade 2 cucharadas de cacao en polvo a la harina y tamiza juntos antes de incorporarlos a la mezcla de huevos.
Las madeleines son mejores el mismo día que se hornean, pero se pueden conservar en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un par de días.
Saborea tus madeleines caseras! Estas pequeñas delicias son perfectas para acompañar una taza de té o café y son un ejemplo perfecto de la repostería francesa en su forma más sencilla y elegante. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.