ver más

Las plantas que crecen en agua y son ideales para renovar la casa sin usar tierra

Algunas plantas de interior pueden crecer en agua, decorar distintos ambientes y mantenerse con cuidados simples, sin necesidad de tierra ni macetas.


No hace falta tener jardín, balcón amplio ni demasiada experiencia para sumar plantas a la casa. A veces alcanza con un frasco limpio, un poco de agua y una especie que se adapte bien a ese sistema. La tendencia de cultivar plantas sin tierra gana lugar porque es simple, decorativa y bastante amigable para quienes recién empiezan.

En departamentos chicos, cocinas con poca superficie o escritorios donde no entra una maceta, esta alternativa puede resolver más de un problema. Además, tiene un detalle que la vuelve atractiva: las raíces quedan a la vista y también forman parte de la decoración. Eso sí, aunque parezca un método casi automático, las plantas en agua necesitan algunos cuidados básicos para mantenerse sanas.

La cinta, una clásica que casi nunca falla

La cinta, también conocida como planta araña, es una de las más elegidas para cultivar en agua. Sus brotes se adaptan con facilidad y, una vez que empiezan a desarrollar raíces, pueden mantenerse en recipientes simples sin demasiadas complicaciones. Queda bien en estantes, mesas de luz o escritorios, sobre todo por la caída natural de sus hojas largas.

Otra opción interesante es la hiedra inglesa. Tiene un crecimiento más delicado y funciona muy bien cuando se busca un efecto colgante. Un esqueje sano puede colocarse en agua y, con buena luz indirecta, empezar a generar raíces. Es importante que las hojas no queden sumergidas, porque eso ensucia el agua y puede afectar a la planta.

Color y aroma para distintos ambientes

El cóleo es ideal para quienes quieren algo más llamativo. A diferencia de otras especies, su atractivo está en las hojas, que pueden mezclar tonos verdes, rojizos, rosados o morados. En un recipiente de vidrio, cerca de una ventana luminosa pero sin sol directo fuerte, puede convertirse en un punto de color dentro del living o de una habitación.

El lirio de la paz tiene otro perfil. Es más sobrio, elegante y combina bien con ambientes tranquilos. Sus hojas verdes y brillantes aportan presencia sin recargar el espacio, y sus flores blancas le dan un toque más limpio. Para cultivarlo en agua, conviene lavar bien las raíces antes de colocarlo en el recipiente y controlar que solo la parte adecuada quede sumergida.

La albahaca, en cambio, suma algo distinto: además de decorar, perfuma. Es una buena alternativa para la cocina, donde puede quedar cerca de una ventana y tenerse a mano al momento de preparar una comida. Un tallo sano en agua puede mantenerse durante un tiempo y seguir dando hojas frescas, siempre que el agua se cambie con frecuencia.

Qué tener en cuenta para que duren más

Aunque el cultivo en agua parece más fácil que el tradicional, no significa que haya que olvidarse de la planta. El agua debe renovarse de manera regular, el recipiente tiene que estar limpio y las hojas que se caen o quedan sumergidas deben retirarse enseguida. Si no, el líquido se enturbia y aparecen malos olores.

También ayuda elegir bien el lugar. La mayoría de estas especies prefiere luz natural indirecta, sin quedar pegada a una ventana donde reciba sol fuerte durante horas. Con esos cuidados, una botella, un vaso o un frasco pueden convertirse en una pequeña pieza verde dentro de casa, sin tierra, sin macetas grandes y sin demasiada vuelta.