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Las mejores galletas de mantequilla: receta rápida y sencilla

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar unas deliciosas galletas de mantequilla con nuestra receta favorita e imbatible

Las galletas de mantequilla son un clásico de la repostería, conocidas por su textura suave y su delicioso sabor a mantequilla. Su origen se remonta a la repostería europea, especialmente en países como Dinamarca y Escocia, donde las galletas de mantequilla son una tradición muy apreciada. Son perfectas para acompañar una taza de té o café, y su versatilidad permite decorarlas con azúcar, glaseado o incluso sumergirlas en chocolate.

Las galletas de mantequilla tienen sus raíces en Escocia, donde originalmente se preparaban con mantequilla de vaca local y harina de avena. Fuente: Shutterstock

Uno de los secretos para lograr unas galletas perfectas está en la calidad de la mantequilla, ya que es el ingrediente principal y el que aporta ese inconfundible sabor y textura. Además, la preparación es sencilla, por lo que son ideales tanto para principiantes como para expertos en repostería. La masa se puede cortar en distintas formas, desde círculos simples hasta diseños más elaborados con cortadores especiales, lo que las convierte en una excelente opción para ocasiones especiales como Navidad o San Valentín.

Aprenderás a hacer galletas de mantequilla caseras con una textura crujiente por fuera y suave por dentro. Siguiendo unos sencillos pasos y con ingredientes básicos, podrás disfrutar de unas galletas irresistibles que deleitarán a toda la familia. ¡Vamos a la receta!

Se pueden adaptar fácilmente, añadiendo ingredientes como chispas de chocolate, nueces, o incluso un toque de ralladura de limón o naranja. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

250 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente, 150 g de azúcar glass (azúcar impalpable o azúcar en polvo), 1 huevo grande (aproximadamente 60 g), 1 cucharadita de extracto de vainilla (5 ml), 1/2 cucharadita de sal (2 g), 350 g de harina de trigo todo uso (tamizada), 1/2 cucharadita de polvo de hornear (opcional, solo si se desea una textura más ligera), batidora eléctrica o batidor de mano, espátula de silicona, rodillo, papel pergamino o tapete de silicona, cortadores de galletas, bandeja para hornear, rejilla enfriadora.

 

Procedimiento

  1. Asegúrate de que la mantequilla esté a temperatura ambiente para que sea fácil de batir. Tamiza la harina junto con la sal y el polvo de hornear (si lo usas). Reserva.
  2. En un bol grande, coloca la mantequilla y el azúcar glass. Con una batidora eléctrica, bate a velocidad media durante unos 3 a 5 minutos, hasta obtener una mezcla cremosa, suave y de color más claro. Este paso es clave para que las galletas sean tiernas y se derritan en la boca.
  3. Añade el huevo y el extracto de vainilla a la mezcla de mantequilla y azúcar. Continúa batiendo a velocidad baja hasta que los ingredientes estén bien integrados. No sobrebatir para evitar que la masa quede demasiado blanda.
  4. Reduce la velocidad de la batidora y agrega la harina en tres partes, mezclando solo hasta que la masa se forme. Usa una espátula de silicona para integrar bien la harina y evitar mezclar en exceso. Si la masa está demasiado pegajosa, refrigérala por 15 minutos antes de extenderla.
  5. Divide la masa en dos partes y colócala entre dos hojas de papel pergamino. Con un rodillo, estira la masa hasta alcanzar un grosor de aproximadamente 5 mm. Refrigera la masa estirada durante al menos 30 minutos para que sea más fácil cortarla.
  6. Precalienta el horno a 180°C (350°F). Forra una bandeja para hornear con papel pergamino. Usa cortadores de galletas para dar forma a las galletas y colócalas en la bandeja con 2 cm de separación entre ellas.
  7. Lleva las galletas al horno precalentado y hornea durante 10 a 12 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente. No dejes que se doren demasiado para mantener su textura suave.
Son un obsequio popular durante las festividades, como Navidad, debido a su durabilidad y la facilidad con la que se pueden empaquetar. Fuente: Shutterstock


Retira las galletas del horno y deja que reposen en la bandeja durante 5 minutos. Luego, pásalas a una rejilla enfriadora hasta que estén completamente frías. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.