Los 7 pueblos de Brasil que buscan meterse entre los mejores destinos turísticos del mundo
Brasil eligió siete pueblos con playas, montañas, flores y casonas históricas para competir por uno de los reconocimientos turísticos más importantes del mundo.
Siete pueblos de Brasil fueron elegidos para competir por un importante reconocimiento internacional vinculado con el turismo rural.
ShutterstockLas grandes ciudades y las playas más famosas no son las únicas que explican el atractivo de Brasil. Siete pequeñas localidades fueron seleccionadas para representar al país en Best Tourism Villages 2026, el programa de ONU Turismo que distingue a comunidades capaces de impulsar el turismo sin perder sus paisajes, costumbres y formas de vida.
Araçá, Conceição de Ibitipoca, Delfinópolis, Holambra, Lençóis, São José do Barreiro y Vila Flores competirán con otras 268 candidatas de diferentes partes del mundo. El resultado se conocerá en diciembre durante una ceremonia que se realizará en Buenos Aires.
La elección muestra una cara diferente de Brasil, formada por comunidades pequeñas donde todavía tienen un peso central la pesca artesanal, la producción rural, las celebraciones familiares y los antiguos caminos. Cada una ofrece una experiencia distinta, desde playas rodeadas por áreas protegidas hasta cascadas, cavernas y construcciones históricas.
Los pueblos de Brasil que van por el reconocimiento mundial
Best Tourism Villages fue creado en 2021 y está dirigido a pueblos de hasta 15.000 habitantes vinculados con actividades tradicionales como la agricultura, la pesca, la ganadería o la silvicultura. Para elegir a los ganadores se analizan la conservación del patrimonio, la sostenibilidad, la infraestructura y los beneficios que el turismo genera entre los habitantes.
Araçá, Santa Catarina
La primera candidata se encuentra en el municipio de Porto Belo, dentro de un área de protección ambiental del litoral de Santa Catarina. Araçá mantiene una estrecha relación con el mar, la pesca artesanal y la preparación de platos elaborados con productos frescos de la costa.
Las embarcaciones tradicionales y los senderos próximos a la playa permiten conocer las prácticas que las familias transmitieron durante generaciones. Las mareas, los recorridos marítimos y la gastronomía forman parte de la identidad de este rincón de Brasil.
Conceição de Ibitipoca, Minas Gerais
Calles tranquilas, montañas y antiguas historias relacionadas con el ciclo del oro definen a Conceição de Ibitipoca. La localidad está ubicada en la Sierra de Mantiqueira y funciona como punto de partida para recorrer uno de los espacios naturales más conocidos de la región.
El Parque Estatal de Ibitipoca reúne cascadas, grutas, senderos y llamativas formaciones rocosas. La combinación entre naturaleza, memoria y aventura convirtió al destino en uno de los representantes de Minas Gerais en la competencia internacional.
Delfinópolis, Minas Gerais
La segunda candidata de Minas Gerais aparece rodeada por los paisajes de la Sierra de Canastra. Allí, el turismo se apoya en los pequeños productores y en alimentos profundamente relacionados con la identidad regional, como el queso artesanal y el café de Canastra.
Además de su propuesta gastronómica, Delfinópolis cuenta con caminos, cursos de agua y áreas naturales que permiten realizar caminatas y actividades de aventura. Es uno de los destinos de Brasil donde la producción local y el ecoturismo avanzan de manera conjunta.
Holambra, São Paulo
Conocida como la Capital Nacional de las Flores, Holambra conserva buena parte del legado dejado por la inmigración neerlandesa. Esa influencia todavía puede verse en sus edificios, celebraciones, platos típicos y propiedades rurales.
Los campos cubiertos de flores son su imagen más reconocida, pero la localidad también permite conocer cómo funciona una actividad productiva que forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Está situada a unos 130 kilómetros de la ciudad de São Paulo.
Lençóis, Bahía
Lençóis es una de las principales puertas de entrada a la Chapada Diamantina. Su pasado está relacionado con la extracción de diamantes, aunque con el paso del tiempo el turismo permitió recuperar parte de ese patrimonio y darle un nuevo impulso a la localidad.
Desde allí parten recorridos hacia cascadas, ríos, cavernas y cañones. Guías, emprendedores y habitantes participan de las distintas experiencias, lo que transforma a la actividad turística en una fuente de trabajo y conservación cultural.
São José do Barreiro, São Paulo
Entre el Valle de Paraíba y la Sierra de Bocaina se encuentra São José do Barreiro, un destino donde las casonas antiguas y las haciendas aparecen rodeadas por montañas, cascadas y áreas de Mata Atlántica.
Uno de sus principales atractivos es el Sendero del Oro, que recupera los caminos utilizados antiguamente para comunicar el litoral con el interior de Brasil. La gastronomía rural y los productos artesanales completan la experiencia.
Vila Flores, Rio Grande do Sul
La última candidata se encuentra en la Sierra Gaúcha y conserva una fuerte influencia de la inmigración italiana. La gastronomía, la música y los encuentros entre familias todavía forman parte de la identidad de Vila Flores.
Una de sus tradiciones más representativas es el Filó Italiano. La celebración recuerda las reuniones que se realizaban después del trabajo y reúne comidas, canciones e historias transmitidas entre diferentes generaciones.
Brasil ya tiene dos pueblos reconocidos
La participación de Brasil en el programa no comenzó este año. Testo Alto, en Santa Catarina, y Antônio Prado, en Rio Grande do Sul, ya consiguieron ingresar en la red internacional de mejores pueblos turísticos.
El primero se destaca por sus construcciones con entramados de madera y por las tradiciones de origen alemán. El segundo preserva el legado de la inmigración italiana, incluido el talian, un dialecto que todavía es utilizado por parte de la población local. Con las siete nuevas candidaturas, Brasil acumula 27 participaciones desde la creación de la iniciativa. Actualmente, la red impulsada por ONU Turismo reúne 319 destinos rurales distribuidos en distintas partes del mundo.
Más allá del resultado, las localidades seleccionadas muestran una forma distinta de recorrer Brasil. Lejos de las ciudades más pobladas y los circuitos masivos, estos pueblos encontraron en sus tradiciones, paisajes y actividades comunitarias una oportunidad para ocupar un lugar dentro del mapa turístico internacional.