Las plantas ideales para mayo: flores resistentes al frío y muy fáciles de cuidar
Mayo es un buen momento para sumar plantas resistentes, aromáticas y de interior que mantienen vivo el jardín durante los meses fríos.
El anturio es una de las plantas de esta lista perfecta para mayo.
El otoño no tiene por qué apagar el jardín. Aunque mayo suele asociarse con hojas secas, días más cortos y temperaturas en descenso, también es una buena oportunidad para sumar plantas que resisten el frío, aportan perfume o preparan una floración intensa para los próximos meses.
La clave está en elegir plantas adecuadas para esta etapa del año y ubicarlas según sus necesidades de luz, humedad y drenaje.

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Lavanda, aroma y resistencia para exteriores
Entre las opciones más nobles aparece la lavanda, una planta perenne muy valorada por su perfume, su rusticidad y su capacidad de adaptarse tanto a jardines como a macetas. Su origen se asocia principalmente con la región mediterránea, aunque hoy se cultiva en muchas zonas del mundo por sus usos ornamentales y aromáticos. Para crecer bien, necesita sol directo durante varias horas al día y un suelo con excelente drenaje, ya que el exceso de agua puede afectar sus raíces. Especialistas en jardinería recomiendan al menos seis horas diarias de luz solar y evitar los encharcamientos.
En mayo, la lavanda puede plantarse o acomodarse en un sector protegido, siempre que reciba buena luz. No exige riegos frecuentes: durante los meses fríos conviene espaciar el agua y revisar que el sustrato no quede húmedo de forma permanente. Después de la floración, una poda ligera ayuda a retirar ramas secas o débiles y favorece nuevos brotes. El cuidado central es no cortar la parte leñosa del tallo, porque eso puede dificultar la recuperación de la planta.
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Fresias, una apuesta de otoño para esperar la primavera
Las fresias son una de las grandes elegidas para quienes buscan flores delicadas, coloridas y perfumadas. Su encanto está en esa combinación entre apariencia frágil y cultivo relativamente sencillo. El INTA destaca justamente esa mezcla: flores vistosas, aroma agradable y rusticidad, una característica que las vuelve interesantes para diversificar jardines y viveros.
A diferencia de otras especies que ya muestran su mejor cara en otoño, las fresias se plantan en esta época para florecer más adelante, generalmente hacia fines del invierno o durante la primavera, según el clima. Lo ideal es ubicarlas en un lugar con buena luminosidad, pero sin exposición excesiva en las horas más intensas. Necesitan un sustrato suelto, liviano y con buen drenaje, porque los bulbos son sensibles al exceso de humedad. Un aporte de compost puede mejorar la tierra y acompañar el crecimiento sin sobrecargar la planta.
Plantas de interior que también florecen en días fríos
Para quienes no tienen jardín o prefieren sumar color dentro de casa, el anturio y el espatifilo son dos alternativas muy atractivas. El anturio, también conocido como lengua de fuego, se reconoce por sus brácteas brillantes en tonos rojos, blancos, rosados o anaranjados, acompañadas por una espiga central. Es una planta tropical que necesita luz abundante, pero siempre indirecta, porque el sol directo puede dañar sus hojas. También requiere humedad ambiental y riego moderado, con especial cuidado de no encharcar el sustrato.
El espatifilo, llamado también flor de luna, lirio de la paz o cuna de Moisés, es otra planta muy usada en interiores. Se destaca por sus hojas verde oscuro y sus espatas blancas, que aportan una imagen limpia y elegante. Puede florecer durante buena parte del año si recibe luz indirecta, temperaturas templadas y un sustrato apenas húmedo. Hogarmanía la describe como una planta de interior que requiere sol indirecto, riego durante crecimiento y floración, y abono en etapa de floración.
El punto más importante con el espatifilo es no confundir humedad con exceso de agua. El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, pero no empapado, porque el encharcamiento puede provocar problemas en las raíces. Una buena práctica es tocar la tierra antes de regar: si todavía conserva humedad, conviene esperar. En ambientes secos, puede agradecer una mayor humedad ambiental, siempre sin mojar de forma excesiva las flores.
Mayo, entonces, puede ser un mes estratégico para renovar el jardín, balcones o interiores. La lavanda suma perfume y estructura; las fresias prometen una floración delicada para los meses siguientes; el anturio aporta un toque exótico; y el espatifilo ilumina los espacios internos con flores blancas y hojas intensas. Con buena luz, riego medido y sustratos adecuados, el frío deja de ser un obstáculo y se convierte en una oportunidad para preparar una temporada llena de color.

